Torrijas de la pastelería Cibus en tu mesa.

Torrijas de la pastelería Cibus en tu mesa. E.E.

Vivir

La pastelería con las torrijas más famosas y especiales de Zaragoza: "Nos cuesta tres días elaborar cada una desde cero"

La pastelería - obrador Cibus en tu mesa lleva 8 años abierta y es uno de los establecimientos de referencia para comprar este dulce típico de Semana Santa.

Más información: Ni torrijas ni culecas de Pascua: el dulce típico de Semana Santa que triunfa en Aragón y no se conoce en el resto de España

Zaragoza
Publicada
Actualizada

Los tambores, los cofrades, el fervor y el aroma a incienso ya invaden Zaragoza. La Semana Santa comenzó hace unos días con las primeras procesiones, pero todavía quedan los días grandes de estas fechas tan señaladas.

Más allá del significado religioso, la Semana Santa es sinónimo de encuentros y de reunión. De disfrutar de la compañía, de la calle, y por supuesto, también de la gastronomía. En este aspecto, al pensar en la Pascua, se nos vienen a la cabeza (y a la boca) las torrijas.

Son el dulce estrella de Semana Santa. Aunque, no hay que engañarse, se comen todo el año.

Muchos optan por hacerlas en casa siguiendo la receta de la abuela o bien la novedad que triunfa en redes sociales, pero otros prefieren ir a pastelerías o restaurantes a hacer su propia cata de torrijas.

En Zaragoza hay una infinidad de establecimientos que las elaboran de manera deliciosa, cada una con su toque y esencia, y en sus diferentes variedades. Desde las más clásicas a las más innovadoras.

Entre aquellos que apuestan por las reinterpretaciones se encuentra la pastelería y obrador Cibus en tu mesa: un pequeño y acogedor rincón de cerca de la calle Alfonso I. Es un negocio familiar que regentan Patricia y Guillermo Porta (el pastelero) junto a su madre desde hace 8 años.

Todo nació por la pasión de Guillermo, que tras estudiar en la escuela francesa Le Cordon Bleu en Madrid y trabajar en cocina en el mundo Michelin, tenía claro que en el futuro montaría su propio negocio.

Sin embargo, por aquel entonces no sabía muy bien qué sería. Finalmente, conoció la pastelería con Paco Torreblanca y encontró su verdadera motivación. Poco después, llegó Cibus, ubicado en la calle Contamina, 3, desde donde se desprende un intenso aroma a dulce.

“Estamos muy contentos. Hemos ido evolucionando con los productos y al final nos hemos centrado en la pastelería, cogiendo lo que más nos gustaba”, cuenta Patricia. “Son dulces de toda la vida con nuestra esencia, con la base francesa. Siempre hemos dado una vuelta de tuerca a lo tradicional”, detalla el pastelero de la familia.

A base de trabajo, cariño y mucho mimo han conseguido convertirse en un lugar de referencia, conocido por sus torrijas y hojaldres, por lo que estos días la cantidad de trabajo se multiplica. Eso sí, su oferta es muy amplia y los propietarios destacan las tartas de queso, los cruasanes de almendra, los milhojas o la tarta de melocotón con vino blanco.

Las torrijas más rompedoras

Sea Semana Santa o cualquier época del año en el amplio mostrador de Cibus no faltan las torrijas, que no son clásicas, sino con sabores y combinaciones especiales y con una base de brioche elaborada por ellos mismos. Las hay de 7 tipos diferentes y solo con verlas, querrás probar cada una de ellas.

“Está bañado en crema inglesa durante una noche, al horno, y luego se carameliza con azúcar, se quema con una pala. Al principio eran solo así, sencillas, pero hemos ido diseñando cada año nuevas torrijas con algo encima”, relatan Patricia y Guillermo.

Aun así, hay para todos los gustos: la de crema tostada, la diplomática, la de café, la de chocolate pistacho, la de chocolate avellana, la de chocolate Dulcey y la torrija de queso, miel y nueces, que es la nueva.

Desde Cibus confiesan que las existencias se agotan casi todos los días durante la Semana Santa, por lo que recomiendan encargarlas con tiempo, ya que debido al largo proceso de preparación, no pueden producir más cuando se acaban.

Bandeja de torrijas de Cibus.

Bandeja de torrijas de Cibus. E.E.

“Si empezamos de proceso desde cero hasta que sale la torrija, estaríamos hablando de tres días. Hay que hacer la masa del brioche, que fermente, hornearlo luego… Además, hacer las cremas. Es mucho tiempo”, resumen los hermanos.

Aun así, insisten en que preparan muchísimas para que haya cantidad, pero “hay un límite”. “No somos un supermercado”, reiteran. De hecho, ese sello artesanal, de obrador propio y de hacer todo desde cero con sus manos es lo que da una calidad incomparable.

“Somos artesanos. Llega un momento en que ya no podemos hacer más, por tiempo, por espacio... Nos gusta conservar la calidad, nos gusta conservar el producto artesano, sabemos hasta dónde podemos llegar”, explican.

Por último, señalan que es posible guardarlas en la nevera hasta tres días, pero avisan de que una vez la pruebas, un trozo no dura tanto… Y resistirse a la tentación, parece imposible.