Imagen de archivo de un ejemplar de buitre negro.

Imagen de archivo de un ejemplar de buitre negro. EFE Beldad

Ciencia

Ni Timanfaya ni las Tablas de Daimiel: el gran santuario del buitre negro en España rompe su récord con 311 parejas

A pesar de que España posee multitud de espacios naturales ideales para las aves, estas no siempre se disponen donde se espera.

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Las claves

El Parque Nacional de Cabañeros ha registrado un récord histórico con 311 parejas reproductoras de buitre negro en 2025.

En la última temporada, 253 polluelos de buitre negro lograron abandonar el nido, consolidando la tendencia ascendente de la especie en el parque.

La población de buitre negro en Cabañeros ha crecido cerca de un 45% en nueve años, reflejando una recuperación notable de la especie.

La combinación de hábitat protegido, alimento abundante y gestión ambiental adecuada ha convertido a Cabañeros en uno de los mayores santuarios mundiales para el buitre negro.

España posee algunos de los espacios naturales más emblemáticos de Europa: desde los vastos paisajes volcánicos de Timanfaya hasta los humedales de las Tablas de Daimiel, sin olvidar conocidos parques nacionales, como podría ser el caso del Parque Nacional de Cabañeros.

De hecho, precisamente este último se habría convertido en el mayor santuario de una de las aves más imponentes del continente: el buitre negro. Así lo sugieren los últimos datos, de los cuales se hizo eco el medio "Lanza" el pasado mes de septiembre.

Y es que la población del buitre negro había llegado a un máximo histórico de hasta 311 parejas reproductoras en el Parque Nacional de Cabañeros durante el pasado año 2025.

El buitre negro o Aegypius monachus es una de las aves voladoras más grandes del mundo. Puede llegar a medir casi tres metros y superar los diez kilos, lo que le otorga una figura imponente cuando planea por paisajes abiertos.

Su plumaje oscuro, casi negro, lo diferencia del buitre leonado, otra especie común en la Península Ibérica. Además, el buitre negro es más solitario y menos gregario, aunque ambos tipos de buitre llevan a cabo una alimentación similar basada en la carroña.

El Parque de Cabañeros, situado entre las provincias de Ciudad Real y Toledo, se habría convertido así en uno de los enclaves más importantes del mundo para la reproducción del buitre negro.

Una progresión ascendente

De hecho, en esta última temporada se contabilizaron las ya mencionadas 311 reproductoras, pero también hasta 253 polluelos que lograron abandonar el nido, consolidando así una tendencia ascendente desde hace años.

Estas cifras superarían ampliamente los registros previos del año 2024, donde se contabilizaron 299 parejas reproductoras y 230 polluelos que lograron volar, lo que ya representó en su día un récord para el momento.

La progresión ha sido ascendente en los últimos años: en 2023 volaron 215 polluelos, y en 2002, 207 polluelos alzaron el vuelo. Año tras año, se ha ido batiendo el techo reproductivo.

De hecho, los datos de seguimiento científico muestran una tendencia de crecimiento sostenido durante la última década, lo que indicaría que la realidad de la colonia de Cabañeros en el momento actual no es fruto de una expansión puntual.

Ya en 2016 el parque albergaba 206 parejas reproductoras con 169 polluelos; posteriormente, en 2020, las cifras ascendían a 278 parejas y 189 polluelos. Desde aquel año el crecimiento ha sido continuado y mantenido, hasta las 311 parejas actuales.

En términos porcentuales, el número de parejas habría crecido cerca de un 45% en nueve años, mientras que el número de polluelos que han logrado volar se habría incrementado en un 50%.

Esto convertiría a Cabañeros en una de las mayores colonias de buitre negro en el mundo, junto a otros núcleos importantes de la Península Ibérica.

Esta expansión también reflejaría una recuperación progresiva de la especie, la cual sufrió un declive significativo durante el pasado siglo XIX en toda Europa a raíz de múltiples factores, como el uso de venenos, la caza o la misma pérdida de su hábitat.

Si nos fijamos en este último punto, el Parque de Cabañeros en particular destaca por ser un espacio protegido que bien podría ser un ejemplo de los montes mediterráneos de la península: las sierras del parque están cubiertas de bosques de alcornoques.

Se trata de árboles robustos capaces de soportar los enormes nidos del buitre negro, que pueden superar el metro de diámetro y pesar decenas de kilos.

A diferencia de otras aves rapaces carroñeras, el buitre negro suele criar en colonias dispersas, zonas tranquilas alejadas de los seres humanos, y en árboles altos o laderas protegidas.

Las pedrizas, barrancos y zonas forestales poco accesibles del parque ofrecen precisamente el tipo de refugio que buscaría este ave.

En este caso, la combinación de un hábitat bien conservado, disponibilidad de alimento y gestión ambiental adecuada habría permitido que esta especie encuentre en el Parque de Cabañeros un entorno favorable para su reproducción, representando así uno de los éxitos de conservación más destacados de España.