Imagen del teatro romano de Mérida.

Imagen del teatro romano de Mérida.

Ciencia

La ciudad Patrimonio de la Humanidad para recorrer a pie: extraen 120.000 litros de agua de sus cloacas romanas intactas

Un equipo de arqueólogos y técnicos utiliza robots subacuáticos para limpiar el alcantarillado del Teatro Romano de Mérida.

Más información: La ciudad española Patrimonio de la Humanidad que conserva un sistema hídrico de 16 km: ha estado funcionando 2.000 años

Publicada

Las claves

Las cloacas romanas bajo el Teatro Romano de Mérida mantienen su estructura y funcionalidad originales tras dos mil años de uso.

Durante una reciente intervención se extrajeron 120.000 litros de agua acumulada, confirmando la eficacia del antiguo sistema hidráulico romano.

La tecnología moderna, como robots y georradar, permite inspeccionar y conservar estas galerías sin dañar su estructura histórica.

El mantenimiento de estas infraestructuras subterráneas es esencial para la preservación del conjunto monumental y la seguridad de los eventos culturales actuales.

Los turistas que hoy recorren el Teatro Romano de Mérida centran su atención en las columnas de la escena. Sin embargo, bajo sus pies, un entramado de túneles antiguos sigue activo y canalizando agua, mientras un pequeño robot inspecciona las galerías.

Las imágenes obtenidas han confirmado el buen estado de las estructuras a los técnicos de Aqualia y a los arqueólogos del Consorcio. Las cloacas de Emerita Augusta mantienen su forma original tras dos mil años de uso, conservando toda su capacidad operativa.

Para Mary Paz Pérez Chivite, conservadora del Consorcio, estas galerías tienen un valor arquitectónico similar al de los monumentos visibles. Describe bóvedas de piedra que, aunque permanecen ocultas y solo son accesibles mediante tecnología, muestran una ejecución técnica impecable.

La reciente intervención ha permitido retirar 120.000 litros de agua acumulada bajo el edificio. Más allá del volumen, el equipo ha comprobado que el sistema hidráulico diseñado en tiempos de Augusto sigue drenando el subsuelo con la misma eficacia que en la antigüedad.

Santos Benítez Martín, responsable de redes de Aqualia, explica que los trabajos requieren una planificación minuciosa. Cada maniobra busca proteger la estructura original, adaptando las herramientas modernas al entorno para no comprometer una obra que ha resistido veinte siglos.

El diseño del teatro aprovecha la orografía de la ciudad. Los ingenieros romanos utilizaron la pendiente natural del terreno para evacuar el agua por gravedad hacia el río Guadiana, un sistema que hoy sigue estabilizando el conjunto monumental sin apoyo de maquinaria externa.

El control del drenaje es fundamental para la conservación del recinto, especialmente ante lluvias fuertes. Aqualia ha utilizado bombas y equipos de bombeo específicos para entornos delicados, facilitando el flujo constante y evitando que la humedad acumulada afecte a los cimientos.

Mantener el Patrimonio de la Humanidad

Además de la limpieza, se ha empleado un georradar sobre el suelo del teatro para analizar la firmeza del terreno. Detectar posibles variaciones en el subsuelo permite actuar antes de que aparezcan daños, en un entorno donde el agua puede degradar el granito a largo plazo.

Parte de esta resistencia se debe al opus caementicium, el hormigón romano utilizado en las bóvedas. Esta técnica constructiva ha permitido que las galerías soporten la presión del terreno y los cambios ambientales sin perder la funcionalidad para la que fueron proyectadas.

Actualmente, el uso de cámaras digitales permite recorrer los tramos más estrechos sin riesgo para el personal. Se trata de un proceso técnico donde los sensores actuales verifican el funcionamiento de una red ejecutada por los arquitectos que trabajaron para Agripa.

Estas labores aseguran que el teatro pueda acoger el Festival cada verano con total seguridad. Mantener el subsuelo seco y estable es prioritario para que el público y los actores sigan utilizando un espacio que mantiene su función original dos milenios después.

Mérida demuestra que la ingeniería clásica también se encuentra bajo tierra. Sus cloacas funcionan como infraestructuras básicas que todavía hoy prestan servicio a la ciudad, confirmando que los sistemas romanos se diseñaron con una perspectiva de durabilidad a muy largo plazo.

Cuidar estas galerías de piedra resulta fundamental para el patrimonio de Extremadura. Al recorrer el recinto, el visitante transita sobre una red hidráulica que sigue operativa y que mantiene el equilibrio del conjunto arqueológico.