El sendero azul de Cabo Roig.

El sendero azul de Cabo Roig.

Vega Baja

Ya es oficial: reabre al público el sendero más impresionante con vistas al mediterráneo y un atardecer de cuento

Sus acantilados muestran materiales de gran interés geológico, mientras que bajo sus aguas se dibujan las praderas de posidonia oceánica, auténticos bosques submarinos que dan vida al ecosistema marino.

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Alicante
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Tras varias semanas de trabajos, uno de los paseos más espectaculares de la costa de Orihuela vuelve a abrir al público. El Sendero Azul de Cabo Roig, castigado por los temporales de los últimos meses, ya está de nuevo listo para recorrerlo con total seguridad y seguir regalando algunas de las mejores vistas del litoral alicantino.

Ubicado entre las playas de Cala Capitán y La Caleta, este sendero de unos 2,5 kilómetros discurre paralelo al mar y se ha convertido en un imprescindible tanto para vecinos como para visitantes.

A lo largo del recorrido, cinco miradores permiten detenerse y contemplar el Mediterráneo en todo su esplendor, con panorámicas que alcanzan desde Cabo Roig hasta la Manga del Mar Menor e Isla Grosa.

Las obras, impulsadas por el Ayuntamiento de Orihuela, han permitido reparar los graves daños causados por las lluvias y el fuerte oleaje registrados entre febrero y marzo. En algunos puntos, el muro de mampostería que sostiene el paseo llegó a colapsar, obligando a intervenir de urgencia para garantizar la seguridad.

Los trabajos han consistido en la reconstrucción y consolidación de estos tramos con piedra de escollera, devolviendo la estabilidad a uno de los paseos más transitados de la zona.

Más allá de su atractivo paisajístico, el sendero es también un pequeño viaje por la riqueza natural y patrimonial del litoral. Sus acantilados muestran materiales de gran interés geológico, mientras que bajo sus aguas se dibujan las praderas de posidonia oceánica, auténticos bosques submarinos que dan vida al ecosistema marino.

A esto se suma la presencia de la Torre de Cabo Roig, una torre vigía del siglo XVI declarada Bien de Interés Cultural, que recuerda el pasado defensivo de esta costa.

Pero si hay un momento especial para recorrerlo es al caer la tarde. El sendero se transforma entonces en un balcón privilegiado desde el que contemplar uno de esos atardeceres que parecen sacados de una postal, con el sol fundiéndose sobre el mar y tiñendo el cielo de tonos dorados y rojizos.

Con su reapertura, Orihuela recupera no solo un paseo, sino uno de esos rincones capaces de enganchar a quien lo pisa por primera vez… y de hacer que siempre quieras volver.