Vista de Pedreguer desde la montaña de los Molinets.jpg

Vista de Pedreguer desde la montaña de los Molinets.jpg Joan Banjo

Escapadas

El pueblo medieval donde el turista aún no ha llegado y con premiados restaurantes que puedes recorrer a pie

A una hora de Alicante, vecina de Dénia y cercana a Xàbia, mantiene el encanto de las calles con casas encaladas del Mediterráneo y rodeada de montañas.

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Alicante
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A pocos kilómetros del bullicio de Dénia y las playas de Xàbia existe un refugio donde el tiempo parece marcarlo el ritmo de la piedra y el aroma de las cocas recién horneadas. Pedreguer es, para muchos, ese lugar de paso hacia el interior de la Marina Alta, pero quienes deciden frenar descubren un tesoro gastronómico y paisajístico que nada tiene que envidiar a sus vecinos de la costa.

Este pueblo que no llega a los nueve mil habitantes permite disfrutar de una agradable excursión en la que se puede visitar los restos del castillo medieval del Ocaive. Esta torre cuadrangular datada entre los siglos XIII-XIV tendría al menos una planta superior, con un contrafuerte ataludado sobre el acantilado y con la puerta de acceso abierta al sur.

En el Ayuntamiento presumen de que las vistas desde el castillo son imponentes, una prueba de la importancia que tuvo siglos atrás para el control de esta zona del norte de la provincia de Alicante. Actualmente son ellos los que están protegidos como Bien de Interés Cultural para que sigan como testimonio de un pasado que habla de duras batallas.

En Pedreguer el gancho es esa autenticidad mediterránea que todavía se respira en sus calles y en estas tres paradas obligatorias: el festín gastronómico, la naturaleza y el encanto de un mercado porticado.

Para los amantes de la buena mesa, Pedreguer es sinónimo de producto. Y ahí brilla especialmente el trabajo de Ausiàs Signes que con su mujer Felicia Guerra llevan el premiado restaurante al que da nombre el chef. La Guía Repsol ya les ha dado un Sol, los destacaron entre los 36 nuevos mejores locales de España y reciben también distinciones de otras publicaciones especializadas, como Tapas.

"Tenemos una forma de entender la gastronomía a nivel cultural diferente", explicaba Signes a EL ESPAÑOL sobre el trabajo que realiza en su pequeño local que solo tiene capacidad para 20 comensales. Un orgullo en un pueblo que sabe a leña y huerta.

Para los senderistas, la Muntanya Gran ofrece el contraste perfecto. Sus rutas serpentean entre piedra en seco (Patrimonio de la Humanidad) y cuevas escondidas. El premio al llegar a sus cimas es una de las mejores panorámicas de la comarca: la silueta del Montgó abrazando el Mediterráneo desde un silencio absoluto.

El corazón social de Pedreguer late bajo Els Pòrxens, un mercado porticado de finales del siglo XIX que es el orgullo de sus vecinos. Pasear por este espacio y por las calles del centro es descubrir un pueblo que ha sabido conservar su arquitectura civil ligada históricamente a la industria de los sombreros y los capazos.