Pan de molde
Reino Unido cambia las normas: amenaza al petróleo con este nuevo combustible a base de pan de molde
El país británico desperdicia casi un millón de toneladas de pan al año y ahora podría emplearse en combustibles.
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El Reino Unido ha encontrado una manera inteligente de dar salida a la gran cantidad de pan que desecha cada año. Tal y como explica un artículo en la revista científica Nature Chemistry, un grupo de científicos ha conseguido transformarla en hidrógeno.
Lo han hecho haciendo uso de bacterias, por lo que es una solución sostenible para la industria química. El estudio ha sido desarrollado por investigadores de la Universidad de Edimburgo, que demostraron que hay microorganismos que pueden generar hidrógeno a partir de los azúcares presentes en el pan desechado.
El proceso se basa en el uso de cepas de Escherichia coli, alimentadas con azúcares extraídos de pan de molde previamente tratado con enzimas. Este tratamiento permite descomponer el almidón en compuestos más simples que sirven de alimento bacteriano.
Una vez metabolizados esos azúcares, las bacterias liberan hidrógeno como parte de su actividad natural. Este gas, considerado clave en numerosos procesos industriales, puede ser aprovechado directamente sin necesidad de recurrir a métodos tradicionales altamente contaminantes.
El hidrógeno generado se combina con un catalizador de membrana de paladio, lo que facilita reacciones de hidrogenación. Estas reacciones son esenciales para fabricar una amplia variedad de productos, desde materiales industriales hasta compuestos utilizados en alimentación.
Toneladas de desperdicios
Uno de los aspectos más destacados del hallazgo es el uso de residuos alimentarios como materia prima. En el Reino Unido se desechan cerca de 900.000 toneladas de pan al año, lo que convierte este desperdicio en un recurso abundante con potencial industrial.
Los investigadores comprobaron que el hidrolizado obtenido del pan permite alcanzar rendimientos de hidrogenación superiores al 97%. Esta cifra es comparable, e incluso superior, a la obtenida con glucosa comercial pura, lo que refuerza el valor químico de estos residuos.
El descubrimiento también plantea una alternativa al uso de combustibles fósiles. Actualmente, la producción de hidrógeno depende en gran medida de estos recursos, lo que implica un elevado consumo energético y emisiones significativas de dióxido de carbono.
La hidrogenación, un proceso clave en sectores como el farmacéutico o el alimentario, podría beneficiarse directamente de este enfoque. La posibilidad de generar hidrógeno de forma más limpia supondría un cambio relevante en la sostenibilidad de estas industrias.
El profesor Stephen Wallace, responsable del estudio, subrayó la importancia del avance al destacar que las células vivas pueden suministrar hidrógeno directamente a partir de residuos, con potencial incluso para ser un proceso carbono-negativo.
Este desarrollo posiciona a la biotecnología como una herramienta clave en la transición energética, demostrando que los desechos cotidianos pueden convertirse en recursos estratégicos para una industria química más eficiente y respetuosa con el medio ambiente.