Los animales callejeros reciben ayuda del Fondo Futuros Limpios, que ha establecido clínicas veterinarias en la zona.

Los animales callejeros reciben ayuda del Fondo Futuros Limpios, que ha establecido clínicas veterinarias en la zona. Solo East

Ciencia

Los perros de Chernóbil resisten una radiación 1.000 veces superior a lo normal y son clave para estudiar mutaciones

Un estudio genómico traza clanes y estructura poblacional en estos animales y la posible huella de la radiación.

Más información: Los niños de Chernóbil tienen mutaciones inesperadas: "Han heredado las alteraciones en el ADN que sufrieron sus padres"

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Las claves

Los perros callejeros de la zona de exclusión de Chernóbil han estado expuestos durante generaciones a niveles de radiación hasta 1.000 veces superiores a lo normal.

Investigadores han analizado la genética de 302 perros de diferentes áreas cercanas a Chernóbil, identificando clanes familiares y diferencias poblacionales.

El estudio no detecta aún adaptaciones específicas a la radiación, pero sí proporciona una base para investigar mutaciones y mecanismos de reparación genética en el futuro.

La variabilidad de la radiación y factores como la alimentación y el movimiento de los perros influyen en los resultados, haciendo que la geografía sea un dato biológico relevante.

Casi 40 años después del accidente de Chernóbil, la zona de exclusión sigue llena de vida… y de preguntas. Entre ruinas, vallados y turnos de trabajadores, deambulan centenares de perros callejeros que han vivido allí durante generaciones, sin salir del perímetro contaminado.

Su interés científico no está en que sean perros radiactivos, sino en que ofrecen un experimento natural difícil de replicar: una población grande, parcialmente aislada y expuesta a un mosaico de radiación desigual. Eso permite comparar linajes según el lugar donde sobreviven.

El punto de partida fue, de hecho, veterinario. Clean Futures Fund impulsó campañas de captura, esterilización y vacunación cerca de la central; en ese contexto, equipos académicos recogieron muestras de sangre y registraron localizaciones, un detalle crucial cuando la exposición varía tanto entre puntos cercanos.

El gran trabajo de referencia se publicó en Science Advances en 2023. Analiza 302 perros mestizos de tres áreas: los alrededores de la central, la ciudad de Chernóbil a unos 15 km y Slavutych a decenas de kilómetros, construyendo un mapa de parentescos.

Para hacerlo, el equipo utilizó un panel genómico con 129.497 SNPs y aplicó métodos de similitud genética e inferencia de mezcla. El resultado más sólido no es una mutación milagrosa, sino estructura poblacional: los perros se agrupan por distancia y barreras.

Linajes enteros estudiados

La señal se vuelve más fina cuando miras familias. Los investigadores identificaron 15 clanes con relaciones madre-padre-descendencia, algo útil para detectar mutaciones de novo en el futuro. Sin ese árbol genealógico, cualquier comparación se llena de ruido.

Aunque que haya diferencias genéticas entre grupos no implica que la radiación sea la causa directa. Los perros se alimentan con ayuda humana, forman manadas con poca mezcla y se mueven por rutas condicionadas por infraestructura y vallados.

El propio artículo encuadra el hallazgo como demografía y base de trabajo, no como prueba de adaptación. A día de hoy, el estudio describe quién es quién y cómo se conectan las poblaciones; lo radiobiológico viene después.

Esa segunda fase consise en comparar tasas de mutación y regiones del genoma ligadas a reparación del ADN, inmunidad o metabolismo. La pregunta es directa: ¿hay señales compatibles con daño crónico o con selección? Por ahora, es una hipótesis operativa.

Además, el escenario no es homogéneo. La contaminación se distribuye en manchas, y la radiación que afecta a un animal depende de dónde duerme, qué come y cuánto tiempo pasa en cada punto. Por eso la geografía, en este proyecto, es un dato biológico.

Además, el turismo y las obras del gran confinamiento atrajeron trabajadores y comida, y con ello perros. Ese flujo puede introducir cruces puntuales con perros de fuera, algo que el estudio detecta como señales de mezcla en ciertos grupos.

El valor de este trabajo, de hecho, es metodológico: construir un censo genético para un entorno extremo y utilizar lo aprendido para estudiar y en un futuro, tratar, las mutaciones orgiinadas por la radiación.