La razón, hablo de la razón. Es una pena que la que sostiene esta apreciación: “solo se ganan elecciones con mayorías cualificadas”, tenga que incidir negativamente sobre el cuerpo constitucional y jurídico de este país llamado España.

En enero del 2020, justo hace cuatro años, escribía este artículo https://www.elespanol.com/castilla-y-leon/opinion/20200110/solo-ganan-elecciones/458705530_0.html

En él exponía de forma certera, visto lo que está pasando, que solo se ganan elecciones cuando se tiene una mayoría cualificada, mayoría que permite al político de turno extraer de su programa político toda la teoría que contiene y aplicarla. Todo aquello que, sin pasar por la reforma constitucional o por derechos constitucionales fundamentales, te permite hacer con esa mayoría.

Una mayoría simple o absoluta no permite hacer de todo y mucho menos a todos, requiere de ciertos apoyos, es el mínimo exigible y esto es lo que ha obtenido Pedro Sánchez hasta el momento, su Presidencia de Gobierno. Y lo hace mediante lo que yo definiría en política como “una minoría cualificada” y asimilando en parte del concepto dentro del derecho societario, recogido por MANUEL ALBA FERNÁNDEZ "LOS DERECHOS DE LA MINORÍA CUALIFICADA”, que identifica esta minoría mediante su “cualificación cuantitativa”. Lo entiendo así: la suma de la minoría del partido que formará gobierno más la suma de las minorías que lo apoyaran hasta llegar al computó total de una mayoría absoluta. Así pues, el Parlamento, mal o bien, está legítimamente conformado y funcionará al ritmo que los intereses de partido se crucen por los escaños de sus señorías. Porque, lo que es el interés por la nación…

Y a esta conclusión llegué con una teoría que hoy la práctica ha confirmado: que el presidente Sánchez llame al partido de la oposición para poder aprobar decretos vinculados a una futura Ley de amnistía, a mayores, profundamente inconstitucional y que previsiblemente debía haber tenido el apoyo de sus socios, es el culmen a una política pobre, efímera, interesada y para nada provechosa para los ciudadanos; una política hecha solo para los intereses monclovitas a imagen y semejanza de un presidente empequeñecido a cada exigencia imposible que pasa doble factura a los intereses generales a nivel interno y en Europa y cada negativa de sus socios es letal para los que recibieron el apoyo, que no es solo el presidente del Gobierno, lo es también, el PSOE.

¿Y después de esto? Porque, sinceramente, ¿creen que mal o bien un gobierno con estas debilidades tiene un futuro de no más allá del segundo semestre?

Con la evidencia de una previsible perdida de votos en las distintas elecciones de comunidades autónomas por venir: Galicia, País Vasco y en las elecciones al parlamento de la Comunidad Europea con su previsible cambio de poder, yo creo que no.

Aunque siendo honesto, vaticinaba en su momento que en enero volveríamos al voto, que el gobierno resultante era imposible que fructificase en algo, tal y como se iba a conformar, que solo tuviese una salida lógica, como debía haber sido nueva convocatoria electoral; me negaba a entender el ansia de poder, incluso para socavar con ello la base que lo sustenta

Pero en Pedro Sánchez parece que no hay un límite lógico, no hay una evidencia de su límite porque nadie ha conseguido deducir algo, extraer de su comportamiento una consecuencia de otra cosa, conducir a un resultado más o menos aceptable y que la experiencia, lo empírico demuestra.

Hoy estamos ante un gobierno en clara huida hacia adelante, un gobierno sin razón de ser mucho más allá de la legitimación electoral. Deduciendo un poco, se exige que al que presenta una moción de censura presente un programa constructivo. Me pregunto, y al que demuestra con los hechos, con su capacidad de gobierno, que la política aplicada es claramente destructiva, engañosa y contraria a mantener la paz social, ¿qué tipo de exigencia se le puede pedir?

La sociedad siempre se ha guiado por el principio de buscar lo mejor para cada cual, y colectivamente ese esfuerzo se veía reflejado de forma general en los ciudadanos que la conforman. Esta forma de guiarse no va con Pedro Sánchez, para él hay un más allá y aquí lo dejo para volver al equilibrio que me sustenta.

Pero, sin olvidarme de lo que exponía al principio, ¿y después de esto qué?

To be continued.