María José en su tienda de Torrevieja.
María José sostiene con orgullo la última tienda de Torrevieja de ultramarinos desde sus 14 años: "El futuro es renovarse"
Desde 1920, cuando su abuela vendía fruta en una esquina del antiguo corazón comercial, esta tienda ha sido tanto un comercio como un lugar de pertenencia.
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Hay negocios que llevan tantos años anclados en un lugar que son ya historia y parte de la identidad de toda una población.
Especialidades Maciá es uno de ellos. Desde 1920, cuando la abuela de María José Maciá vendía fruta en una esquina del antiguo corazón comercial de Torrevieja, esta tienda de ultramarinos ha sido tanto un comercio como un lugar de pertenencia, un eslabón en la cadena de generaciones que ha mantenido viva la tradición gastronómica torrevejense.
María José es la tercera generación al frente del negocio. Sus padres, Fina y Diego, tomaron las riendas en los años cincuenta, y ella asumió el relevo con apenas 14 años, cuando decidió abandonar el instituto para aprender el oficio que se respiraba en aquella esquina emblemática.
"Aquello no era mi tienda, era mi casa", confiesa con la melancolía de quien ha dejado atrás casi toda una vida. Medio siglo llevaba tras ese mostrador, rodeada de conservas, embutidos, sal, vino y los mil aromas que solo las tiendas antiguas guardan.
Nueva etapa
La mudanza ha sido una herida reciente. Hace apenas tres meses, en octubre de 2025, obras de rehabilitación obligaron al Mercado de Abastos a desalojar a sus inquilinos. "No tenía ilusión ni ganas de salir de mi casa", recuerda María José.
"Me pasó mucha factura emocionalmente, desmontar mi vida entera". El proceso fue doloroso, pero hay algo que caracteriza a los comerciantes de verdad, la capacidad de reinventarse sin perder la esencia.
A los dos meses en el nuevo espacio, María José experimentó un giro de perspectiva. "Dije: voy a disfrutar de este local, que es una maravilla".
María José junto a los vinos Sopla Levante, de La Mata.
El nuevo local, situado prácticamente a la puerta del anterior, es moderno y accesible, pero mantiene el mismo espíritu: productos locales, sabores de antaño, esa pasión por las tradiciones culinarias torrevejenses que son la señal de identidad de Casa Maciá.
Las Navidades de 2025 fueron reveladores. "Nos ha ido muy bien, mucho mejor que el año pasado", comenta con el tono de quien sorprendentemente ha hallado una oportunidad en la crisis.
Renovarse
La tienda de María José no es un ejemplo de los que solo resisten. Es un ejemplo de los que evolucionan. Su clientela es un microcosmo de Torrevieja. Están los clientes de toda la vida, y cada vez más, una población internacional que busca en Especialidades Maciá lo que no encuentra en las grandes superficies: autenticidad.
María José es consciente del papel de las redes sociales en la economía contemporánea, pero mantiene una posición equilibrada.
Aunque ha subido contenido a Instagram, sabe que su negocio no puede depender únicamente de lo digital. "Hay un 25% de personas mayores que no lo saben", calcula. Por eso mantiene un letrero en la puerta, visible, que dice dónde está. "Para la gente mayor, lo importante es que sepan dónde nos hemos ido. Un buen letrero soluciona el problema".
Extranjeros y tradición
Torrevieja ha cambiado. La población extranjera no es un fenómeno demográfico menor; en algunos barrios supera a la española. María José observa cómo estos nuevos residentes y visitantes se relacionan con su tienda. "El extranjero busca llevar un regalo, algo que no sea un tipirón ordinario. De todo, de todo. El extranjero no viene a buscar un kilo de azúcar corriente".
María José en el interior de su nuevo local.
Lo interesante es que hay generaciones de extranjeros que se han asentado, familias que viven todo el año en Torrevieja, cuyos nietos vienen en verano, y que ven en tiendas como Especialidades Maciá la posibilidad de conectar con las raíces o la autenticidad que imaginan en la España tradicional.
El mercado del futuro
Una sombra más compleja planea sobre la conversación: qué ocurrirá cuando María José se jubile. A los 58 años, aún tiene siete antes de poder retirarse con la edad legal, pero la pregunta es inevitable.
La rehabilitación del Mercado de Abastos promete transformar el espacio en una especie de centro gastronómico híbrido.
"No sé muy bien qué va a pasar", admite sin dramatismo. Pero cuando se le pregunta sobre la inquietud ante lo desconocido, su respuesta es de una serenidad que solo nace de haber vivido con autenticidad. "Yo no tengo prisa. Estoy aquí muy bien. Me dará lo mismo que un año, que dos, que tres".
La tienda es un clásico de Torrevieja, la última de ultramarinos, y eso pesa. Pero María José, pragmática, ha aprendido a soltar. "Es algo que no lo puedo dar solución ahora, entonces hay que dejar que las cosas se asienten con el tiempo".
Aceptar
La frase que condensa toda su filosofía es de una sencillez cortante: "El futuro es ir aceptando cosas. Renovarse o morir".
No es una frase de autosuperación de redes sociales, sino la conclusión de alguien que ha visto desaparecer otros negocios, que ha presenciado la desaparición de otras tiendas de ultramarinos en Torrevieja, y que ha decidido que mientras pueda, seguirá adaptándose.
Lo clásico que resiste
Lo que hace que Especialidades Maciá sea más que una tienda es precisamente lo que casi la destruye: su condición de clásico. "Mi tienda era un clásico, y sigue siéndolo. Es la última de ultramarinos, y yo todavía lo escribo todo a mano", dice con un orgullo que no es vanidad, sino responsabilidad.
Ha costado mucho abandonar aquella esquina donde su abuela vendía fruta, donde su padre montó los ultramarinos, donde ella misma pasó casi toda su vida. Pero el hecho de que se lo haya traído todo —la clientela, la esencia, el alma del negocio— sugiere que Especialidades Maciá vivirá más años de los que muchos vaticinaron cuando clausuraron el Mercado de Abastos.
María José Maciá seguirá en su local nuevo, a dos pasos del viejo, porque entiende algo que los mercados convencionales nunca aprendieron. Entiende que un negocio no es su ubicación, sino las relaciones que sostiene. Y las de Especialidades Maciá llevan más de cien años creciendo.