Entrega de los Premios Castilla y León

Entrega de los Premios Castilla y León R. Cacho ICAL

Región

Los Premios Castilla y León 2025 pasan a la historia de la emoción: una sonrisa al cielo y un aplauso para el talento

La Comunidad festeja su edición número 42 en una mañana de fiesta y emoción con el recuerdo a la niña fallecida María Caamaño. El poeta Tomás Sánchez Santiago, premio de las Letras, realiza un discurso poético donde pide que se escuche “a los poetas”.

Más información: María, la niña del premio Castilla y León “más bonito” y que ha logrado hacer llorar a todo a un auditorio

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Reconocimiento y emoción. El auditorio del Centro Cultural Miguel Delibes de Valladolid se ha vestido este martes 21 de abril de emotividad, orgullo y memoria para acoger la XLII edición de los Premios Castilla y León 2025.

Una cita ya imprescindible en el calendario autonómico, antesala del Día de Castilla y León, pero que sin duda, por las circunstancias, pasará a la historia. La gala, conducida por los salmantinos Soraya Lázaro y Sergio Martín, ha ido sumando música, palabras y emociones.

Pero antes de los aplausos, llegó el silencio y las lágrimas. Un silencio que ha venido cargado de emoción. El recuerdo a María Caamaño, la “princesa guerrera futbolera”, fallecida la pasada semana a los 13 años víctima de un sarcoma de Ewing, atravesó el auditorio.

Las imágenes de aquel momento en el que recogía su premio el pasado año, junto al presidente de la Junta, volvieron a proyectarse para la emoción de todos.

“Desde este centro repleto de personas que te quería, te mandamos una sonrisa al cielo. No nos permitirías que nosotros hoy no lo hiciéramos, no sonriéramos”, dijo Soraya Lázaro. Y en ese instante el aplauso largo y sentido de todos los presentes.

Los premiados

A partir de ahí, la gala fue desplegando historias de esfuerzo, talento y compromiso, los tres adjetivos que resumen estos premios.

En el ámbito de la Investigación Científica y Técnica e Innovación, la ingeniera aeronáutica Verónica Pascual Boé fue reconocida como símbolo de liderazgo y de impulso al talento tecnológico. Su mensaje, claro y necesario, resonó con fuerza: “La mujer tiene que dejar de ser usuaria a ser programadora”.

En las Artes, el aplauso fue para Nuevo Mester de Juglaría, más de medio siglo dedicados a preservar y difundir el folclore de Castilla y León. Su voz es ya memoria colectiva. “Seguimos con las mismas ganas y aunque no hemos vivido de ello siempre lo hemos hecho de manera profesional”, recordaban sobre el escenario. “Hemos sido grandes difusores de la cultura regional”. Y lo siguen siendo.

El Premio de las Letras recayó en el escritor zamorano Tomás Sánchez Santiago, cuya obra ha sabido mirar lo pequeño para hacerlo universal. Su intervención ha servido como texto de discurso, dejó una de las reflexiones más íntimas de la mañana.

“Hay una atmósfera en todo lo poético, que es llegar a la realidad. Mi vida se filtra a través de las palabras de los demás. Intentamos emular eso. La verdad de todo aquello con lo que tratas no se pierde nunca de vista”.

En Ciencias Sociales y Humanidades, Germán Vega García-Luengos fue distinguido por su incansable labor en torno al teatro clásico. Investigador, divulgador y alma del festival Olmedo Clásico, reivindicó el poder transformador de las tablas.

“Queríamos cambiar el mundo con el teatro hace muchos años, no fue fácil. Cada interpreta los clásicos como quiere. La obligación del profesor es enganchar al alumno”.

El deporte también tuvo su momento de orgullo con Laura López Valle, medallista olímpica en Pekín 2008 y referente de la natación sincronizada. Su historia es la de una vida entregada al agua y al esfuerzo: “Ha sido mi vida desde que era pequeña. Cuando yo nadaba éramos 12 y ahora 70. La sincro de Valladolid siempre tendrá nombre a nivel nacional”.

El Premio de Valores Humanos y Sociales reconoció la labor de Proyecto Hombre Castilla y León, ejemplo de compromiso con la dignidad y la reinserción. En nombre del colectivo, Manuel Muiños Amoedo lanzó una reflexión que interpela a toda la sociedad.

“Deberíamos pensar mucho sobre lo que estamos viviendo en materia de adicciones, con o sin sustancia”.

En Tauromaquia, el galardón fue para el Ayuntamiento de Benavente por la promoción del Toro Enmaromado, una tradición profundamente arraigada. Su alcaldesa, Beatriz Asensio, puso voz al sentimiento colectivo: “Una tradición muy arraigada en Benavente, y que los jóvenes lo sienten muy suyo. Un trabajo de muchos años con gente anónima, por lo tanto es un premio para todos ellos”.

Sobre el escenario, las actuaciones de Cristina Llorente, Guadalupe Lancho, Raúl Olivar y el inconfundible Nuevo Mester de Juglaría han aportado ese aire festivo que siempre tienen estas citas.

Así, entre palabras que emocionan y trayectorias que inspiran, la ceremonia ha vuelto a demostrar por qué estos premios son mucho más que un reconocimiento institucional. El espejo de lo que es Castilla y León, es decir, talento, cultura y raíces.