Luis Velasco en su explotación de Bobadilla del Campo.
Luis (58), agricultor con 290 hectáreas en un pueblo: “No podemos ser los que más arriesgamos y menos ganamos”
Pide una “menor burocracia” y “apostar por los productos que los profesionales del campo generan en España”.
Más información: "No es difícil arruinarse trabajando": el mensaje de un agricultor que ama su trabajo en la provincia de Valladolid
Luis Velasco Alonso es un hombre de 58 años que nació en Madrid pero que lleva toda la vida en la provincia de Valladolid. A caballo entre la capital del Pisuerga, Medina y Bobadilla del Campo.
Se asentó, de forma definitiva, en Bobadilla del Campo en el año 1993 y lleva trabajando en el campo, como agricultor, ni más ni menos que 33 años.
En la actualidad cuenta "con 290 hectáreas de terreno en el lugar", un municipio que suma 279 habitantes según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).
“Los profesionales del campo no podemos ser los que más arriesgamos y menos ganamos. No es concebible que el eslabón más importante de la cadena alimentaria esté así”, afirma el profesional del campo en esta entrevista con EL ESPAÑOL de Castilla y León.
Charlamos con él de la situación en general del campo, de la suya particular y de muchas cosas más durante esta conversación.
Su vida
“Me defino como una persona seria, como buen castellano. Con gran sentido del deber por venir de una familia de agricultores y militares y optimista pero realista, muy familiar y fiel con mis amigos”, asegura, en declaraciones a EL ESPAÑOL de Castilla y León, Luis Velasco Alonso.
Nuestro protagonista tiene 58 años y nació en Madrid, aunque rápidamente, en apenas cuatro días, llegó a la provincia de Valladolid, donde lleva una vida entre la capital, Medina del Campo y Bobadilla del Campo.
Amante de tomar cañas con los amigos y de dar un buen paseo por la montaña, también disfruta jugando al pádel. Cuenta con estudios en ingeniería técnica agrícola y suma, ni más ni menos, que 33 años como agricultor.
“Nací en Madrid en mayo de 1968 porque mis abuelos, por parte de mi madre, vivían allí. Mi infancia la pasé entre Bobadilla y Medina del Campo. Estudiaba en la Villa de las Ferias y los fines de semana y veranos estaba en Bobadilla”, añade.
Confiesa que, desde “muy pequeño” y cuando tenía entre seis y siete años le gustaba ir con su padre y con los tractoristas a “recoger paja, regar la remolacha y atender el ganado” que tenían por entonces.
“La juventud la pasé entre Bobadilla y Valladolid. En la capital hice el bachiller y la Ingeniería Técnica Agrícola (INEA). Al terminar los estudios en INEA me hice cargo de la explotación ya que mi padre cayó gravemente enfermo y me tuve que hacer cargo de ella”, nos explica.
Una explotación, con muchos años de historia, de la que hablamos con nuestro entrevistado.
Luis Velasco en su tractor.
La explotación
“La explotación viene de mis abuelos. Después pasó a mi padre y, desde el año 1993, la llevo yo. Hace cuatro años que la comparto con mi hermano Pablo. Tiene 260 hectáreas que son propias, de la familia, y otras 30 de renta. 290 hectáreas en total, todas en Bobadilla del Campo”, señala nuestro entrevistado.
De las cuales “210 son de cereales, leguminosas y colza de regadío y secano” además de “60 de riego intensivo con remolacha, patatas y maíz dulce y casi 20 de viñedo con la variedad verdejo de la denominación de origen Rueda como protagonista", como nos cuenta Luis.
“En su día tuvimos ovejas castellanas de carne, pero se tuvieron que vender por el bajo precio que tenían los corderos y la baja rentabilidad”, asegura nuestro entrevistado mirando al pasado.
Todo antes de hablar de esta campaña y de la rentabilidad.
Los precios y la “profesionalidad”
“La temporada de cereal ha sido media con producciones en cebada de 2.000 kilos en tierras flojas de menos calidad, 3.000 kilos en terrenos más frescos y 4.500 kilos en regadío. Lo peor no son las producciones medias sino el bajo precio de los cereales”, añade nuestro entrevistado.
Otra imagen de Luis en su explotación.
Luis no duda en asegurar que “la rentabilidad en los cultivos es bastante baja” e “incluso negativa en algunos de ellos” ya que “los insumos como los fertilizantes, el petróleo, los fitosanitarios y la maquinaria no dejan de crecer en precio” mientras el “producto se estanca” lo que genera una “pérdida de poder adquisitivo” a los profesionales del campo.
“Los profesionales del campo no podemos ser los que más arriesgamos y menos ganamos. No es concebible que el eslabón más importante de la cadena alimentaria esté así. Nos mantenemos por la gran profesionalidad que tenemos los agricultores en España en general y en la zona que yo trabajo en particular”, añade.
Todo, antes de hablar de lo que él cambiaría para que el campo mejore.
Las peticiones de Luis
“Bajo mi punto de vista habría que reducir la burocracia y las trabas administrativas a las que nos enfrentamos en el día a día, además de apostar por una regulación no tan restrictiva a la hora de usar fertilizantes y fitosanitarios”, apunta.
Entre sus peticiones, el profesional del campo pide también “una prioridad, defensa y mayor promoción de nuestros productos nacionales” y “una unión entre agricultores mediante cooperativas o empresas de servicios para comercializar de forma común los productos y reducir el exceso de maquinaria”.
“También es muy importante la información, el apoyo y la promoción a la hora de usar las nuevas tecnologías o la inteligencia artificial y creo que habría que desarrollar y poner en marcha reconcentraciones parcelarias para hacer más viables las explotaciones” afirma el agricultor ubicado en Bobadilla del Campo.
Luis Velasco Alonso tiene claro que hay que “declarar al sector agrícola como especialmente protegido y prioritario” por “ser el garante de la protección del medio ambiente y el abastecedor de lo más importante que es comer unos productos de gran calidad y sanos”, añade.
“También apuesto por la promoción de un único sindicato agrícola potente que defienda nuestros intereses, pagado por los propios agricultores para que no dé lugar a afinidades y vinculaciones con ningún partido político”, finaliza.
Reivindicaciones “claras y precisas” para “mejorar la vida a los profesionales del campo”, señala.
El futuro
“De momento no tengo riesgo de cerrar mi explotación. A mí me quedan ocho años para jubilarme. A mi hermano otros ocho más. A uno de mis hijos, que es ingeniero industrial, también le tira el campo y creo que tenemos futuro, siempre y cuando esta bajada de precios de nuestros cultivos y la subida en los insumos no nos haga cerrar precipitadamente”, añade.
Mirando al futuro, nuestro entrevistado quiere “ser optimista” aunque “sumen años de bajada de precios y mucha incertidumbre y volatilidad” añadiendo que el agricultor “siempre se ha repuesto de todos los contratiempos y ha salido adelante”.
“Hay que pensar en que la alimentación es algo imprescindible. Tenemos que apostar por lo de casa, que cuenta con una gran calidad y no traer tantos alimentos de fuera”, añade nuestro entrevistado.
Para finalizar, Luis señala que trabaja “en el oficio más bonito, antiguo y libre por estar rodeado de naturaleza” y hace una “invitación a pensar que la calidad de vida que da el medio rural no se alcanza en ningún otro lado”.
Nuestro protagonista es un enamorado de su pueblo, el lugar en el que vive. Y de su trabajo como agricultor.