El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, interviene en el acto conmemorativo del 20º aniversario de la Ley contra la Violencia de Género, este lunes en Madrid.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, interviene en el acto conmemorativo del 20º aniversario de la Ley contra la Violencia de Género, este lunes en Madrid. Javier Lizón EFE

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Cuando el Gobierno insulta la inteligencia de los españoles

Francisco Javier Belmonte
Publicada

Vivimos en una época donde la información fluye a raudales, donde la verdad debería ser más accesible que nunca. Sin embargo, parece que el Gobierno de España ha decidido tomar un camino diferente, uno donde la tergiversación y la manipulación informativa se han convertido en la norma, no en la excepción, secundada por una tropa de serviles ministros, que repiten como cacatúas las consignas matutinas.

Día tras día, somos testigos de cómo se nos presenta una realidad edulcorada, donde los problemas se minimizan, los fracasos se disfrazan de victorias y las críticas se desechan con desdén. La estrategia es clara: tratar a los ciudadanos como si fuéramos incapaces de comprender la complejidad de la situación, como si fuéramos niños a los que se les pretende entretener con cuentos de hadas, contrastando lo bueno que hace el gobierno con lo malo de la oposición o de sus propios discrepantes, tan descontentos con dicho comportamiento vergonzante.

Esta actitud paternalista y condescendiente no solo es insultante, sino que también es peligrosa. Un gobierno que se cree con el derecho de manipular la verdad a su antojo, es un gobierno que no respeta a sus ciudadanos. Un gobierno que subestima la inteligencia del pueblo, es un gobierno que no merece su confianza.

Los ejemplos son innumerables, la lista de engaños (aka "bulos" gubernamentales o "fango" ministerial) parece no tener fin. Desde las cifras maquilladas del paro hasta las promesas incumplidas sobre la vivienda, la amnistía, las ayudas por la dana o la más reciente culpabilización a la oposición, por el decreto ómnibus, que quieren colocar como un "escudo social", resaltando medidas sociales esperadas y apoyadas por una gran mayoría y ocultando otras, cuyo propósito es mantenerse en el poder, a base de concesiones a minorías que solo miran por sus intereses y no por el interés común de todos los ciudadanos

Y lo peor de todo es que esta estrategia parece estar funcionando. Muchos ciudadanos, hastiados de esta política manipuladora y bombardeados con información contradictoria, optan por la resignación y la apatía.

No podemos permitir que el cinismo y la mentira se impongan. Tenemos el derecho, y el deber, de exigir transparencia y honestidad a nuestros gobernantes. No somos tontos. Somos ciudadanos formados e informados, capaces de discernir la verdad de la mentira, y no vamos a tolerar que se nos trate como si lo fuéramos.

Es hora de alzar la voz y exigir un cambio. Un cambio que empiece por reconocer que la verdad importa, que la información veraz es la base de una democracia sana, y que los ciudadanos merecemos algo más que mentiras y manipulaciones.

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