Ni Altea ni Guadalest, este es el pueblo más bonito de Alicante para una escapada: a 1 hora y con la mejor ruta de montaña

Ni Altea ni Guadalest, este es el pueblo más bonito de Alicante para una escapada: a 1 hora y con la mejor ruta de montaña

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Ni Altea ni Guadalest, este es el pueblo más bonito de Alicante para una escapada: a 1 hora y con la mejor ruta de montaña

A medio camino entre el Mediterráneo y el Puig Campana, este municipio combina casco antiguo, miradores y una ruta circular de 11 kilómetros.

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Alicante
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A una hora de Alicante hay un pueblo que lo tiene todo para una escapada redonda: casco antiguo con encanto, miradores con vistas al Mediterráneo y una de las montañas más míticas de la provincia a tiro de piedra. Ese lugar es Finestrat, una sorpresa que va mucho más allá de la típica postal costera.

Durante años, el gran foco turístico se lo han llevado las localidades del litoral, con nombres que casi se pronuncian solos en cualquier conversación: Altea, Jávea, Calpe o Dénia.

Sin embargo, el interior alicantino guarda un catálogo de pueblos y paisajes que, por discreción o por costumbre, siguen siendo menos conocidos.

Y ahí es donde aparece Finestrat, un municipio que juega con ventaja. Porque no obliga a elegir entre mar o montaña: permite combinar ambos en el mismo día y sin necesidad de grandes desplazamientos.

Finestrat se presenta como una de esas joyas que se descubren mejor sin prisas. Por un lado está su faceta costera, con la Cala como punto de partida perfecto para quienes buscan playa y paseo. Pero el verdadero golpe de efecto llega cuando el paisaje empieza a levantarse.

De hecho, según describen desde Turisme de la Generalitat, "si inicias esta maravillosa ruta desde la Platja de la Cala y la finalizas en la cumbre del mítico Puig Campana, pasarás de cero a mil cuatrocientos metros de altura en cuestión de poco tiempo".

Casas colgadas y calles estrechas

El corazón del pueblo está en su casco antiguo, donde las calles se estrechan, las fachadas se apilan y el paseo se convierte en una sucesión de rincones fotogénicos.

Sus conocidas casas colgadas y su trazado tradicional se levantan sobre los restos de un antiguo castillo musulmán.

Desde su mirador, además, se abre una panorámica que justifica la visita por sí sola: la comarca a los pies, la línea de costa al fondo y el Mediterráneo como telón de fondo.

La Cala de Finestrat

La Cala de Finestrat GVA

En la ruta por el centro también destacan puntos como la Iglesia de Sant Bertomeu o la Ermita del Santísimo Cristo del Remedio, además de los azulejos decorativos que aparecen por distintas zonas del municipio y que le dan un aire muy reconocible.

Después de caminar el pueblo de arriba abajo, la escapada pide mesa. Y aquí Finestrat también juega bien sus cartas, sobre todo si la idea es cerrar el día con cocina tradicional.

Uno de los planes más redondos es optar por un arroz a banda junto al mar, una combinación sencilla, local y perfecta para volver a casa con la sensación de haber aprovechado la jornada como toca.

La mejor ruta de montaña

Para quienes quieren completar la escapada con un plan de senderismo, Finestrat tiene una ruta que ya es un clásico: la Volta al Puig Campana, un recorrido circular que bordea la montaña y ofrece una experiencia de montaña muy completa sin necesidad de coronar la cima.

Según explica el Ayuntamiento de Finestrat, la vuelta tiene 11 kilómetros, se inicia y termina en la Font del Molí y está considerada de dificultad media.

El tiempo estimado varía bastante: alrededor de 4 horas y media a ritmo suave con paradas, o en torno a 1 hora y media para quienes la realizan corriendo.

Vistas de la localidad.

Vistas de la localidad. GVA

El recorrido suma un desnivel positivo acumulado de 800 metros, por lo que conviene ir con calzado adecuado, agua suficiente y un mínimo de preparación si no se suele hacer montaña.

Uno de los detalles importantes es el sentido. La recomendación es realizarla en dirección este-oeste, porque así las zonas más empinadas y pedregosas se afrontan de subida.

En sentido contrario, aunque la subida es más progresiva, se acumulan tramos complicados en bajada, lo que aumenta el riesgo de resbalones o torceduras.

La ruta discurre por el PR-CV 289 y alterna pista, senda y tramos de desnivel más exigente. Uno de los puntos más destacados del recorrido es la Font de la Solsida, que actúa como lugar de respiro y, si hay caudal, permite recargar agua.

En ese tramo se alcanza la cota más alta de la Volta, con 937 metros, y se enlaza con distintos cruces que conectan con otros itinerarios del entorno, como el sendero botánico del Puig Campana o el camino hacia la subida a la cima.

Más adelante, aparece también un refugio de montaña, un punto de referencia habitual antes de encarar el tramo final hacia el regreso a la Font del Molí.

Finestrat funciona porque reúne varios viajes en uno. Permite empezar el día con aire de costa, continuar con una buena ruta de montaña y terminar la jornada comiendo un delicioso arroz con vistas al mar.