El matemático Claudi Alsina.

El matemático Claudi Alsina.

Ciencia

Alsina (73 años), matemático, sobre la técnica de Einstein para ganar El Niño: "Es la manera segura de ganar dinero jugando"

Las estadísticas del pasado no ofrecen ninguna capacidad predictiva, pues cada sorteo es un evento independiente sin relación con los resultados anteriores.

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Las claves

Claudi Alsina, matemático fallecido, desmontó mitos sobre la lotería y los juegos de azar, advirtiendo sobre la falta de razonamiento matemático en la sociedad.

Alsina citaba a Einstein para ilustrar que la única forma segura de ganar dinero en la lotería es no jugar, ya que la probabilidad siempre favorece a la banca.

El matemático criticaba el uso de estadísticas históricas en la lotería, recordando que cada sorteo es independiente y los resultados pasados no influyen en los futuros.

Alsina explicaba que la probabilidad enseña a entender por qué casi nunca se gana la lotería y defendía que la decisión más sensata, matemáticamente, es no apostar.

Tras el sorteo de la Lotería de Navidad, millones de españoles ya tienen la vista puesta en el siguiente ritual colectivo del calendario: la Lotería del Niño. Cada mes de enero se repite el mismo gesto, con la compra de millones de décimos impulsada por la esperanza de “compensar” lo no ganado en diciembre.

Ese impulso, tan extendido como poco racional, fue durante décadas uno de los principales objetos de crítica del matemático Claudi Alsina, recientemente fallecido a los 73 años. Alsina se dedicó a combatir el llamado anumerismo, la dificultad para aplicar el razonamiento matemático en la vida cotidiana, que nos vuelve especialmente vulnerables ante mitos, supersticiones y promesas asociadas al azar.

Autor de libros divulgativos como El tercer lunes de enero es el día más triste del año, Alsina utilizó los juegos de azar como ejemplo paradigmático de cómo funciona esa vulnerabilidad social. En sus textos desmontó tanto la fe en administraciones míticas como Doña Manolita o en las terminaciones históricas de la Lotería de Navidad, como las fórmulas supuestamente infalibles para alcanzar la felicidad o el éxito económico.

Entre esas fórmulas figuraba una atribuida nada menos que a Albert Einstein, aunque no en el sentido en que muchos jugadores querrían interpretarla. Alsina recuperaba una cita irónica del físico alemán para explicar, con precisión matemática, cuál es la única estrategia realmente segura cuando se trata de juegos de azar.

“Como dijo Albert Einstein, hay una manera segura de ganar dinero jugando a la ruleta: 'llevándote todo lo que está sobre el tapete de la mesa'”. La frase, recogida por Alsina, resume con humor una conclusión incómoda al afirmar que la única forma infalible de no perder dinero es no apostar.

Desde ese mismo enfoque, Alsina recordaba que la teoría de la probabilidad, nacida para calcular opciones de éxito, termina teniendo un efecto disuasorio. “El gran uso que podemos hacer hoy de ella es decidir no jugar, al permitirnos prever las pérdidas”, explicaba. El análisis racional, lejos de alimentar la esperanza, revela con claridad la desventaja estructural del jugador.

La clave de ese razonamiento está en la independencia de los sorteos, un concepto básico que suele chocar frontalmente con la intuición popular. Cada extracción es un evento nuevo, sin memoria, y no existe ningún mecanismo por el cual los resultados pasados influyan en los futuros, por muy tentador que resulte pensar lo contrario.

Alsina señalaba que la única forma real de aumentar las probabilidades sería comprar una cantidad enorme de números distintos, algo económicamente inviable. En cualquier sorteo bien diseñado, la probabilidad de que aparezca un dígito concreto en una posición determinada es siempre la misma: 1 entre 10, es decir, 0,1, sin excepciones ni acumulaciones.

Por eso era especialmente crítico con el uso de estadísticas históricas aplicadas a la lotería. “Lo que no tiene sentido es hacer la estadística histórica de las apariciones de un dígito, puesto que los sorteos son independientes los unos de los otros”, advertía. Que una terminación haya salido más veces en el pasado no ofrece ninguna pista fiable sobre el siguiente sorteo.

Aplicable a otros juegos

El mismo razonamiento se extiende a otros juegos aparentemente más simples. En el caso del lanzamiento de una moneda, algunos estudios muestran una ligera ventaja, de hasta el 51 %, hacia la cara que queda arriba tras el lanzamiento. Sin embargo, como subrayaba Alsina, el jugador no puede elegir ese resultado, lo que devuelve el juego a un equilibrio práctico del 50/50.

En los casinos, la ilusión de control alcanza su máxima expresión. Para juegos como el blackjack o las máquinas tragamonedas, Alsina advertía de que muchos de los consejos para “mejorar” las probabilidades proceden en realidad de los propios casinos o casas de apuestas, interesados en reforzar la percepción de que ganar es cuestión de técnica y no de azar.

Paradójicamente, el matemático que invitaba a no jugar también reflexionó sobre los llamados sucesos de probabilidad cero. En su libro, explicaba que existen fenómenos que, aunque matemáticamente tienen probabilidad nula, pueden llegar a ocurrir en la realidad.

“Tirar una moneda o una colilla y que queden perpendiculares al suelo, morir por la caída de la jaula de un loro verde desde un balcón o que te toque tres años seguidos el Gordo de Navidad” son ejemplos que solemos calificar de imposibles. El error, advertía Alsina, es confundir una probabilidad extraordinariamente pequeña con una imposibilidad absoluta.

Su posicionamiento ante los juegos de azar queda así resumido en una lección incómoda pero clara. La probabilidad no enseña a ganar a la lotería, sino a entender por qué casi nunca ocurre. Y, sobre todo, a asumir que la decisión más sensata, desde el punto de vista matemático, sigue siendo no volver a jugar.