Castilla y León

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Sociedad

Los bares de Salamanca cierran por 14 días... de momento: "Te invito, por si acaso es el último café"

6 noviembre, 2020 00:00

Viernes, 6 de octubre. Comienza una nueva época oscura para muchos con el cierre de sus negocios otra vez en Castilla y León. De momento por 14 días pero la sensación es de que será por más. En diciembre, quizás. Los establecimientos de hostelería, al completo, bajan sus trapas y recogen sus terrazas hasta nueva orden, salvo aquellos que elijan quedarse para poder llevar sus productos. 

Así, han sido muchos los que este jueves han protestado frente a las Cortes, resignados ante el incierto futuro. En Salamanca, la opinión de Ramón, propietario del Erasmus Café, situado en pleno centro histórico de la ciudad, es que el cierre de esta noche de la hostelería es “una auténtica vergüenza y la ruina de muchos”, como de su propio hermano, propietario de otro céntrico restaurante, puesto que “es imposible mantener un negocio cerrado y sin facturar pero asumiendo todos los gastos”. Para este apoyo “no ha habido ningún apoyo” para el sector desde el inicio de la pandemia pese a que las ayudas “tenían que venir pactadas antes de cerrar”.

Esta última jornada, en la que el local presenta un aspecto “lleno, dentro de las medidas higiénicas y de aforo, que hemos respetado desde el primer momento”, se ha realizado una especie de despedida “para acabar todos los barriles de cerveza abiertos” en un establecimiento que ha vivido la reducción de su personal en un 75 por ciento, de los 16 empleados con los que contaba a principios de marzo a los cuatro actuales, y que asume unas pérdidas de “más de medio millón de euros” en este año.

“Aguantaré, pero con un agujero enorme”, sentencia Ramón, propietario del Erasmus Café, que cifra en “cuatro o cinco años” el periodo necesario para recuperar estas pérdidas y concluye que “es una vergüenza que permitan los autobuses llenos, los metros llenos, los supermercados y las universidades llenas y a nosotros, que hemos respetado las medidas, nos cierren y nos cobren los impuestos para que el Gobierno se pueda subir el sueldo”.

Y mientras, justo al lado de que Ramón cuente a ICAL estas palabras, el propietario del Salamanca Coffee, otro establecimiento que tiene que echar el cierre, invita a uno de sus clientes: "Te invito. Por si acaso es el último café".