Imagen de archivo de un trabajador en la campaña de recogida de la fruta

Imagen de archivo de un trabajador en la campaña de recogida de la fruta Raquel Manzanares EFE

Economía

Lluvia, granizo, cierzo y calor, el mix que amenaza con subir los precios de la fruta: "Va a ser de buena calidad, pero cara"

El campo aragonés recogerá en los próximos meses 638.000 toneladas de fruta, principalmente de cereza, melocotón y nectarina.

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Zaragoza
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Lo que iba a ser uno de los mejores años de recogida de fruta ha acabado lastrado por la ola de calor de la última semana. Pese a que se esperaba unas cifras récord de cereza, nunca vistas en el campo aragonés, el conjunto de lluvia, granizo, cierzo y altas temperaturas en un mes clave va a hacer que la campaña se reduzca un 4% en un año, esperando recoger 45.000 toneladas en todo Aragón.

Y eso que las hectáreas dedicadas a la cereza han crecido en el último año, consolidando a la Comunidad como una de las principales zonas productoras de todo el país. En un año, la superficie de cereza ha crecido en 400 hectáreas, hasta las 8.371.

“Tuvimos días de lluvia, aire y ahora ola de calor, lo que ha hecho que mucha producción se haya echado a perder, hasta el punto de que es más caro el coste de recolección que lo que pagan los mercados. Es la especie que más se ha plantado en los últimos años”, ha subrayado Óscar Moret, responsable de fruta en UAGA.

En total, se estima que Aragón alcance esta campaña una producción próxima a las 638.000 toneladas de fruta, aportando alrededor del 20% de la producción estatal. Más de una tercera parte será melocotón, con 245.000 toneladas, un 2% más que el año pasado.

La situación más delicada corresponde al albaricoque, uno de los cultivos más afectados por las bajas temperaturas durante la floración. Su elevada sensibilidad climática ha provocado un cuajado muy deficiente y una producción limitada, situada en torno a las 27.000 toneladas. Las afecciones han sido especialmente desiguales según variedades y zonas productoras.

En la Comarca del Bajo Cinca, especialmente en el entorno de Fraga, se espera una campaña normal en volumen total de producción. No obstante, el cuajado ha sido irregular debido a las condiciones meteorológicas adversas durante el mes de marzo, caracterizadas por episodios de lluvia y bajas temperaturas, con especial incidencia en el cultivo de nectarina.

En La Litera, la nectarina presenta igualmente un cuajado inferior al habitual, mientras que el melocotón, en sus variedades rojo, paraguayo y amarillo, mantiene una carga productiva dentro de la normalidad. En conjunto, se prevé una campaña marcada por una elevada calidad, con predominio de calibres grandes.

Con estos problemas, los agricultores prevén que los precios de la fruta vuelvan a subir, pese a que ellos apenas lo perciban.

“Creo que va a haber fruta cara en los supermercados. La he visto buena, no barata. Hay un condicionante geopolítico. Hay más costes de producción, salario mínimo, gasoil, fertilizantes… La lógica me dice que el producto debería costar más en el supermercado, pero el cliente dejaría de comprarlo. Y el pagano es el agricultor”, expone Moret.

Contratación, regularización y vivienda

La campaña de fruta viene marcada por la llegada de unos 25.000 trabajadores temporeros a las localidades, en un año que coincidirá con el proceso de regularización de inmigrantes llevado a cabo por el Gobierno de España. Desde UAGA celebran este mecanismo para acabar con quien se aprovecha de estas personas.

“La regularización hará que gente que el año pasado cometía delito de duplicidad de documentos no se produzca. Son trabajadores migrantes, la mayoría fijos discontinuos, con mucha movilidad”, incide Moret.

El problema que ha emergido en los últimos años, como en el resto de la sociedad, es el de la vivienda. Pese a los intentos por garantizar una habitabilidad digna, desde UAGA urgen a la elaboración de un “ambicioso” plan de vivienda en el mundo rural.

“Muchos agricultores tienen que afrontar la hipoteca de su casa y las de los trabajadores. Tenemos vivienda y gente y nos falta músculo financiero. Aún tenemos a gente que contratan los alquileres con demasiada gente alojada. Somos conscientes en el sector, y las administraciones también deberían serlo. No es problema de que el trabajador temporal comparta piso, es que lo compartimos todos”, ha subrayado Moret.