Ni Córdoba ni Alicante: la malvasía cabeciblanca supera los 2.000 ejemplares y expande su reinado por España
Ni Córdoba ni Alicante: la malvasía cabeciblanca supera los 2.000 ejemplares y expande su reinado por España
Tras estar al borde de la extinción en 1970, la malvasía cabeciblanca está logrando recuperarse con éxito en la península.
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Después de convertirse en un símbolo de la extinción inminente durante la década de 1970, la malvasía cabeciblanca está logrando expandirse con éxito gracias a los extraordinarios planes de conservación, que han llevado a la especie a una mayor estabilidad, a pesar de que aún está en peligro.
Según los últimos censos, la población de esta anátida de pico azulado ha conseguido superar la barrera de los 2.000 ejemplares en el territorio nacional, una cifra histórica si se compara con los apenas 22 individuos que se contabilizaron años atrás, llevando a la especie a estar a punto de la desaparición.
El incremento de ejemplares es una muestra de la eficacia de las medidas de protección de humedales aplicadas en las últimas décadas, pero aun así continúan habiendo riesgos que no hay que ignorar si se quiere que la malvasía cabeciblanca pueda encontrarse en un escenario totalmente "seguro".
Las buenas noticias, no obstante, son sus desplazamientos. Más allá de sus feudos tradicionales en Andalucía y la Comunidad Valenciana, la especie ha iniciado una notable expansión geográfica por otros puntos de la geografía española.
Si bien la Laguna de Zóñar (Córdoba) y El Hondo (Alicante) siguen siendo enclaves vitales, la malvasía ha "colonizado" con éxito nuevos humedales en Castilla-La Mancha, Murcia y Almería.
La recuperación de la malvasía cabeciblanca va por buen camino.
Una buena recuperación
El animal está teniendo una buena evolución, expandiéndose a otros rincones del país para seguir formando familias de manera natural. Ahora bien, como decíamos, la malvasía cabeciblanca aún carga a sus espaldas con esa etiqueta de "peligro de extinción", por lo que hay que ser prudentes.
El mayor desafío actual no es solo la cantidad de ejemplares que podemos encontrar en España, sino la pureza genética, amenazada por la hibridación con la malvasía canela, una especie invasora de origen americano. De igual manera que ocurre con otras especies, la anátida ha cruzado camino con otras especies.
Las administraciones mantienen activos protocolos de control para evitar que este cruce comprometa la viabilidad a largo plazo de la población autóctona europea, cuya reserva más importante se encuentra en España. Y ese no es el único problema, puesto que la situación climática que atraviesan los humedales españoles no es la mejor.
La sobreexplotación de acuíferos y las sequías prolongadas ponen en jaque los niveles de agua de las lagunas someras donde la malvasía cría y se alimenta.
Entonces, eso provoca que la conservación de esta ave dependa más que nunca de una gestión hídrica sostenible que garantice que sus nuevos dominios sigan siendo hábitats viables frente al avance del cambio climático en la cuenca mediterránea.