Bulgaria da con un misterioso simio de hace 7,2 millones de años cuyo caminar desafía los orígenes del ser humano

Bulgaria da con un misterioso simio de hace 7,2 millones de años cuyo caminar desafía los orígenes del ser humano

Ciencia

Bulgaria halla un misterioso simio de hace 7,2 millones de años cuyo caminar desafía los orígenes del ser humano

La morfología sugiere una locomoción mixta: rasgos compatibles con bipedismo parcial y menor dependencia de la trepa que en simios actuales.

Más información: Un nuevo hallazgo de fósiles de un homínido primitivo en Etiopía reescribe la historia de la evolución humana

Publicada

Las claves

Un fémur casi completo de 7,2 millones de años fue hallado en Azmaka, Bulgaria, y se asigna tentativamente a cf. Graecopithecus, un primate del Mioceno tardío.

El hueso muestra características compatibles con una locomoción parcialmente bípeda, sugiriendo una transición entre el trepar y el caminar erguido.

El contexto ecológico del hallazgo sugiere que en entornos de sabana arbolada, caminar erguido ofrecía ventajas evolutivas.

El descubrimiento alimenta la hipótesis de que algunos homininos de Eurasia pudieron dispersarse hacia África, cuestionando el relato clásico sobre el origen africano exclusivo del bipedismo humano.

En paleoantropología hay descubrimientos que no cambian un mapa: lo obligan a volver a dibujarse a lápiz. Eso es lo que pretende un nuevo estudio al presentar un fémur casi completo hallado en Azmaka (sur de Bulgaria) y datado en torno a 7,2 millones de años, una edad que lo coloca en el corazón del debate sobre el origen del bipedismo.

El hueso pertenece a un homínido aún discutido, tentativamente asignado a cf. Graecopithecus, un primate del Mioceno tardío conocido hasta ahora por una mandíbula (Grecia) y un premolar (Bulgaria). El artículo lo describe como el primer elemento postcraneal homínido recuperado en esa zona y época.

La tesis fuerte es clara: el fémur combina rasgos compatibles con una locomoción parcialmente bípeda y una vida menos trepadora que la de los grandes simios africanos actuales. Los autores hablan de una forma transicional, con un repertorio complejo: ni humano moderno, ni cuadrúpedo puro.

En el argumento anatómico, el foco está en detalles que, en un fémur, son casi un currículum laboral. Se discuten la morfología del cuello femoral, la cabeza articular, inserciones musculares y la estructura cortical, comparándolas con primates africanos y con bípedos tempranos conocidos.

El contexto geológico y ecológico también empuja la narrativa. Azmaka se interpreta como un paisaje de sabana arbolada o mosaico de bosque y pastizal en el inicio del Messiniense, con estacionalidad marcada. En ese tipo de entorno, caminar erguido puede tener ventajas sin exigir abandonar del todo otras formas de moverse.

Caminaban erguidos

La propuesta conecta con una hipótesis más amplia: que algunos homininos de Eurasia pudieron dispersarse hacia África durante cambios climáticos y ambientales en el Mediterráneo oriental, lo que permitiría reconciliar un origen balcánico con la posterior explosión africana del linaje humano. Es una idea explícita en el trabajo, pero todavía especulativa.

Aquí entra el choque frontal con el relato clásico. Hoy, los candidatos tempranos al bipedismo se reparten entre fósiles africanos como Orrorin (~6 Ma) y Ardipithecus (Mioceno final/Plioceno temprano), mientras que el estatus y la locomoción de Sahelanthropus (~7 Ma) siguen generando discusión. El propio artículo sitúa su pieza en ese tablero.

Graecopithecus ya venía cargado de polémica: en 2017, otro trabajo defendió que ciertos rasgos dentales apuntaban a que podía ser un homínido muy temprano, también en el área balcánica. Aquella lectura fue influyente… y muy contestada, porque se apoya en un registro fósil escaso.

Aunque para desplazar el origen del bipedismo —y, sobre todo, para desplazar el origen del linaje humano— harían falta más restos asociados, más individuos y un marco comparativo que reduzca la ambigüedad anatómica.