Arturo Valls y José Ramón Mena, fundador de Oxizonia, en el Amazonas, donde le picó un insecto en el ojo.

Arturo Valls y José Ramón Mena, fundador de Oxizonia, en el Amazonas, donde le picó un insecto en el ojo. Benya Acame

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¿Qué hace Arturo Valls en el Amazonas con una fundación de Alicante?

El presentador ha estado con una expedición para conocer de cerca el problema de la tala ilegal y rodar un documental: "Hubo cosas surrealistas". 

2 mayo, 2022 03:22
Elche

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Dicho y hecho. Arturo Valls se comprometió con la fundación Oxizonia a pisar el Amazonas, y eso acaba de hacer. El presentador ha formado parte de una "intensa" expedición a la que no le ha faltado de nada: desde momentos "delicados" a otros "surrealistas" entre el rodaje de un documental y la visita a una reserva de Perú. Y todo, para concienciar sobre cómo combatir la destrucción del pulmón del planeta

Su compromiso con Oxizonia, ONG de Elche de la que es embajador y que lleva más de 150.000 árboles plantados en el Amazonas desde 2006, ha ido de la mano de su amigo el director y documentalista Gerardo Olivares, otra pieza clave de esta expedición, quien a su vez entró en el proyecto hace años por la amistad que le une a José Ramón Mena, fundador de Oxizonia. Al viaje no ha faltado el socio de Mena, José Luis Galipienso, especialista en plantaciones y el fotógrafo de la fundación, Benya Acame. 

Juntos han estado 22 días "sin parar". "Ha sido una expedición muy condensada", avanza Mena. "Quería que Arturo y Gerardo viesen todo el trabajo que estamos haciendo de reforestación en la selva, aperturásemos unas líneas de reforestación para Segurlike by Cojebro [patrocinador del proyecto], conociesen la reserva y una tribu contactada que la tenemos muy cerca de la reserva para ver la gran labor que hacen los nativos en la naturaleza", explica. 

Los componentes de la expedición de Oxizonia.

Los componentes de la expedición de Oxizonia.

Además, aún han tenido tiempo para grabar el documental 'La selva de cristal', dirigido por Olivares con la asistencia de Acame y que ahora se encuentra en la fase de postproducción. Cuenta Valls que uno de sus temores era que el clima extremos les arruinara el rodaje, "pero hemos tenido suerte", avanza. 

"A pesar de que bajando el río Madre de Dios vimos la tormenta perfecta, nos dio por cantar boleros y flamenco y así fue cómo mitigamos esa casi media hora de pura tormenta. Fue bastante surrealista y como se suele decir, al mal tiempo le pusimos buena cara", sostiene este actor valenciano.

Hablando de caras... la de su compañero Mena lo decía todo. "Me picó algo en el ojo que no sé muy bien que fue", asegura este activista ambiental que lleva desde 1987 yendo al Amazonas. "Lo que sí sé es que me afectó casi por completo a la visión de un ojo y se me pasó al otro, por lo que apenas veía", confiesa. " Era como compartir jornada con Sylvester Stallone en Rocky", añade por teléfono entre risas Valls. "Mira que íbamos prevenido ante la picadura de mosquitos y serpientes, cosas habituales en la selva, pero menos mal que le tocó el premio gordo a José Ramón". 

Los integrantes de la expedición, en la copa de un árbol.

Los integrantes de la expedición, en la copa de un árbol. Benya Acame

Momento "delicado"

Pese a asegurar que "todo el viaje fue una gran anécdota", porque "viajar con Gerardo, un tío muy abierto y extrovertido, hace haya sido muy alegre", también ha habido momentos de tensión. 

"El viaje ha sido un periplo al que solo nos ha faltado coger un burro", dice el humorista. "Pasamos de coger un tren a una furgoneta y luego un carromato que se quedó a mitad de cruzar un río y pasamos un momento delicado cuando vimos que el agua empieza a cubrirnos medio cuerpo", afirma.  

Arturo Valls, atravesando un río del Amazonas peruano.

Arturo Valls, atravesando un río del Amazonas peruano. Benya Acame

Tampoco ha sido fácil ascender a "más de 5.000 metros de altura" para alcanzar un camino alternativo que les llevara a la reserva -cerca de Cusco- ante el derrumbamiento que se han encontrado en su ruta habitual, explica Mena. 

Cuando por fin llegaron, se encontraron con que las plantaciones "estaban bastante deterioradas" a raíz del parón que ha supuesto la pandemia "ya que el cuidado no ha sido el mismo". "Ahora ya se está recuperando las nuevas líneas del viajes y están entrando nuevos voluntarios", tranquiliza el fundador de la ONG.

Un proyecto de reforestación que tiene su réplica en España. Por un lado, en Sant Vicent del Raspeig, en Alicante, donde han creado un gran cinturón verde de más de 5.000 árboles pauwlonias en la planta -de terreno árido- de Cemex. Por otro, en Jumilla (Murcia) llevan más de 16.000 plantaciones en terrenos cedidos por los agricultores. Y, por último, con más de 1.000 árboles plantados en el Bosque de las hadas y los duendes, en una finca privada de Crevillent que sirve a la organización de campo de experimentación.

Arturo Valls, entre árboles (ceibas) gigantes talados por maderedos ilegales y que, al ser descubiertos, huyeron del lugar.

Arturo Valls, entre árboles (ceibas) gigantes talados por maderedos ilegales y que, al ser descubiertos, huyeron del lugar. Benya Acame

"A Gerardo y Arturo los he visto muy involucrados y muy fuertes en esta expedición. Han dado todo lo que tenían de amor, fuerza y conciencia y han salido bastante fortalecidos como todos nosotros", asegura Mena. ¿Repetirás? Le preguntamos a Arturo Valls. "Sin duda alguna", responde.

"Ha sido muy grafiticante pero muy desolador al ver ante la situación que está viviendo el Amazonas y cómo se permite por los gobiernos esta tala ilegal", agrega este presentador de televisión convertido ya en activista por el medio ambiente.