Una botella de Baileys junto a otra de Coca Cola.

Una botella de Baileys junto a otra de Coca Cola.

Ciencia El brebaje delirante

"Nunca mezcles Baileys con Coca Cola": radiografía de la leyenda española más 'letal'

Uno de los bulos más míticos de nuestro país apunta que mezclar ambas bebidas puede provocarte (directamente) la muerte. Spoiler: no es verdad.

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Las leyendas urbanas y los mitos forman parte del imaginario colectivo desde que el mundo es mundo. Sin embargo, hay pocas que tengan denominación de origen y que sólo se conozcan dentro de nuestras fronteras. La del Baileys y la Coca Cola es, sin duda, la leyenda made in Spain más famosa. Ya saben: si una mala noche mezclas este licor con el archiconocido refresco y te lo bebes, puede ocurrir que: a) se cree una bola de cemento en tu estómago, b) se generen en tu estómago unos gases que ríete tú del Novichok 5 usado por los rusos, o c) sufras una muerte instantánea. Nada más lejos de la realidad.

El origen de esta falsa creencia es difuso. Nadie sabe muy bien en qué momento llegamos a mezclar Baileys con Coca Cola ni, mucho menos, cómo llegamos a creer que este delirio en forma de brebaje podía llegar a convertirse en una sustancia letal dentro de nuestro organismo. Dani García, biotecnólogo y divulgador, dibuja la que seguramente es la respuesta más lógica para el misterio: "Yo creo que lo que pasa es que tenemos mucho tiempo libre".

Lo cierto es que en YouTube podemos encontrar un puñado de vídeos en los que los usuarios han llevado a cabo este experimento. Efectivamente, si echamos Baileys en un vaso y luego le añadimos Coca Cola, se produce una reacción en la que el líquido parece entrar en erupción, creándose una mezcla grumosa de color crema muy poco apetitosa. El porqué a esta reacción tiene más que ver con la química que con cualquier misterio oculto que pudiera protagonizar un programa de Iker Jiménez.

Esto es lo que ocurre cuando mezclas Baileys y Coca Cola.

Vayamos por partes. El Baileys es una crema de whisky que se elabora con chocolate, vainilla, caramelo, azúcar, canela y alcohol, y cuyo ingrediente principal es la leche. Así, por otro lado, la Coca Cola incluye principalmente entre sus ingredientes agua, azúcar, su tan cacareada fórmula mágica y ácido carbónico. "El ácido carbónico de la Coca Cola (que es una bebida ácida) reacciona con las proteínas de la leche (la caseína), las desnaturaliza y consigue que la leche acabe coagulándose o cuajándose. De ahí que tenga ese aspecto tan asqueroso con grumos", confirma Juanjo Jara, biólogo y también divulgador.

Tal y como explican ambos expertos, la espuma resultante de la mezcla se forma debido a que el ácido carbónico, en lugar de liberarse, se queda atrapado en la caseína. "Es algo similar a lo que ocurre cuando hacemos yogur o queso. Una proteína de la leche, la caseína, se precipita porque bajamos el ph, y se iguala al punto isoeléctrico. Deja de ser soluble y empieza a apelmazar", insiste García.

En realidad, esta reacción se dará siempre que mezclemos Baileys (o leche) con cualquier bebida gaseosa como la tónica o la Fanta, por ejemplo. Según el biotecnólogo, en nuestro estómago ocurre algo similar cada vez que ingerimos leche o una crema como ésta. "Nuestro estómago es ácido, tiene un ph entre 3,5 y 4, que es más ácido que el yogur, por lo que también coagularía la leche. Lo que ocurre es que en este órgano de nuestro cuerpo tenemos más encimas digestivas, que degradan los compuestos de la leche. Pero es exactamente lo mismo", asevera.

"Vale, pero entonces, ¿se forma la bola de cemento en nuestro estómago o no se forma? ¿Podemos mezclar el Baileys y la Coca Cola una misma noche y estar seguros de que no vamos a amochar?". Totalmente. Ni bola en el estómago, ni muerte repentina, ni gaitas en vinagre. ¿Y se puede beber? Como poder, se puede, confirma Jara. "Es como beber leche agria. No te va a matar, pero está malísimo". 

[Más información: El mecanismo del botijo: la fórmula matemática española que desmontó el refrán]