Jacinto Íscar

Jacinto Íscar

Valladolid

Toda una vida recogiendo lluvia

Jacinto Íscar Hernández recoge las inclemencias meteorológicas en Matapozuelos y envía los datos, cada mes, a la Agencia Estatal de Meteorología

18 marzo, 2022 07:00

Matapozuelos es un municipio ubicado a escasos 36 kilómetros de la capital. Ocupa un extenso territorio llano que se ve surcado por el ferrocarril que une Valladolid con Madrid. Además, es cruzado por los distintos cursos fluviales ya que si uno se acerca a la localidad pucelana por Mojados puede observar cómo, en primer lugar, se deja el río Cega en este último municipio, y después, casi de continuo, pasa por encima del Eresma y del Adaja.

En el pueblo, de 1.039 habitantes, vive desde hace 85 años, toda la vida, Jacinto Íscar Hernández. Serrador jubilado, este matapozuelano recuerda con cariño su infancia. “Me pasaba todo el día trabajando y cargando mucho peso. Nunca he tenido vacaciones”, cuenta en declaraciones a EL ESPAÑOL – Noticias de Castilla y León.

“Para mi padre era su vida lo de serrar madera, hacer leña y traviesas y así lo ha sido hasta que se ha jubilado”, asegura Merche, su hija, recordando la labor de su padre y participando activamente en esta entrevista.

Ahora, además, Jacinto se encarga de recoger datos relacionados con las inclemencias meteorológicas en el pueblo y se lo envía, al final de cada mes, a la Agencia Estatal de Meteorología para que tenga una radiografía perfecta con los días de lluvia, de nieve y demás, que se registran en el pueblo.

Un pluviómetro y un libro

Todo va por números. Si llueve, pongo un uno. Si hay niebla, un cinco. Si hay tormenta, el cuatro. Si hay nieve el dos. Utilizo un libro que me mandan y una vez al mes mando la tarjeta con todos los datos recogidos. Desde este año se lo mando a Madrid, pero antes lo hacía a la Agencia Estatal de Meteorología de Valladolid”, nos explica nuestro entrevistado.

El de Matapozuelos lleva más de sesenta años haciendo esto. “Cogí el guante de mi abuelo”, afirma orgulloso. Hecho corroborado por su hija que cuenta que “a sus 57 años lleva toda la vida viendo recoger la lluvia a su padre”. “Dice que le gusta, que lo hacía su abuelo y que le dejó el legado a él”, explica.

Añade que Jacinto “tiene un corral muy grande en el que puede recoger perfectamente las precipitaciones” con “un pluviómetro para medir y una probeta” con la que analiza los datos al detalle y de forma milimétrica.

Jacinto Íscar en el patio de su casa en Matapozuelos

Jacinto Íscar en el patio de su casa en Matapozuelos

El fin

El fin es enviar lo que llueve, por zona, en el pueblo. Para que tengan datos fehacientes del nivel de precipitaciones en Matapozuelos y que desde Madrid saquen sus conclusiones”, asegura nuestro entrevistado hablando de la finalidad que tiene su acción.

El matapozuelano asegura que es algo que no estaba relacionado con su trabajo de serrador y añade que “al final de año le mandan una propina” que “le llega directamente a la cuenta bancaria”, como gratificación por su labor.

El pluviómetro, ese instrumento que se emplea en las estaciones meteorológicas para la recogida y medición de la precipitación y que se usa para medir la cantidad de precipitaciones caídas en un lugar durante un tiempo determinado, está presente en el corral de Jacinto además de una probeta de cristal en la que recogió, la semana pasada, más de 13 litros por metro cuadrado tras un chaparrón en el lugar.

Un año seco

Este año ha llovido muy poco. Los meses de enero y febrero han sido muy secos. Llevábamos muchos años sin padecer esta sequía. Aunque ahora, en Semana Santa, siempre llueve. Seguro que ayuda a los agricultores”, añade este amante de la meteorología.

Seguro que viene bien un poco de lluvia a un campo azotado por la crisis que está generando la guerra de Ucrania, con el ataque ruso. A la subida de los hidrocarburos, de los costes de producción y demás, se une este de la sequía. Muchas explotaciones tiemblan y se las ven canutas para asegurar la existencia de su explotación.

“No me da ningún trabajo recoger el agua de las precipitaciones y demás. Me levanto a las 8.00, lo cojo y guardo los datos que envío a final de mes en la tarjeta. Eso es todo”, finaliza Jacinto.

Un hombre que, podríamos decir, lleva toda la vida recogiendo lluvia.