El equipo de judo ganador tras su paso por el campeonato de España.

El equipo de judo ganador tras su paso por el campeonato de España.

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El judo alicantino se prepara para una nueva era dorada

Sara Alonso, Renat Biosca y Andrey Migunov lideran una prometedora generación que colecciona medallas en el Campeonato de España bajo la tutela de Javier Alonso.

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Alicante
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El judo vuelve a latir con fuerza en Alicante, anunciando que algo importante se está gestando. No es una explosión inmediata, sino un proceso cocinado a fuego lento que empieza a tomar forma en los mismos tatamis del Judo Club Alicante donde hace décadas se construyó una de las etapas más brillantes del deporte alicantino.

Este pasado fin de semana en Palma de Mallorca, en el Campeonato de España cadete e infantil, llegaron los resultados esperados: tres oros y un bronce. Andrey Migunov en infantil, Sara Alonso y Renat Biosca en cadete, además del bronce de Estela Díaz. El Judo Club Alicante cerró el fin de semana con una copa por equipos.

Cuatro medallas y un quinto puesto de seis competidores. Un balance que habla de nivel, pero también de una generación muy joven, todavía en construcción.

Y en ese recorrido aparece una figura que une pasado y presente. Javier Alonso es el hilo que conecta las etapas del judo alicantino. Vivió desde dentro el crecimiento del club y ahora dirige a esta nueva camada que empieza a despuntar. Su mirada tiene una ventaja difícil de igualar: ya ha visto esto antes.

"Estamos en camino y puede ser una generación tan exitosa como aquella porque hay estructura para que se pueda repetir", explica, aunque sin perder perspectiva. "Los métodos de entrenamiento y la dedicación son similares, pero para que esto ocurra tienen que alinearse muchas cosas".

Y añade una idea que define el momento. "Se están retroalimentando unos a otros. Hay un espacio común entre ellos, dentro y fuera del tatami. Se ayudan y eso les hace ser mejores".

El judo alicantino ya vivió una etapa anterior de enorme nivel, con una estructura que sostuvo generaciones capaces de alcanzar medallas europeas, mundiales y olímpicas. No es una aparición repentina, sino una continuidad que vuelve a activarse.

En ese contexto aparece el componente familiar, que atraviesa buena parte de la historia. Sara Alonso es hija de Isabel Fernández y de Javier Alonso. Crece en un entorno donde el judo forma parte de la vida cotidiana.

Isabel fue oro olímpico en Juegos Olímpicos de Sídney 2000, bronce en Juegos Olímpicos de Atlanta 1996, campeona del mundo, de Europa y de los Juegos Mediterráneos, además de abanderada en Juegos Olímpicos de Pekín 2008, donde logró diploma. Una referencia absoluta del judo español.

"Isabel eclipsó mucho de lo que vino después, porque siempre se compara, pero el judo en Alicante nunca ha dejado de producir campeones", recuerda Alonso.

La estructura del club sostiene esa continuidad. Registrado oficialmente en 1987, pero activo desde los años 70, el Judo Club Alicante ha sido una cantera constante de judocas de alto nivel.

De ahí salieron nombres como Endika Cortijos, Leire Iglesias o Roberto Cueto, con un amplio recorrido nacional e internacional.

Un espejo en el tatami

Ahora el foco vuelve a encenderse. Y en el centro de esa transición aparece Sara, con paralelismos inevitables. "Los árbitros más veteranos alucinan, porque dicen que es como si estuvieran viendo competir a su madre. Es increíble, porque Sara nunca la vio competir, pero la forma y el carácter lo lleva en el ADN", explica Alonso.

Isabel Fernández acompaña a su hija Sara Alonso que preside el podio.

Isabel Fernández acompaña a su hija Sara Alonso que preside el podio.

No es, como tampoco lo fue Isabel, la más espectacular en su forma de combatir, "pero sí la más dura". Con 17 años ya suma seis medallas en Campeonatos de España, es campeona nacional cadete y bronce en júnior, donde compite con rivales de mayor edad. Su progresión ya le ha abierto las puertas del Proyecto FER, impulsado por Juan Roig.

En casa, sin embargo, hay una norma clara. El judo se queda fuera. "No hablamos de judo, eso se queda en el gimnasio", señala su padre y entrenador.

También Renat Biosca procede de una familia vinculada al judo. Su padre, Manel, fue cinturón negro, aunque no llegó a los resultados que ya ha conseguido su hijo. "Renat ya está a un nivel que asusta y él empieza a darse cuenta. Está recogiendo el trabajo de estos años", apunta su entrenador.

Renat Biosca, segundo por la izquierda, en lo alto del podio.

Renat Biosca, segundo por la izquierda, en lo alto del podio.

El futuro todavía no está escrito. "¿Llegarán a la cima? Depende de lesiones, de evolución, de contextos, de tiempos. De que el talento encuentre su sitio cuando llegue el momento. No hay certezas, pero están en ese camino", explica Alonso.

Javier Alonso, abajo izquierda e Isabel Fernández, junto al equipo campeón.

Javier Alonso, abajo izquierda e Isabel Fernández, junto al equipo campeón.

Mientras tanto, el grupo sigue creciendo y retroalimentándose de un espíritu competitivo que no se apaga. Comparten entrenamientos, viajes y ambición. Berlín y Lisboa aparecen en el calendario inmediato, junto al Europeo como gran objetivo.

Y en ese camino abierto, hay algo que se repite. Una estructura que sostiene. Un club con memoria. Y un entrenador que ya ha visto antes cómo empieza todo esto. Y que, por la pasión con la que analiza a sus cachorros, intuye cómo puede acabar.