El vicepresidente segundo de las Cortes, Francisco Vázquez, junto al presidente de la Junta en funciones, Alfonso Fernández Mañueco, en un pleno de la Cámara

El vicepresidente segundo de las Cortes, Francisco Vázquez, junto al presidente de la Junta en funciones, Alfonso Fernández Mañueco, en un pleno de la Cámara

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Francisco Vázquez, el dialogante y fiel escudero de Mañueco que será el nuevo presidente de las Cortes de Castilla y León

El secretario general del PPCyL y vicepresidente de la Cámara se convertirá en el primer presidente popular en siete años, y el primero con el salmantino como jefe del Ejecutivo autonómico, con el apoyo de Vox.

Más información: PP y Vox acuerdan la Mesa de las Cortes de Castilla y León para "garantizar la estabilidad en la nueva legislatura"

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El segoviano Francisco Vázquez se convertirá este martes en el nuevo presidente de las Cortes de Castilla y León con el apoyo de Vox.

El actual vicepresidente primero de la Cámara y secretario general del PPCyL, de 66 años, será el primer presidente popular bajo el mandato de Alfonso Fernández Mañueco.

El PP recuperará, con el apoyo de Vox, el control de la institución siete años después de que Ciudadanos primero, en virtud del acuerdo de Gobierno de 2019, y luego Vox, tras el pacto de 2022, la ocuparan.

Ello tras el acuerdo alcanzado entre PP y Vox este mismo lunes en virtud del cual los de Santiago Abascal garantizan su apoyo a los populares a cambio de ocupar la Vicepresidencia primera de la Mesa.

Además, la actual consejera de Educación, Rocío Lucas, será secretaria de la Mesa y la hasta ahora titular de Industria, Comercio y Empleo, Leticia García, será la nueva portavoz del Grupo Popular en las Cortes, en sustitución de Ricardo Gavilanes.

La mano derecha de Mañueco

Vázquez no llega como un desconocido ni como un outsider. Es, desde hace casi una década, la mano derecha orgánica de Mañueco, el hombre que ha gestionado el partido mientras el presidente de la Junta pilotaba el Gobierno.

Y estos últimos años, como vicepresidente primero, ha sido testigo privilegiado y a menudo árbitro de los equilibrios parlamentarios más complejos de la reciente historia autonómica.

Su elección no es solo un cambio de sillón; es la consolidación de un estilo: leal, técnico, segoviano hasta la médula y con una trayectoria que combina la administración pública con la política de trincheras.

Un segoviano discreto y técnico

Nacido el 10 de junio de 1959 en Segovia, Vázquez es licenciado en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid.

Completó su formación con un máster en Derecho Público y Autonómico, otro en Derecho de la Unión Europea y varios programas ejecutivos en liderazgo y gestión pública en el Instituto de Empresa.

Funcionario de carrera del Cuerpo Superior de la Administración de la Junta llegó a ser jefe de servicio de Fomento, abandonó la gestión diaria para dedicarse a la política en los años 90.

El vicepresidente primero de las Cortes en funciones, Francisco Vázquez, con sus compañeros de la Mesa de la Cámara en un pleno de la XI Legislatura

El vicepresidente primero de las Cortes en funciones, Francisco Vázquez, con sus compañeros de la Mesa de la Cámara en un pleno de la XI Legislatura ICAL

Abogado del Ilustre Colegio de Segovia, aunque no ejerce, siempre ha presumido de un perfil técnico más que de orador fogoso.

Su militancia en el PP se remonta a los noventa. Fue secretario provincial en Segovia entre 1994 y 2000 y presidente provincial desde 2000 hasta 2017, cargo en el que fue reelegido con mayorías aplastantes.

Procurador en las Cortes desde 1995 hasta 2004 y de nuevo desde 2019, ejerció como portavoz del Grupo Popular entre 2001 y 2003. Fue senador por Segovia entre 2004 y 2011, concejal en el Ayuntamiento y, sobre todo, presidente de la Diputación de Segovia entre 2011 y 2019.

En esa etapa consolidó su imagen de gestor cercano al territorio: impulsó infraestructuras, apoyó al mundo rural y mantuvo una Diputación ejemplar en una provincia castigada por la despoblación.

Casado y padre de tres hijos, Vázquez nunca ha buscado los focos nacionales. Su fuerza reside en lo local y en la lealtad.

Cuando en 2017 Mañueco dejó la secretaría general del PP de Castilla y León para lanzarse como candidato a la Presidencia de la Junta, nadie dudó: el elegido para sustituirle fue Vázquez.

Desde entonces es el secretario autonómico, el hombre que coordina las estructuras provinciales, resuelve conflictos internos y asegura que el partido funcione como un reloj mientras Mañueco gobierna.

El vicepresidente experto

Desde junio de 2019, Vázquez ocupa la vicepresidencia primera de las Cortes. Primero bajo la presidencia de Luis Fuentes (Ciudadanos) y después con Carlos Pollán (Vox) al frente.

En un hemiciclo fragmentado, su rol ha sido clave. Ha presidido plenos cuando el titular estaba ausente, ha mediado en comisiones y ha representado a la Cámara en actos institucionales.

Francisco Vázquez, en una imagen de archivo

Francisco Vázquez, en una imagen de archivo Nacho Valverde ICAL

Quienes le han visto actuar destacan su conocimiento profundo del Reglamento: sabe cuándo apretar y cuándo ceder, cuándo usar el mazo con autoridad y cuándo desdramatizar un rifirrafe.

Esos años como vicepresidente primero le han permitido observar de cerca las dinámicas de poder. Ha convivido con una presidencia no popular sin dramatismos públicos. Ha defendido la institución frente a acusaciones cruzadas de bloqueo.

Y, sobre todo, ha sido el rostro visible del PP en la Mesa cuando el partido no controlaba la Cámara. Su experiencia parlamentaria tras más de una década como procurador y senador le convierte en uno de los perfiles más curtidos del hemiciclo.

Este martes, tras ser elegido, no entrará en un terreno desconocido: conoce cada rincón de las Cortes como pocos.

Una relación pragmática con Vox

La relación de Francisco Vázquez con Vox siempre ha caminado sobre un filo delicado: firmeza cuando toca y mano tendida cuando la aritmética lo exige.

Tras la ruptura entre PP y Vox en el Gobierno de Castilla y León en 2024, Vázquez fue uno de los barones populares que sostuvo la línea dura: criticó con severidad las estrategias de Vox cuando las consideró electoralistas o provocadoras, pero evitó quemar los puentes.

Ese equilibrio le ha otorgado un perfil singular dentro del partido: ni halcón rupturista ni ingenuo dialogante. Ahora, esa posición intermedia podría materializarse en uno de los gestos más simbólicos de la legislatura.

Para alcanzar la Presidencia de las Cortes, Vázquez recibirá este martes el voto de Vox. Un apoyo que, tras años de choques públicos, tendrá un fuerte valor político: demostrará que, por encima de las broncas, ambos partidos siguen siendo capaces de entenderse en los momentos clave.

Será, en definitiva, la confirmación de que la ruptura de 2024 no fue un divorcio definitivo, sino una crisis de pareja con reconciliaciones puntuales. Su trayectoria en la Cámara respalda ese rol de gestor experimentado.

Como vicepresidente, Vázquez ya ha demostrado mano dura y temple en momentos de alta tensión. Quedó grabada su frase en septiembre de 2022 "estoy por suspender la sesión y que se jodan" con la que intentó poner orden en un pleno caótico, antes de pedir disculpas.

En un PP cada vez más necesitado de perfiles con peso orgánico, experiencia territorial y capacidad de maniobra institucional, Vázquez representa la continuidad eficaz.

Lealtad sin fisuras

Su estrecha relación con Mañueco es el eje de su trayectoria reciente. Cuando el actual presidente de la Junta en funciones asumió la secretaría general en 2015, Vázquez ya era un peso pesado provincial.

Dos años después, el relevo fue natural: Mañueco pasaba a liderar la candidatura autonómica y necesitaba alguien de su máxima confianza al frente del aparato. Vázquez aceptó sin dudar su nueva responsabilidad.

Desde entonces ha sido su alter ego orgánico. Ha organizado congresos, coordinado campañas, calmado ánimos en las provincias y mantenido la unidad del partido en momentos delicados, como el adelanto electoral de febrero de 2022.

En las elecciones del pasado 15 de marzo, Vázquez volvió a ser cabeza de lista por Segovia y logró un buen resultado provincial.

El PP ganó las autonómicas con 33 procuradores, pero sin mayoría absoluta. La formación de Gobierno dependerá de negociaciones con Vox y otras fuerzas minoritarias. Pero la Presidencia de las Cortes es otra historia.

Vox, que ostentaba la Presidencia con Pollán, ofreció al PP impedir que caiga en manos del PSOE y, finalmente, este lunes ambas formaciones alcanzaron un acuerdo sobre la Mesa.

Para Mañueco es un movimiento estratégico. Controlar la Mesa significa controlar el calendario de plenos, comisiones y debates. Significa tener un presidente que garantice neutralidad institucional pero con lealtad absoluta al proyecto popular.

Y significa, simbólicamente, que el PP recupera el centro del tablero parlamentario en su feudo histórico de Castilla y León, comunidad en la que gobierna desde hace 39 años ininterrumpidos.

Un perfil discreto y sereno

Vázquez no es un político de titulares estridentes. No busca viralidad ni frases lapidarias. Su estilo es el de un gestor: metódico, dialogante cuando hace falta y firme cuando toca.

En Segovia le recuerdan como un presidente de Diputación que conocía cada pueblo y cada problema. En el partido, como el hombre que resuelve sin ruido. En las Cortes, como un vicepresidente que ha sabido estar por encima de las siglas en momentos de tensión.

Si este martes sale elegido y todas las quinielas apuntan con fuerza a que así sea, su Presidencia marcará un antes y un después.

Será la primera vez que el PP presida las Cortes con Mañueco al frente de la Junta. Representará la consolidación de un ciclo: el del regreso del PP como fuerza realmente hegemónica en su feudo de Castilla y León, capaz de recuperar instituciones que antes compartía o cedía.

Pero también pondrá a prueba su capacidad para ser presidente de todos los procuradores ya que tendrá que equilibrar lealtad al partido con la imparcialidad que exige el cargo y gestionar una Cámara fragmentada donde PSOE, Vox y los provinciales querrán marcar territorio.

Francisco Vázquez no llega por sorpresa. Llega tras décadas de servicio, siete años de vicepresidencia y una lealtad probada a Mañueco.

Este martes, en las Cortes, un segoviano discreto pero de hierro dará el paso definitivo: de vicepresidente primero a presidente pleno. Y con él, el PP recuperará el control de la institución que simboliza la soberanía de Castilla y León.