La vicepresidenta tercera del Gobierno y ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen.

La vicepresidenta tercera del Gobierno y ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen. EFE JJ Guillén

Ciencia

España cambia de estrategia: acelera la protección de su mar y suma 17.000 km² de espacio marino a las aguas protegidas

La protección de los océanos se ha convertido en un eje central en la política ambiental global, y España no quiere quedarse atrás.

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Las claves

España ha ampliado su red de áreas marinas protegidas sumando 17.000 km², acercándose al objetivo del 25% de superficie marina protegida.

Se han designado seis nuevos espacios, incluyendo cinco áreas marinas protegidas y una zona de especial importancia para las aves marinas.

Los nuevos espacios abarcan zonas de alta biodiversidad como el Canal de Mallorca, Cabo de Palos y el Mar de Alborán.

La medida busca proteger ecosistemas frágiles y apoyar la transición hacia una pesca más sostenible, beneficiando tanto al medio ambiente como a las comunidades costeras.

La protección de los océanos se había convertido en una asignatura pendiente durante los últimos años, pero ahora ha pasado a cobrar gran protagonismo y convertirse en uno de los ejes centrales de la protección ambiental a nivel global.

En este sentido, España ha dado un paso significativo al ampliar de forma acelerada su red de áreas marinas protegidas, alinéandose con los objetivos internacionales de conservación para 2030.

Así lo sugeriría la reciente designación de seis nuevos espacios con un área de unos 17.000 km2 donde no solo se incrementaría la superficie marina protegida hasta el 22,45%, sino que acercaría al país a la meta del 25% a corto plazo.

Este movimiento refleja un cambio estratégico hacia una gestión más ambiciosa, siempre basada en la evidencia científica, sin olvidar las implicaciones ecológicas y socioeconómicas.

Las nuevas áreas protegidas

La decisión, tomada por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, implicaría la designación de cinco nuevas áreas marinas protegidas (AMP) y una zona de especial importancia para las aves marinas.

Estos espacios incluyen algunas de las zonas con mayor riqueza biológica y mayor importancia ecológica en aguas españolas: los montes submarinos del Canal de Mallorca, los campos de cráteres y montes submarinos del Seco de Palos, el sistema de cañones de Capbretón, los bancos del Mar de Alborán y la costa central catalana.

Este anuncio supondría un hito en los esfuerzos de España para cumplir sus compromisos en el marco de la Estrategia de Biodiversidad de la UE para 2030 y los objetivos internacionales establecidos en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Océanos.

De hecho, esta expansión es un paso fundamental para construir una red resiliente de ecosistemas marinos, aunque el trabajo no termina aquí, dado que será necesaria una gestión sólida basada en la evidencia científica para garantizar que prácticas destructivas como la pesca de arrastre de fondo se mantengan alejadas de estas zonas protegidas.

Las designaciones son fruto de años de defensa constante y exploración científica por parte de Oceana, la ONG de conservación marina, la cual ha llevado a cabo múltiples expediciones en aguas profundas en los sitios propuestos.

En los montes submarinos del Canal de Mallorca en particular, Oceana desplegó vehículos operados a distancia (ROV) y su catamarán de investigación con el objetivo de recopilar imágenes de alta resolución y muestras biológicas, logrando así cartografiar estos hábitats que se encontraban en gran parte inexplorados.

Por otro lado está Cabo de Palos, un enclave documentado por primera vez por parte de Oceana, donde se encontraron fondos marinos profundos repletos de corales blandos, bosques de gorgonias e incluso se descubrió una especie desconocida hasta entonces: un foraminífero gigante, un protista marino raro pero importante.

Como explica Ricardo Aquilar, director de expediciones de Oceana: "No se trata de lugares cualquiera; son puntos clave de biodiversidad, hogar de especies vulnerables y hábitats frágiles. Nuestra investigación, junto con el trabajo de la comunidad científica, ha dejado claro que estos ecosistemas necesitan protección urgente".

Estos seis nuevos emplazamientos forman parte del proyecto LIFE INTEMARES, una iniciativa paneuropea centrada en la creación de una red eficaz y basada en la evidencia científica de áreas marinas protegidas en toda la Unión Europea. Para su plena integración en la Red Natura 2000, las designaciones deben ser revisadas y aprobadas por la Comisión Europea.

Así, una vez aprobados, España dispondrá de seis años para implementar planes de gestión integrales para cada localización. Hasta entonces, deberán adoptarse medidas de precaución para evitar que las actividades humanas perjudiciales socaven los objetivos de conservación.

Se espera que, más allá de los obvios beneficios ecológicos, estas nuevas medidas de protección también apoyen a las comunidades costeras y contribuyan a la transición hacia una pesca más sostenible, lo cual es un pilar fundamental de la gobernanza oceánica tanto a nivel nacional como dentro de la Unión Europea.