Una cena de Navidad y una inyección de Ozempic.

Una cena de Navidad y una inyección de Ozempic.

Ciencia

Los médicos alertan: la 'trampa' de dejar Ozempic para disfrutar de la comida en Navidad "provoca un rebote flipante"

Algunos usuarios de agonistas del GLP-1 abandonan el tratamiento cuando empieza la temporada navideña de cenas opíparas para disfrutarlas.

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Las claves

Los médicos advierten que dejar Ozempic o Wegovy en Navidad para disfrutar de la comida puede provocar un fuerte efecto rebote y es perjudicial para la salud.

Estos fármacos, basados en la semaglutida, ayudan a controlar el apetito y la saciedad, pero no sustituyen la necesidad de cambiar los hábitos alimenticios.

El endocrinólogo Antonio Mas recalca que los agonistas del GLP-1 deben acompañarse de una reeducación de hábitos y no deben usarse como tratamientos esporádicos.

Durante la Navidad, el objetivo debe ser mantener el peso y disfrutar sin excesos, evitando la tentación de suspender la medicación para comer en exceso.

Los agonistas del GLP-1 no han parado de dar sorpresas en los últimos años. Estos viejos medicamentos para la diabetes relanzados como ‘milagro’ contra la obesidad en los últimos años comenzaron como productos exclusivos, pero ahora están por todas partes.

Aunque Ozempic es el nombre que está en boca de todos, la inyección indicada de manera específica para la obesidad es Wegovy. Ambas contienen la semaglutida, la sustancia que se comunica con el cerebro y que reduce la sensación de apetito y ayuda a comer menos.

Es decir, que cuando un usuario de estos fármacos se enfrenta a una comilona de Navidad no la ve tan atractiva como el resto. "Los agonistas del GLP-1 tienen dos efectos: el primero, que las digestiones son más lentas y el segundo, que reduce el hambre emocional".

Así lo explica el endocrinólogo Antonio Mas y añade que, en concreto, esta medicación reduce la apetencia por los "alimentos-capricho". "Cuando un paciente está bajo los efectos de estos fármacos nota que no quiere alimentos hipercalóricos, pero es variable".

Mas afirma que la mayoría de usuarios de agonistas del GLP-1 encuentran el punto óptimo de la dosis que le permite controlar la saciedad. Sin embargo, otros pueden experimentar sensación de asco o malas digestiones después de pasarse con la cantidad de comida.

Para disfrutar de las comidas navideñas, ciertos usuarios de estos fármacos han compartido la feliz idea de dejar el tratamiento durante estas fechas en internet. "Sí, hay pacientes de todo tipo: que lo dejan en Navidad o que empiezan unas semanas antes para no comer".

Pero Mas advierte que los agonistas del GLP-1 "no son tratamientos de quita y pon". Esta trampa le indica que el paciente en cuestión no está realizando el cambio de conducta para el que se usan estos fármacos. "Significa que sigue confundiendo disfrutar con pegarse atracones".

Tomar análogos del GLP-1 puede aumentar la probabilidad de acabar vomitando después de un atracón. "Si ya es difícil digerir el alcohol, las grasas o el picante, imagínate con una medicación que hace que tu sistema digestivo funcione más lento", explica Mas.

Librarse de la medicación durante esos días puede hacer más agradable y apetecible la experiencia de ponerse morado, pero no está exento de riesgos. "Dejar el tratamiento para atiborrarse va a provocar un rebote flipante. No es muy diferente a una dieta de la alcachofa".

Volver a educar

¿A qué se refiere este experto? Pues a que Wegovy y sus hermanos sólo son "facilitadores del cambio", como a él le gusta llamarlos. Mientras se toman, controlar la sensación de hambre es más fácil, pero es entonces cuando hay que hacer una reeducación de hábitos.

"Cuando consigues comer poco en una cena de Navidad tomando estos medicamentos piensas que le has ganado la batalla a la comida, pero es un efecto temporal. No te has pasado el juego, sino que tienes que transformar tu vida mientras lo tomas", explica Mas.

El objetivo, por tanto, es crear conductas saludables como "ir una hora al gimnasio, aprender a comer verdura o empezar a hacer la compra en el mercado, en vez de comer precocinados o pedir casi siempre tu comida a domicilio", señala el endocrinólogo.

Ahora bien, durante las Navidades el objetivo es diferente: "Ahora tenemos que centrarnos en no ganar peso. No tanto adelgazar como contener el golpe, al final Navidad va a haber todos los años". La tarea es aprender a disfrutar de ella sin excesos.

"La obesidad es una enfermedad multidisciplinar. Es que tiene que ver con la salud física, con el estado emocional y la salud mental, con la sociedad y las tradiciones", explica Mas. Es compleja y vencerla consiste en cambiar nuestra mirada sobre múltiples aspectos.

Por lo tanto, si estás en plena subida del efecto de esta medicación en tu cuerpo, Mas recomienda que no te pases, "porque el cuerpo no te lo va a permitir. Come un poco de carne, unas gambas". Si estás terminando el proceso, "sólo intenta jugar al empate".

El efecto de control sobre los alimentos más hipercalóricos se va difuminando y la comida puede empezar a resultar más atractiva. "No ganamos nada con un gran pico de esfuerzo, entendamos que son cuatro días y el resto de ellos debemos mantener la rutina", dice.

Es evidente que la comida proporciona placer y que una parte fundamental de estas fiestas tiene que ver con ella. Y no hay problema en participar, sino en caer en los excesos o en comer motivados por nuestro estado emocional. Con esto aprendido, se puede reducir esta medicación.

La semaglutida indicada para la obesidad todavía debe ser costeada por el propio usuario y es importante que esté indicada por un médico. "Puede decirse que sigue siendo un fármaco para ricos, pero es muy potente", cuenta Mas.

"Encuentro pacientes que dicen que lo que ahorran en comida a domicilio, plantillas, asientos especiales, lo invierten en el fármaco. Estar enfermo con una obesidad grave es muy, muy caro", señala este experto.