El neuropsicólogo Álvaro Bilbao.

El neuropsicólogo Álvaro Bilbao.

Ciencia

Álvaro Bilbao, neuropsicólogo: "Hay 5 señales de que un niño va a ser muy inteligente, como que haga preguntas incómodas"

Aunque la inteligencia posee una gran carga genética, algunos comportamientos en la infancia pueden servirnos de aviso.

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Las claves

El neuropsicólogo Álvaro Bilbao identifica cinco señales que pueden indicar que un niño será muy inteligente en la infancia y en la adultez.

Entre las señales destacan la creatividad, la tendencia a hacer preguntas incómodas para entender conceptos y un vocabulario amplio y desarrollo verbal precoz.

La intensidad emocional y alta sensibilidad también son indicadores, ya que reflejan una integración entre sistemas cognitivos y emocionales.

La adaptabilidad de los padres y el ambiente familiar influyen en el desarrollo del potencial cognitivo de los niños, aunque la inteligencia tiene una fuerte base genética.

Aunque existen habilidades físicas y mentales que podemos entrenar y mejorar desde la infancia, el nivel de inteligencia de una persona posee una gran carga genética.

Podemos potenciar la inteligencia, o focalizarla hacia determinadas áreas de conocimiento, pero no aumentarla como tal. Lo que sí es posible es vislumbrar si una persona será más o menos inteligente ya desde la infancia.

Así lo explica el neuropsicólogo Álvaro Bilbao en uno de sus recientes vídeos, donde habla de cinco señales en particular que pueden hacernos pensar que un niño será muy inteligente ya en la infancia y la edad adulta, pudiendo incluso intuirse altas capacidades en algunos casos.

La primera señal de la que habla Bilbao sería la creatividad: "Einstein dijo que la imaginación es la madre de la inteligencia, y de hecho es la habilidad más importante para resolver problemas nuevos. Déjale jugar libremente y apoya el desarrollo de su creatividad".

Como explica el experto, la creatividad en la infancia es la capacidad para generar múltiples soluciones a un mismo problema, algo que ya se intuye en la infancia en los juegos simbólicos avanzados. No se trataría de un rasgo accesorio, sino que la creatividad estaría ligada a una inteligencia fluida, especialmente en situaciones nuevas donde no poseemos respuestas conocidas y aprendidas.

Cabe destacar, eso sí, que no toda creatividad es sinónimo de altas capacidades, ni todos los niños con esta elevada inteligencia tienen por qué ser especialmente creativos en un ámbito escolar tradicional.

La segunda señal serían las preguntas 'incómodas': "No pregunta para aprender, pregunta para entender. Es un indicador de que su cerebro quiere ir más allá. No lo frenes, ayúdale a expandir su mente" comenta el neuropsicólogo.

En este ámbito, los estudios realizados sugieren que estos niños no preguntan solo para confirmar lo que saben, sino que buscan poner a prueba los límites de conocimiento del adulto mediante preguntas abstractas, causales o metacognitivas, incluso a edades tempranas. Sería sinónimo de una búsqueda por comprender sistemas complejos, y no solo acumular información.

La tercera señal sería el vocabulario amplio y el desarrollo verbal precoz: "Este es el mejor predictor de inteligencia en todos los estudios y da igual su base genética. Si le contagias el amor por la lectura, su desarrollo intelectual crecerá exponencialmente" según explica Bilbao.

De hecho, poseer un vocabulario amplio, preciso y flexible a edades tempranas ha demostrado ser uno de los mayores predictores del rendimiento cognitivo a largo plazo. No solo hablamos de cantidad de palabras, sino de comprensión, uso de metáforas y capacidad narrativa compleja.

Como explica el neuropsicólogo, este rasgo está influenciado por el entorno del niño, incluyendo el gusto por la lectura de los familiares y la calidad del lenguaje de los adultos de su alrededor.

La cuarta señal sería la intensidad emocional y alta sensibilidad: "La alta sensibilidad y el carácter fuerte suelen ir de la mano de una gran capacidad cognitiva, pero necesitan adultos que les enseñen a regular sus emociones" según comenta el experto.

De hecho, muchos niños con altas capacidades presentan una hiperreactividad emocional, como una empatía profunda, una frustración elevada ante las injusticias y unas vivencias subjetivas muy intensas.

Desde el ámbito de la neuropsicología, esto se suele interpretar como una mayor integración entre los sistemas cognitivos y emocionales, y no como inmadurez. Sin embargo, como puntualiza Bilbao, si el entorno del niño no ofrece herramientas de regulación emocional adecuadas, pueden producirse casos de trastornos de conducta y desregulación emocional.

La quinta y última señal sería la adaptabilidad de los padres: "Los padres que en consulta aprenden nuevas estrategias educativas demuestran que son más adaptables. Un rasgo genético que también se puede aprender por observación".

En este aspecto, el neuropsicólogo echa la vista atrás, a los progenitores del niño, recordando la importancia de la genética por un lado, y el ambiente familiar por el otro.

Los padres que desarrollan nuevas estrategias educativas y se adaptan a los niños muestran alta plasticidad cognitiva y emocional, lo cual actúa como un amplificador del potencial cognitivo de los hijos. De nuevo, no sería una causa u origen de elevada inteligencia, pero sí un factor modulador esencial, como indican los estudios al respecto.