Ni Doñana ni las lagunas de Alicante: los flamencos sureños superan los 25 ejemplares en Cantabria y conquistan España
Ni Doñana ni las lagunas de Alicante: los flamencos sureños superan los 25 ejemplares en Cantabria y conquistan España
Desde SEO/BirdLife confirman que Cantabria se ha convertido en el nuevo hogar de los flamencos: ya no son visitantes esporádicos.
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Los flamencos se están expandiendo por España de manera segura y sólida. El cambio climático ha obligado a incontables especies a readaptarse alrededor de todo el planeta, y estas aves acuáticas han encontrado un nuevo hogar en nuestro país: Cantabria, según confirman desde SEO/BirdLife.
Felipe González, delegado de la organización en la región, ha explicado en una charla para EFE, que este fenómeno es una consecuencia directa del cambio climático.
Las temperaturas más suaves en el norte peninsular están alterando los patrones migratorios, permitiendo que estas aves, tradicionalmente ligadas al sur, permanezcan en los humedales cántabros en lugar de continuar su viaje hacia el sur.
De hecho, los censos de aves acuáticas actuales confirman que ya hay un grupo de unos 25 individuos asentados en Cantabria: ya no es un avistamiento esporádico, sino una población invernante establecida que puede seguir creciendo con el paso del tiempo con nuevas familias.
Los flamencos crecen en Cantabria.
Un nuevo hogar permanente
El incremento de las temperaturas mínimas invernales ha convertido a Cantabria en un refugio viable donde encuentran alimento -pequeños crustáceos y algas- de modo que ya no tienen necesidad de simplemente visitar el lugar: ahora pueden quedarse para siempre gracias a los cambios establecidos en el territorio.
"Nosotros pensábamos que los flamencos aquí en el norte lo iban a pasar mal, pero se han quedado", afirma el propio González, muy asombrado, al medio mencionado. Y es que parece que desde SEO/BirdLife pensaban que los flamencos seguirían con su "rutina de visitas", pero el resultado ha sido otro.
Actualmente, se puede observar a los flamencos principalmente en zonas de marismas y humedales costeros, como las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel o la Bahía de Santander.
Al no tener que volar hasta Doñana o el norte de África, las aves ahorran una energía preciosa y evitan los riesgos de una migración larga, y en el norte han dado con un hogar perfecto para sus requisitos, lo que permite a los flamencos vivir con mayor seguridad.
Y lo mejor es que su presencia aquí funciona como un termómetro biológico para los expertos aportando información útil, porque confirma que los humedales del norte ahora tienen temperaturas y recursos -como el pequeño crustáceo Artemia salina- que antes solo existían en latitudes más cálidas.
Estos 25 ejemplares pueden no parecer muchos, a priori, pero desde luego es una cifra que demuestra la increíble adaptación de la especie, y además convierten a Cantabria en un nuevo punto clave para la biodiversidad europea. Con el tiempo, seguro que vemos más cambios en más especies alrededor de España.