Gregorio Navarro Bertomeu y Claudio Navarro Bertomeu.

Gregorio Navarro Bertomeu y Claudio Navarro Bertomeu.

Vega Baja

De visitantes a artesanos: la "escuela" de los hermanos Navarro enseña en Torrevieja la artesanía del belén

Inauguran un taller práctico donde comparten las técnicas que les han valido el reconocimiento popular como creadores del "belén profesional".

Más información: Así hacen los hermanos Navarro el Belén más antiguo de Torrevieja: 35 años de pasión por la artesanía

Alicante
Publicada

En la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús de Torrevieja, mientras el órgano guarda silencio y la calma envuelve el templo este septiembre, dos hermanos apasionados por el arte del belén dedican incontables horas a un trabajo cuyo verdadero fruto solo se aprecia en Navidad.

Los hermanos Navarro llevan 38 años dando vida al Belén más antiguo de Torrevieja.

Su creación, profundamente tradicional y fiel a los relatos bíblicos, incluye escenas históricas del nacimiento de Jesús combinadas con la riqueza de los nacimientos napolitanos y rincones reconocibles de la propia ciudad.

Este año, Claudio Navarro Bertomeu y Gregorio Navarro Bertomeu han decidido ir más allá de la mera exposición.

Por primera vez han inaugurado un taller práctico donde comparten las técnicas que les han valido el reconocimiento popular como creadores del "belén profesional".

El objetivo es claro: que los aficionados comprendan “todo el trabajo que hay detrás” y aprendan a transformar sus propias obras en auténticas piezas de arte.

En Torrevieja, esta tradición está viviendo una auténtica revolución gracias a la pasión de los hermanos Navarro.

Su belén, que ha visto crecer sus visitas de 8.000 a casi 30.000 en poco tiempo, se ha convertido en una referencia indiscutible, superando incluso en popularidad al belén municipal instalado en la plaza de la Constitución.

Entre los visitantes se repite un comentario que lo resume todo: “En la plaza de la Constitución está el Belén municipal, pero el de Sagrado Corazón es el Belén profesional”.

Todo el año

Este reconocimiento no surge de la casualidad, sino de una dedicación constante, muy distinta de los montajes más rápidos y estandarizados de otros grandes belenes.

Esa constancia se ha transformado ahora en una misión pedagógica: transmitir a otros la importancia del trabajo manual y el amor por la artesanía.

En plena iglesia del Sagrado Corazón, los hermanos han abierto un espacio formativo donde sus alumnos disfrutan de las primeras sesiones con entusiasmo.

Allí descubren, paso a paso, la complejidad y la belleza del oficio.

Del corte a la pintura

El curso está diseñado para que los participantes experimenten el proceso creativo desde sus cimientos.

La primera jornada se centra en la estructura:cortar y lijar las piezas. En la segunda, se adentran en el mundo del color, aprendiendo las técnicas de pintura que diferencian un belén amateur de uno profesional.

Uno de los ejes del taller es evitar los errores comunes que quitan vida y realismo a las escenas.

Para los hermanos, un belén debe ser visualmente estimulante: “Hay contraste, hay colores, la vista se alegra”, explican, defendiendo su estilo vibrante frente a las estéticas monocromáticas.

Cada pincelada, bien entendida, revela que este arte se trabaja los 365 días del año.

La recompensa

Para los asistentes, el curso ha sido revelador: han pasado de admirar los belenes como simples espectadores a comprender cada detalle desde dentro.

Esa toma de conciencia, aseguran los Navarro, es uno de sus mayores logros. Los testimonios de los alumnos reflejan motivación, confianza y un renovado interés por la artesanía en una época marcada por la inmediatez.

Este mes de septiembre, y durante todo el año, el taller de los hermanos Navarro es un espacio vivo, donde las puertas "siempre permanecen abiertas" y el boca a boca multiplica la experiencia.

Allí, la Navidad no se improvisa: se construye con paciencia, arte y dedicación los 365 días del año.