Ni en Val d’Aran ni en la Serranía: el oso que reconquista España ya no es tan depredador y cambia su dieta

Ni en Val d’Aran ni en la Serranía: el oso que reconquista España ya no es tan depredador y cambia su dieta

Ciencia

Ni en Valle de Arán ni en la Serranía: el oso que reconquista España ya no es tan depredador y cambia su dieta

El oso pardo vuelve y lo hace con fuerza, pero desde el CSIC aseguran que la especie está modificando su dieta por culpa del cambio climático.

Más información: Ni Macizo del Gorbea ni Sierra de Aralar: el oso pardo logra superar los 400 ejemplares y reconquista España.

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Las claves

La población de oso pardo en España supera los 400 ejemplares y se expande más allá de sus núcleos tradicionales.

El cambio climático está provocando que los osos pardos modifiquen su dieta, volviéndose más herbívoros y consumiendo más plantas y frutos.

El aumento de las temperaturas reduce o elimina los periodos de hibernación, obligando a los osos a buscar alimento todo el año.

Se estima que el hábitat adecuado para el oso pardo podría reducirse hasta un 45% para el año 2100, lo que podría afectar el equilibrio del ecosistema.

La población del oso pardo en España supera los 400 ejemplares y la especie logra lo que parecía imposible. Después de haber pasado por una alarmante fase de peligro de extinción, su recuperación ya es considerada como un éxito, y no es para menos teniendo en cuenta que hasta ha logrado expandirse más allá de sus núcleos habituales.
La buena noticia ha maravillado a propios y extraños, puesto que la especie estaba sentenciada allá en la década de los 90 y ahora existe una población de osos pardos en España que brilla y crece de manera natural -siempre con cierto control humano, por supuesto, para garantizar la seguridad de los individuos—.
Ahora bien, desde el CSIC han informado que el animal está experimentando un cambio notable en su dieta a causa del cambio climático: una nueva investigación asegura que la especie está modificando su alimentación, su periodo de hibernación, sus movimientos y hasta sus costumbres, y eso puede acabar alterando el ecosistema en sí.
El oso pardo vive un buen momento en España, pero está cambiando.

El oso pardo vive un buen momento en España, pero está cambiando.

Más expansión, pero con cambios

El estudio, publicado en la revista Nature Communications, explica cómo el oso pardo está pasando de ser un depredador a un animal herbívoro. Si bien es cierto que son omnívoros y pueden adaptarse a todo, la balanza ahora se está inclinando por una dieta vegetal que altera el sistema debido a que sus presas habituales han dejado de serlo.

Según confirman los expertos, esto es debido al aumento de las temperaturas por el cambio climático: a causa de este nuevo clima, la disponibilidad de recursos varía y los osos se alimentan cada vez más de plantas y frutos, dejando su faceta "carnívora" más aparcada.

Y lo peor es que el calentamiento de los inviernos está provocando que los periodos de hibernación se reduzcan o incluso desaparezcan en poblaciones específicas, lo que los obliga a buscar comida durante todo el año aumentando el gasto energético.

A pesar de que la especie está estableciéndose con fuerza en la Cordillera Cantábrica, que ha permitido que el oso pardo regrese a zonas del noroeste peninsular como las comarcas de Cabrera, Carballeda y Sanabria, está sufriendo una evolución que puede ser negativa a largo plazo: se cree que el hábitat adecuado para el oso pardo podría reducirse hasta un 45% para el año 2100.

Por ahora, hay que celebrar que el oso pardo está expandiéndose con éxito por España, pero no hay que perder de vista esa modificación en su alimentación que puede cargarse el equilibrio del ecosistema, provocando que a largo plazo haya más desajustes en los hábitats.