Ni faraones ni joyas: arqueólogos encuentran una fortaleza mitilar oculta en Egipto en un hallazgo histórico
Ni faraones ni joyas: arqueólogos encuentran una fortaleza militar oculta en Egipto en un hallazgo histórico
Expertos han descubierto una colosal fortaleza militar del Imperio Nuevo (hace unos 3.500 años) en el yacimiento de Tell el-Habua.
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No todo son hallazgos de tumbas y joyas en el antiguo Egipto: a veces también se da con otros descubrimientos que revolucionan por completo a los expertos, como ha sido este caso.
Este nuevo hallazgo en el yacimiento de Tell el-Habua -en la antigua Tharu-, en el norte de la península del Sinaí, se considera histórico y de gran valor para la comunidad científica porque permite estudiar y profundizar en una colosal fortaleza militar del Imperio Nuevo, que data de hace unos 3.500 años.
La estructura formaba parte del sistema defensivo de la "Ruta de Horus", una vía estratégica que conectaba Egipto con Canaán, así que ahora, gracias a esta nueva investigación arqueológica, se pueden atar cabos entre los lazos establecidos entre un territorio y otro a nivel militar.
Aparece una fortaleza militar inmensa en Egipto.
Aparece una fortaleza militar en Egipto
La fortaleza en cuestión cuenta con muros de ladrillo de barro de gran espesor y es significativamente más grande que otras encontradas previamente en la zona, con 11 torreones defensivos y un muro sur de 105 metros de largo, además de un diseño en zigzag que facilitaba la defensa.
Aunque solamente se trate de una fortaleza aislada, esto permite entender cómo estructuraban los egipcios sus defensas a nivel militar en sus ciudades.
No todo se basaba en una única muralla, sino en un complejo diseñado para abastecer a miles de soldados y proteger la frontera oriental contra invasiones. Es, de hecho, la confirmación física de cómo Egipto se convirtió en una superpotencia militar.
Confirma la existencia y magnitud de la mencionada Ruta de Horus, que sabíamos que existía como una red de fuertes, pero encontrar una fortaleza de este tamaño y en un estado de conservación tan bueno -casi se puede leer como un libro abierto- permite entender cómo se movían los ejércitos de faraones como Tutmosis III o Ramsés II hacia Asia.
Y ese diseño en zigzag de los muros no es casual ni tampoco estaba hecho a la ligera. Por la ubicación estratégica de las torres, se demuestra que los egipcios del Imperio Nuevo ya dominaban tácticas de asedio y defensa muy sofisticadas, diseñadas para canalizar al enemigo y eliminar puntos ciegos.
E incluso se ha podido concluir que estas fortalezas militares contaban con una potente logística para movilizar recursos y así mantener a las tropas en buen estado. Se han encontrado grandes almacenes y hornos que confirman la autosuficiencia de estos lugares.
No eran simples puestos de guardia, sino centros capaces de alimentar, equipar y reparar el armamento de miles de soldados en medio del desierto, por lo que los conflictos podían extenderse durante años si era necesario. Grosso modo, es un hallazgo que ayuda a comprender cómo se gestionaba el panorama bélico.