Cambia el equilibrio natural: el mundo se queda sin insectos y los expertos adelantan un colapso global

Cambia el equilibrio natural: el mundo se queda sin insectos y los expertos adelantan un "colapso global"

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Cambia el equilibrio natural: el mundo se queda sin insectos y los expertos adelantan un "colapso global"

La comunidad científica ha confirmado un declive en las poblaciones de insectos a nivel mundial, hasta en zonas sin intervención humana.

Más información: La granja más grande de Europa de insectos comestibles se erige en Salamanca mientras Francia las cierra tras perder millones.

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Las claves

La población mundial de insectos está disminuyendo drásticamente, fenómeno conocido como "insectagedón", incluso en zonas sin contacto humano directo.

Las principales causas de esta caída son la agricultura intensiva, el uso de pesticidas, fertilizantes sintéticos y el cambio climático, junto a la contaminación lumínica y la introducción de especies invasoras.

Se han registrado descensos del 70% al 80% en la biomasa de insectos voladores, lo que pone en riesgo la polinización de cultivos y la alimentación de aves, reptiles y anfibios.

Expertos proponen crear una red de reservas naturales interconectadas para permitir la migración de especies y evitar un colapso irreversible en los ecosistemas terrestres.

Nos estamos quedando sin insectos y adelantan un colapso global. La investigación del doctor Florian Menzel, del Instituto de Evolución Molecular y Organísmica de la Universidad Johannes Gutenberg de Maguncia (JGU), es uno de los pilares científicos más recientes que explican este fenómeno que tiene a los expertos en alerta.

La comunidad científica ha confirmado un declive en las poblaciones de insectos a nivel mundial, un suceso que algunos investigadores denominan el "insectagedón" y que puede traer consecuencias fatales para la biodiversidad, y lo más curioso es que esto está ocurriendo hasta en zonas donde no hay contacto humano directo.

Estudios recientes muestran que esta reducción de insectos se está ampliando a territorios agrícolas y también a ecosistemas vírgenes: no hay un único culpable, sino una combinación de factores que, realmente, sí están impulsados por los humanos.

Tanto la agricultura intensiva, debido al uso masivo de pesticidas y fertilizantes sintéticos que contaminan el suelo y el agua, como el cambio climático, con temperaturas extremas y sequías que afectan la hidratación de los insectos, son dos de los principales culpables de esta pérdida masiva de insectos del planeta.

El planeta se queda sin insectos.

El planeta se queda sin insectos.

Cada vez hay menos insectos

No obstante, también hay otros elementos a tener en cuenta, como la contaminación lumínica y la introducción de especies invasoras en el ecosistema, así como la pérdida de hábitat de miles de insectos debido, mayormente, a la urbanización, la deforestación y la conversión de tierras naturales en campos de cultivo, que eliminan los lugares donde viven y se alimentan.

Aunque parezca de ciencia ficción, investigaciones en Europa y EEUU han registrado caídas de entre el 70% y el 80% en la biomasa de insectos voladores en las últimas décadas, lo que supone un grave problema para la estabilidad de las cadenas alimentarias: el 75% de los cultivos mundiales dependen de la polinización por insectos.

Su desaparición afectaría gravemente a la alimentación de las personas, provocando un colapso general para el resto de seres vivos, puesto que son el alimento principal de aves, reptiles y anfibios. Sería, por decirlo de algún modo, como un efecto dominó donde irían cayendo todos poco a poco.

"Estamos presenciando en directo un colapso globalen las poblaciones de insectos", asegura Florian Menzel, profesor del Instituto de Evolución Molecular y Organísmica de la Universidad Johannes Gutenberg en Maguncia.

Ante este escenario, los investigadores de Maguncia proponen medidas urgentes, como la creación de una red de reservas naturales interconectadas que permita a las especies migrar hacia zonas más frescas conforme aumenta la temperatura. Podemos estar ante un punto de no retorno para los ecosistemas terrestres.