El explorador científico español Ramón Larramendi.

El explorador científico español Ramón Larramendi.

Ciencia

Larramendi, el explorador que lleva 40 años en Groenlandia: "Trump ha logrado generar un sentimiento antiamericano"

"El futuro de la humanidad pasa por el Ártico" / "Groenlandia se ha mantenido congelada en el tiempo" / "Los chinos están empezando a explorar las rutas de navegación con agresividad" / "Los groenlandeses tienen bastante manía a los daneses pero últimamente se están acercando".

Más información: La presión de Trump aviva las tensiones políticas en Groenlandia: "Dinamarca no nos protege. EEUU, sí"

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Las claves

Ramón Larramendi, explorador con 40 años de experiencia en Groenlandia, destaca el impacto del cambio climático en la región y la transformación de sus paisajes.

El derretimiento del hielo polar está abriendo nuevas rutas marítimas y alterando la vida tradicional de Groenlandia, además de aumentar su interés geoestratégico.

Larramendi señala que la estrategia de Donald Trump ha generado un sentimiento antiamericano entre los groenlandeses, acercándolos de nuevo a Dinamarca.

El auge de las expediciones científicas y el turismo ha cambiado parcialmente la vida en Groenlandia, aunque la adaptación y el instinto de supervivencia siguen siendo claves en la mentalidad local.

El Ártico que pisó Ramón Hernando de Larramendi por primera vez hace 40 años ya no existe. Él, que realizó la última gran expedición polar (y la más larga: 14.000 kilómetros en tres años) sin depender de ninguna tecnología moderna, observa cómo las comunicaciones lo han inundado todo.

Pero el cambio más crítico es el derretimiento del hielo polar, que abre de forma potencial una nueva ruta de transporte marítimo y que promete cambiar las reglas del juego.

Ya lo está haciendo. Desde su llegada al poder, Donald Trump ha insistido en la necesidad que tiene Estados Unidos de hacerse con la isla.

Larramendi, que vive allí durante la primavera y el verano ártico, cree que su táctica ha sido equivocada: en lugar de seducir a los groenlandeses, resentidos del gobierno colonial desde Copenhague, ha optado por la confrontación. Eso ha acercado a los habitantes de la isla más que nunca hacia la metrópoli.

Si alguien puede testar la temperatura de los groenlandeses es este veterano explorador. Su esposa es inuit, conoce la isla (cuatro veces el tamaño de España) como la palma de su mano y, en palabras de un investigador que lleva más de una década trabajando allí, "cualquiera tardaría una vida en hacer todos los contactos que él tiene".

Porque esa es otra de las facetas de este hombre de otra época. Todas las expediciones científicas españolas en la isla le confían la logística, e incluso ha introducido innovaciones como el trineo de viento, un vehículo sostenible con el que recorrer la isla realizando varias campañas científicas al mismo tiempo.

¿Cuándo tiene previsto regresar al Ártico?

A finales de marzo, es cuando empieza la temporada. Hace sol, todavía es invierno pero las condiciones son más amables. Ahora es el peor momento para estar allí.

Normalmente estoy desde finales de marzo hasta finales de septiembre. Luego están los meses del otoño y el invierno, de octubre a febrero, en los que estoy aquí.

¿Cómo ha cambiado Groenlandia desde la primera vez que fue hace 40 años?

Ha cambiado por un lado pero, por el otro, no ha cambiado casi. Es una de las cosas que siempre me ha fascinado: mientras el mundo cambia muchísimo más, Groenlandia se ha mantenido bastante aislada, bastante congelada en el tiempo.

No creas que hay tantas diferencias. Un lugar tan al margen de todo que han pasado pocas cosas especiales en el país. Ahora es cuando están pasando, no solo por Trump: hace poco ha comenzado el mayor proyecto de infraestructura en la historia de Groenlandia.

Pero ha seguido siendo una sociedad pesquera, de subsistencia, con poco contacto con el exterior…

El turismo ha aumentado desde hace 40 años, antes era cero… La estructura general del modo de vida tradicional ha ido desapareciendo, ahora hay más comunicaciones, etc. pero no te creas que ha tenido transformaciones enormes en los últimos 40 años.

Algo tan específico como gestionar la logística de expediciones científicas tiene que tener sus particularidades.

Yo vengo del mundo de las expediciones y, por supuesto, la logística es un factor clave. Soy experto en logística ártica, por mis propios proyectos y porque tengo una empresa que es parte de turismo pero también parte de logística.

La logística ártica sería mi especialidad: el país es muy complejo, es muy difícil conocerlo y resolver los problemas que surgen. Las zonas a las que van algunos científicos, en el norte remoto, yo llevo muchos años yendo allí y organizando cosas complejas. Soy especialista ya no solo a nivel nacional sino internacional.

Las expediciones científicas también tienen interés geoestratégico.

Está claro. Siempre hay un elemento dual, hay proyectos puros de investigación pero otros muchos que tienen interés de otro tipo. Por ejemplo, China está realizando una campaña brutal de expediciones científicas en el Ártico y nadie se lo cree, hablando claro.

Que estarán haciendo ciencia, estoy seguro, pero que son proyectos duales… Por ejemplo, la explotación minera del océano Ártico, es algo reciente, ahora mismo está ocurriendo, con submarinos chinos en el océano.

En las naciones con estaciones en el Ártico, el elemento geoestratégico está claro. Igual que en la Antártida, la presencia en el continente tiene un elemento político.

El auge de las expediciones científicas ha ido de la mano del turismo ártico.

Bueno, de la accesibilidad. Hay más accesibilidad, más conocimiento y, por tanto, han aumentado el número de expediciones.

El calentamiento, el cambio climático… El Ártico no solo tiene importancia geoestratégica sino para el futuro de la humanidad: lo que ocurra en el Ártico tiene una gran importancia para el planeta.

Esto es un factor muy relevante, la importancia del Ártico como termostato global y lo que ocurra ahí va a tener impacto en el resto del mundo.

El Ártico es una de las regiones donde más se está notando el cambio climático.

Por supuesto, aunque haya cambiado poco desde el punto de vista humano, las condiciones del hielo han cambiado. En bastantes sitios se cazaba en invierno sobre la banquisa, pero esta ha dejado de ser estable y ahora mismo hay agua abierta.

En las poblaciones del norte, las condiciones naturales son muy diferentes a las que había hace 40 años. Entonces, Groenlandia casi estaba acumulando hielo y ahora se está derritiendo a gran velocidad. Las pautas de los animales han cambiado también.

¿Cómo recibe la población ese cambio en su tierra? El económico está claro pero también habrá un impacto emocional.

La mentalidad groenlandesa es adaptarse. La clave de la supervivencia en el Ártico es adaptarte lo antes posible a lo que está ocurriendo, tienen un sentido de pura adaptación.

El instinto de cazadores es el de supervivencia y adaptación a lo que viene, está en los genes de la población y es lo que les ha permitido llegar hasta aquí, a lo largo de siglos de condiciones absolutamente complejas.

Lo que están pensando ellos es cómo adaptarse a la nueva realidad, desde el punto de vista natural. Hay especies que desaparecen, otras que han entrado, eso es en lo que están.

Los que conocéis aquello coincidís en que el sentimiento groenlandés era muy proamericano y anti-danés, pero Trump, en lugar de promoverlo, ha conseguido el efecto contrario.

Lo ha conseguido totalmente. La posibilidad de ser incorporado como un estado asociado, planteado de un modo adecuado, podría haber funcionado. Un planteamiento un poco seductor y, de alguna manera, no puedo asegurar que hubiera salido pero era posible. No había una mala percepción de EEUU pero sí un resentimiento por la colonización, le tienen bastante manía a los daneses.

El sentimiento de independencia es mayoritario en la población. Dinamarca partía de una situación desfavorecida y se ha suavizado, y EEUU, de esta manera, ni de broma. En las redes sociales locales están viendo que, de la triada posible, la única percepción positiva que se tiene es de Europa.

El sentimiento anti-americano no les ha llevado a sentirse más cercanos a Dinamarca.

Se ha suavizado. Piensan que lo mismo tienen que reexplorar la relación con Dinamarca, quizá sí se ha reforzado un poquito esa relación, pero no a lo bestia.

¿No es paradójico que un Gobierno negacionista del cambio climático busque aprovechar las oportunidades que este ha proporcionado en una de las áreas más afectadas?

Están pensando desde el punto de vista práctico. Los chinos están empezando a explorar las rutas de navegación con agresividad. Es una cierta paradoja, pero en gran medida lo que está potenciándolo todo es el derretimiento [del hielo polar], además del aumento del poderío y la asertividad china.

En lo personal, ¿ha cambiado su vida en los últimos años ahora que el Ártico está en el centro del debate geoestratégico?

Cuando estoy ahí, estoy en otro mundo. Aquello no ha cambiado. Quizá la gente que está en la capital, en Nuuk, con un montón de periodistas. Pero en la zona sur, que es una zona más remota, la vida continúa exactamente igual.

Ni aunque lo invadiera EEUU vería grandes variaciones. No creo que se modificara la vida de la gente. ¿Qué iban a hacer, poner un pequeño comandante en cada pequeño poblado?

¿Cuál cree que sería la mejor salida para la población groenlandesa?

Es todo tan increíble que me cuesta que haya otra opción que no sea la renegociación de un acuerdo de defensa con EEUU y el acercamiento.

No soy capaz de visualizar la opción de la compra. Si le dan un millón de euros a cada persona, pues… Hay mucha gente que no tiene un duro, que va muy justa, pero tendría que haber algún tipo… Habría que votarlo y esa votación no se va a producir, así que no soy capaz de visualizar ninguna opción.

La visión militar es absurda, poner un destacamento militar en el pequeño pueblo que estoy. Pero que no sea capaz de ver esas opciones no quiere decir que no se vayan a producir.

¿Echa de menos el Ártico que conoció?

Sobre todo, desde el punto de vista tradicional. Cuando fui por primera vez, el Ártico clásico estaba muchísimo más extendido y presente.

Gran parte de eso se ha desvanecido, ese Ártico milenario, del que todavía quedan pequeñas cositas, por supuesto se ha ido. Antes de que hubiera comunicación vía satélite, un mundo anterior a la tecnología y anclado en el pasado es lo que echo de menos y es lo que me llevó a mí a ir al Ártico, lo que me fascinó.

Comparado con el resto del planeta, seguirá teniendo ese carácter indómito.

No te preocupes porque, pase lo que pase, lo va a tener. Eso no va a variar.