Slavoj Zizek, filósofo.

Slavoj Zizek, filósofo.

Ciencia

Slavoj Zizek, filósofo, 76 años: "Los grandes nunca son felices, la felicidad es para los idiotas, una categoría de esclavos"

Para este filósofo, la felicidad es sinónimo de conformismo y, por tanto, siente más aprecio por emociones como el aburrimiento

Más información: Victoria Camps (84 años), filósofa, acerca de la felicidad: "Ser feliz es mantener las ganas de vivir a pesar de la frustración"

J. Rodríguez
Publicada

Las claves

Slavoj Zizek considera que la felicidad es para los conformistas y los idiotas, y que los grandes nunca son felices.

Para Zizek, la insatisfacción creativa y la ambición de cambiar la situación personal son superiores a la búsqueda de la felicidad.

El filósofo sostiene que la única vida con profunda satisfacción es una vida de eterno conflicto, especialmente con uno mismo.

Zizek cree que soñar con lo que se quiere es más importante que conseguirlo, y ve la felicidad como una fórmula de compromiso y estancamiento.

Leer a los filósofos puede sentirse como un abrazo al tener la sensación de que alguien por fin nos entiende o puede ser como una bofetada en la cara. El filósofo esloveno Slavoj Zizek pertenece, sin duda, a este segundo grupo que no intenta contentarnos.

Hemos escuchado de forma constante que el objetivo último del ser humano en esta vida es la persecución de su propia felicidad. Pues bien, a este filósofo no le convence nada esta idea y echa pestes de las personas que dicen sentirse felices.

"La felicidad es algo malo, es para los idiotas", explica sin rodeos. "Creo en la creatividad y en la insatisfacción creativa, para mí la felicidad es una estupidez silenciosa, una fórmula de compromiso y me daría mucho miedo ser feliz". Ahí queda eso.

A lo que se refiere este filósofo es que la persona que declara sentirse feliz está diciendo de otra manera que se conforma, que todo lo que le rodea le parece bien. En este sentido, Zizek considera que la ambición por cambiar tu situación siempre es superior a la felicidad.

Zizek está acostumbrado a que le pregunten por análisis de la actualidad y de las dinámicas que atraviesa el mundo, pero es inevitable que a un filósofo se le termine preguntando cuál es su idea de la felicidad y cómo se debería obtener.

Nunca fue importante

En su respuesta a ambos temas, Zizek suele impactar con sus respuestas. Si tendemos a pensar que la felicidad es lo más importante de la vida, él dice que no está nada interesado en ella. Y así lo ha expresado en múltiples ocasiones.

El diario británico The Guardian invitó a que algunos lectores pudieran chatear con Zizek, que le hicieran preguntas y él les devolviese su respuesta. Uno de esos lectores, poco prevenido, se atrevió a preguntarle si la felicidad era hoy importante.

También cómo podía serlo y qué pasos le proponía. "La felicidad nunca fue importante", respondió Zizek. "El problema es que no sabemos lo que realmente queremos. Lo que nos hace felices no es conseguir lo que queremos, sino soñar con ello".

Y, entonces, afirma: "La felicidad es para los oportunistas, así que pienso que la única vida con profunda satisfacción es una vida de eterno conflicto, especialmente de conflicto con uno mismo". Zizek es, además, conocido por incluir referencias al cine en sus explicaciones.

"Todos recordamos a Gordon Gekko, el papel que interpretó Michael Douglas en Wall Street [película de 1987 dirigida por Oliver Stone]. Él decía 'el desayuno es para los débiles' o 'si quieres un amigo, cómprate un perro'. Deberíamos decir lo mismo de la felicidad", sigue.

"Si quieres conservar la felicidad, sólo tienes que seguir siendo estúpido. Los auténticos maestros nunca son felices, la felicidad es una categoría de esclavos", finaliza. En el mismo artículo ensalza el poder que tiene el aburrimiento para que cambiemos nuestra situación.