Rita, la gata de dos años que ha sufrido el ataque.
Buscan al responsable de pegarle dos tiros a una gata en Sant Joan: "Nos hemos enterado porque la ha dejado paralítica"
Vecinos de la localidad encontraron al animal arrastrándose por la calle y se pusieron en contacto con asociaciones de animales de la zona para salvarle la vida.
Más información: El caso de Concha, la mujer que tiró a sus perros por la ventana, llega al pleno de Alicante
Un nuevo caso de violencia contra los animales indigna a Sant Joan d’Alacant. Rita, una gata joven de apenas dos o tres años, ha recibido dos disparos con balines y el último la ha dejado paralítica.
El último impacto le ha provocado una lesión medular que la ha dejado paralítica. Ahora, asociaciones animalistas y fuerzas de seguridad tratan de identificar al responsable.
EL ESPAÑOL de Alicante se ha puesto en contacto con Beatrice Jallais, presidenta de 'SOS Ayuda Animal', que lidera el rescate, denuncia y pide ayuda en redes sociales para encontrar al agresor. "Queremos que sienta que estamos pendientes de él para que por lo menos no lo vuelva a hacer", afirma.
Todo comenzó cuando varios vecinos vieron a la gata arrastrándose por la zona de la rotonda del Centro de la Tercera Edad del municipio. Al comprobar que no podía mover el tercio posterior, se pusieron en contacto con asociaciones de animales de la zona para tratar de ayudarla.
Jallais acudió de urgencia pensando que se trataba de un atropello. Sin embargo, la situación era mucho más grave.
"La situación no era la típica de un atropello, sino que más bien pensábamos que se podía tratar del ataque de un perro. No se te ocurre lo de los balines", confiesa todavía impactada, al recordar la sangre que apareció en el transportín al llegar a la clínica veterinaria.
Las heridas del animal tras los disparos y el estado en el que se encontró.
Dos impactos
Las pruebas veterinarias confirmaron que la gata tenía dos impactos de balines, uno antiguo y otro reciente. Este último es el que le ha causado la parálisis.
El proyectil impactó en la columna vertebral y comprimió la médula. "El disparo tenía que ser bastante cerca", sostiene Jallais, basándose en la opinión de los especialistas.
La presidenta de SOS Ayuda Animal cree que el autor no disparó desde lejos y que probablemente se trate de alguien de la zona donde apareció el animal, ya que se desplomó en el acto.
Por la gravedad del caso, la asociación decidió bautizar al animal como Rita. "En homenaje a Santa Rita, la santa de los casos desesperados", explica emocionada.
La gata ha sido intervenida para extraer el plomo y fragmentos óseos. La operación ha salido bien, pero el pronóstico sigue siendo grave.
"No tenemos garantía de que vuelva a andar", admite Jallais. Aun así, insiste en que era imprescindible operar para aliviar el dolor que sufría.
El último de los proyectiles impactó muy cerca de la médula, dejándola paralítica.
En manos del Seprona
'SOS Ayuda Animal' ha trasladado el caso al Seprona y a la Guardia Civil, que investigan lo ocurrido. La activista insiste en que este tipo de agresiones no son aisladas. "Es más común de lo que nos imaginamos", lamenta.
También reconoce que la intención de dar visibilidad al caso es presionar y frenar al agresor: "A ver, si por lo menos le quitamos las ganas de hacerlo de nuevo".
Más allá del ataque, Jallais denuncia la falta de implicación municipal en este tipo de rescates. Asegura que el ayuntamiento no subvencionan los gastos veterinarios y que el coste recae en donaciones o en su propio bolsillo.
La asociación trabaja prácticamente sola y se especializa en casos que otros descartan por su complejidad. "Para mí cada vida cuenta", sentencia.
Ayuda ciudadana
En este caso, 'SOS Ayuda Animal' cuenta con el respaldo de otra asociación local, El Hogar del Melgat, con el objetivo de hacer frente común ante la administración.
Rita seguirá ingresada varios días en el hospital veterinario. Mientras tanto, la asociación pide colaboración ciudadana para costear las facturas y, sobre todo, para encontrar al responsable. Por el momento, la factura asciende a los 570 euros, aunque de ellos, 400 € vienen de donaciones. "La gente se ha implicado mucho", agradece.
Cuando reciba el alta, buscarán una casa de acogida o una adopción definitiva. "Estamos acostumbradas a situaciones extremas y gracias a Dios, en el 99% de los casos, los animales siguen adelante", concluye Jallais.