El presidente de la Junta y del PPCyL y candidato popular a las elecciones autonómicas del 15 de marzo, Alfonso Fernández Mañueco, durante la presentación del programa electoral del partido, este miércoles en León

El presidente de la Junta y del PPCyL y candidato popular a las elecciones autonómicas del 15 de marzo, Alfonso Fernández Mañueco, durante la presentación del programa electoral del partido, este miércoles en León Carlos S. Campillo ICAL

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Mañueco le disputa el campo y la natalidad a Vox: se erige en defensor del mundo rural y premia los nacimientos

El programa del PP no menciona ni la inmigración ni los sindicatos, propone "combatir la violencia machista" e integra la sostenibilidad, medidas todas ellas que chocan con las previsibles exigencias de los de Carlos Pollán para pactar.

Más información: Mañueco presenta un programa con 1.000 medidas para el 15-M: de bonificar sucesiones a construir más de 800 viviendas

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A menos de un mes de las elecciones autonómicas del próximo 15 de marzo en Castilla y León, el presidente de la Junta y candidato del Partido Popular a la reelección, Alfonso Fernández Mañueco, ha lanzado un órdago directo a Vox: el PP quiere recuperar el monopolio del discurso rural y familiar que la formación de Santiago Abascal ha convertido en su principal arma electoral en la Comunidad.

En el programa con 1.000 medidas presentado este miércoles en León, Mañueco se autoproclama el auténtico defensor del campo, con medidas como los impuestos cero en el medio rural o la defensa de una PAC "adaptada al agricultor profesional", y promete duplicar el Bono Nacimiento hasta los 5.000 euros, reforzar el Bono Infantil y convertir la familia en el eje del Estado del Bienestar en Castilla y León. Es un movimiento táctico claro: disputar los caballos de batalla más potentes de Vox pero envueltos en una gestión "probada".

El documento no es solo un catálogo de promesas. Es un contrato ambicioso que plantea el objetivo de situar a la Comunidad entre las tres autonomías más atractivas de España para vivir, trabajar, invertir, emprender y formar una familia. Y para lograrlo, Mañueco trata de hablar el idioma que resuena en los pueblos, en las explotaciones ganaderas y en las parejas que dudan si tener hijos en una tierra afectada por la despoblación. Pero el programa también marca distancias con Vox.

El PP no menciona en el documento ni la inmigración ni los sindicatos, propone "combatir la violencia machista" e integra la sostenibilidad ambiental en múltiples ámbitos, medidas todas ellas que chocan con las previsibles exigencias que plantearán los de Carlos Pollán para pactar si las urnas no otorgan la mayoría absoluta a Mañueco. La negociación, pues, podría tornarse ardua y compleja si los populares se aferran a su programa electoral.

La disputa por el campo

El capítulo dedicado a Agricultura, Ganadería y Mundo Rural es uno de los pilares del programa. "En defensa de nuestras raíces y el futuro de nuestra tierra", proclama el texto. Se defiende la Política Agraria Común (PAC) como "base de nuestro sector agrario y agroalimentario", se anuncian nuevas infraestructuras de regadío, un impulso al cooperativismo, una digitalización intensiva del campo e investigación aplicada.

Pero el golpe más directo a Vox llega con la promesa estrella: impuestos cero para el medio rural, junto con reducciones fiscales en la transmisión de explotaciones agrarias y fincas rústicas. Mañueco no se limita a prometer; presume de haber cumplido. El programa recuerda que Castilla y León lidera España en energías renovables instaladas, ha desplegado el plan 'Cero aguas sin depurar' con más de 1.000 nuevas depuradoras y 250 millones de euros invertidos y mantiene un plan integral de gestión forestal.

El mensaje es contundente y el PP trata de dejar claro que no solo entiende el campo; sino que lo vive, lo protege y lo hace rentable mientras que, a juicio de los populares, Vox ya no puede reclamar en exclusiva el título de defensor del rural.

La familia como prioridad

En el terreno demográfico, el programa va aún más lejos. Mañueco promete duplicar el Bono Nacimiento hasta los 5.000 euros, incrementar el Bono Infantil de 200 euros para actividades extraescolares y presume de haber garantizado la gratuidad educativa desde el nacimiento hasta los 16 años.

"La juventud no es un eslogan generacional: es una prioridad de país", sentencia el texto. El capítulo sobre jóvenes vincula emancipación, retención de talento, retorno y salud mental, pero siempre con la familia como núcleo irrenunciable: "Impulsando políticas de apoyo a la familia, clave del Estado del Bienestar".

Es un desafío frontal al votante que en 2022 optó por Vox precisamente por su retórica de defensa de la natalidad y la familia. Mañueco responde con medidas concretas y cuantificables: más dinero directo por hijo, más apoyo fiscal, más conciliación real. La pregunta que busca plantar en la mente del elector es evidente: ¿para qué votar a Vox si el PP ya ofrece lo mismo y con resultados demostrados?. Los populares, pues, confían en sus logros como aval indiscutible.

El programa no olvida el balance de legislatura. Castilla y León lidera los informes PISA, ocupa el segundo puesto en valoración ciudadana de la sanidad pública, ha logrado la mejor nota histórica en dependencia según el informe DEC, ha implantado la gratuidad total del transporte interurbano con la tarjeta Buscyl y ha multiplicado la oferta de vivienda pública.

El lema "Los impuestos más bajos de nuestra historia" cierra un relato de eficacia que contrasta con la "crispación" que Mañueco atribuye implícitamente a Vox. El objetivo se repite como mantra: "Castilla y León entre las tres mejores". Se mide con indicadores externos y verificables: reducción del paro juvenil, listas de espera quirúrgica, vehículos eléctricos matriculados, superficie agraria ecológica, inversión por habitante. No hay espacio para titulares vacíos; Mañueco deja claro que todo se somete a evaluación pública.

Ni inmigración ni sindicatos

En las 71 páginas y las 1.000 medidas que componen el programa hay ausencias que hablan por sí solas. La palabra 'inmigración' brilla por su ausencia total. Ni control de flujos, ni integración, ni presión sobre servicios en municipios pequeños con temporeros agrícolas. El control de la inmigración ilegal y masiva es una cuestión crucial para Vox, y será, a buen seguro, una de sus primeras exigencias de cara a cualquier tipo de pacto. Mientras, el PP ha optado por el silencio en su programa.

Igual de llamativo es el tratamiento de los sindicatos, otro de los aspectos más sensibles para Vox. Se menciona el Diálogo Social de forma genérica, pero no hay propuestas específicas sobre las organizaciones sindicales. Los de Carlos Pollán, en cambio, han anticipado que la reducción de las subvenciones para sindicatos y patronal, con el objetivo de reducir el "gasto superfluo", y la apertura del Diálogo Social será una de sus condiciones en cualquier negociación.

El foco del programa del PP, por el contrario, se concentra en los autónomos, a los que concede una "prioridad absoluta", las cooperativas, las sociedades laborales y la "cultura del esfuerzo".

Género y sostenibilidad ambiental

Los puntos de fricción con Vox para un eventual pacto postelectoral son evidentes y profundos en el programa del PP. En el capítulo de Servicios Sociales, un apartado entero se dedica al apoyo a la mujer y la "lucha contra la violencia machista", un concepto cuya existencia niegan los de Santiago Abascal, que abogan por no distinguir a los agresores y a las víctimas por su sexo.

Además, en el programa de los populares se anuncia un nuevo texto normativo de atención integral, la nueva Ley contra la violencia de género, que incluye expresamente conceptos como la violencia vicaria, la violencia digital y la violencia de segundo orden. Además, se defiende la "igualdad real de oportunidades" con un lenguaje y enfoque que Vox califica habitualmente de "ideología de género" y que, para los de Santiago Abascal, prioriza los intereses políticos sobre la protección real de las personas.

En Medio Ambiente y Sostenibilidad el PP se muestra inequívoco: gestión eficaz del agua, avance en economía circular, preservación ambiental, educación ambiental y liderazgo rotundo en renovables. Se presumen planes de biodiversidad y cumplimiento de compromisos europeos. Todo ello choca de plano con el rechazo de Vox a la Agenda 2030, a los "burócratas verdes de Bruselas" y las restricciones que, según los de Carlos Pollán, asfixian al sector primario.

Negociar desde la fuerza

Mañueco es consciente de que, con toda probabilidad, necesitará a Vox para gobernar, como ocurrió en 2022. Pero este programa parece calculado para llegar a la negociación en la mejor posición posible. Al apropiarse del discurso rural y familiar, le resta munición a Vox en sus dos grandes nichos.

Al mismo tiempo, mantiene líneas rojas claras: no retrocede en violencia machista, no abandona la agenda verde europea y evita el debate migratorio. Es una estrategia de ancho de banda máxima para captar al votante rural y familiar desencantado con Vox sin perder al centro que premia la gestión serena.

El propio Mañueco lo resume en su firma al frente del texto: "Creemos en la política que cambia vidas, en la política que deja huella… con serenidad y con fe en todo lo que podemos lograr juntos". "Menos ruido y más nueces" no es un eslogan; es el contrapunto al estilo más duro y combativo de Vox.

Con todo, el riesgo para Mañueco es alto: si Vox interpreta que el PP le ha plagiado el discurso pero luego se niega a ceder en inmigración, género o Agenda 2030, la negociación puede enquistarse o incluso romperse. Vox ya ha demostrado en el pasado que no está dispuesto a ceder en cuestiones que son clave para el partido.

Pero la oportunidad para el presidente de la Junta es igualmente potente: si convence a los castellanos y leoneses de que el PP defiende el campo y la familia sin los excesos de Vox y con resultados tangibles, puede aspirar a una mayoría más amplia o, al menos, a un pacto en condiciones mucho más ventajosas.

El programa es un movimiento en dos tiempos: disputar primero el electorado de Vox en sus feudos naturales para negociar después desde la fuerza que da haber conquistado esos votos. A menos de un mes de las urnas, las ciudades, los pueblos y las tierras despobladas de Castilla y León serán el gran campo de batalla. Mañueco ya ha clavado su bandera: "El campo y la natalidad también son del PP". Ahora toca ver si los votantes le dan la razón.