No pasaba desde hace 3,6 millones de años: los días cada vez son más largos y la Tierra cambia
Cambia la duración de los días en la Tierra: son cada vez más largos y no pasaba desde hace 3,6 millones de años
Investigaciones recientes de instituciones como la Universidad de Viena y la ETH Zúrich confirman que la rotación del planeta es diferente por el cambio climático.
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El cambio climático ya no solo calienta el planeta, ahora también frena su rotación. Una nueva investigación confirma que el deshielo de los polos está desplazando tanta masa hacia el ecuador que los días en la Tierra se están alargando a un ritmo sin precedentes en los últimos 3,6 millones de años.
El estudio, realizado por un equipo internacional de científicos liderado por la ETH Zúrich (Suiza) y la Universidad de Viena (Austria), asegura que este cambio en la rotación del planeta solamente tiene un culpable: los humanos. A causa del calentamiento del planeta, los días se están alargando cada vez más.
Según explican los expertos, la Tierra se ralentiza cuando su masa se aleja del eje de rotación. El calentamiento global funde el hielo de Groenlandia y la Antártida y su agua fluye desde los polos hacia el ecuador, haciendo que el planeta sea ligeramente más ancho en su centro.
Esta redistribución de masa, como resultado de la pérdida de hielo, aumenta la inercia del planeta y frena su giro, alargando la duración del día en pocas milésimas de segundo paulatinamente. Aunque son cambios que ya se pueden notar en ciertos territorios, se espera que vaya a más.
El deshielo provocado por el calentamiento global altera la rotación del planeta.
Rotación alterada, días más largos
Ya hace tiempo que los expertos notan que los días se están alargando, pero la investigación más reciente ha preocupado más que nunca a los expertos por ese deshielo tan acelerado, que está provocando todo tipo de problemáticas alrededor del globo.
Entre los años 2000 y 2020, los días se alargaron a una tasa de 1,33 milisegundos por siglo debido exclusivamente a factores climáticos, y poco a poco esa cifra irá evolucionando.
Este ritmo es el más alto registrado desde el Plioceno tardío. Solo hace unos 2 millones de años hubo una variación comparable debido a procesos naturales, pero nunca antes por influencia humana y mucho menos de esta índole.
Aunque un milisegundo es imperceptible para los humanos, es crítico para sistemas de alta precisión como el GPS, la navegación espacial y las transacciones financieras internacionales, porque todo se establece con una precisión milimétrica y ahora todo ello se está viendo alterado, y lo peor es que no se puede controlar.
Como es lógico, los expertos ya están intentando hacer previsiones para ver hasta dónde puede conducirnos esta situación en base al ritmo del deshielo actual, y claramente los resultados no han sido demasiado positivos.
Si las emisiones continúan, el efecto del cambio climático sobre la duración del día podría superar incluso la influencia de la Luna -la fricción de las mareas- para finales del siglo XXI, por lo que estaríamos alterando el metrónomo del mundo.