Un gato naranja por la calle.

Un gato naranja por la calle. EuropaPress

Vivir

Los veterinarios coinciden: los gatos naranjas son en realidad atigrados y el 80% son machos por su genética

Zaragoza
Publicada
Actualizada

Los gatos naranjas más famosos son Garfield y el gato con botas. Aunque los frikis de Harry Potter nombrarán también a Crookshanks, el felino atigrado de Hermione.

Los tres son naranjas, atigrados y cada uno tiene su propia personalidad.

Garfield es perezoso y glotón. El Gato con Botas conquista con su astucia y sus enormes ojos. Crookshanks destaca por su inteligencia y su carácter independiente.

Sin embargo, aunque el imaginario popular atribuye a los gatos naranjas una personalidad muy concreta, la ciencia no ha encontrado pruebas de que el color del pelaje determine el comportamiento de un gato.

Lo que sí está demostrado es otro dato mucho más sorprendente: genéticamente, todos los gatos naranjas son atigrados.

Todos los gatos naranjas tienen rayas

La explicación está en la genética. El color naranja está estrechamente relacionado con un patrón de pelaje conocido como atigrado o tabby.

Esto ocurre porque el pigmento anaranjado siempre se expresa junto a un mecanismo genético que produce las características rayas de estos gatos.

Un gato naranja.

Un gato naranja.

Por eso, desde un punto de vista biológico, no existen los gatos de color naranja completamente liso.

Entonces, ¿por qué algunos parecen tener un pelaje uniforme? La respuesta está en un efecto visual.

En determinadas razas o ejemplares, las rayas son tan tenues que apenas se distinguen a simple vista.

Sin embargo, si se observa el pelo con detalle, cada uno presenta bandas alternas de tonos más claros y más oscuros, la huella del patrón atigrado que todos los gatos naranjas llevan en su ADN.

La mayoría de los gatos naranjas son machos

Otra de las curiosidades más llamativas de estos felinos tiene que ver con su sexo. Aproximadamente el 80 % de los gatos naranjas son machos.

La explicación vuelve a estar en la genética. El gen responsable del color naranja se encuentra en el cromosoma X, uno de los cromosomas que determinan el sexo.

Los machos, que tienen un cromosoma X y otro Y, solo necesitan heredar una copia del gen naranja para que todo su pelaje adquiera ese color.

Las hembras, en cambio, poseen dos cromosomas X. Para ser completamente naranjas deben recibir dos copias del gen, una de cada progenitor. Si solo heredan una, el naranja se combina con otros colores y aparecen patrones como los de las gatas carey o calicó, con manchas negras, anaranjadas y, en muchos casos, blancas.

Por eso, desde un punto de vista estadístico, es mucho más frecuente encontrar gatos naranjas machos que hembras.

Aunque las redes sociales estén repletas de vídeos que presentan a los gatos naranjas como los más traviesos, despistados o carismáticos, no existe evidencia científica que relacione el color del pelaje con la personalidad.

Cada gato desarrolla su propio carácter en función de factores como la genética, el entorno, la socialización o las experiencias vividas. Lo que sí es seguro es que, detrás de ese llamativo pelaje anaranjado, todos comparten un rasgo invisible a primera vista: las inconfundibles rayas de un auténtico gato atigrado.