Imagen de archivo de una tractorada.

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Alicante ciudad

Una tractorada convocada por Asaja cortará todo el centro urbano de Alicante el próximo jueves 22 de enero

La asociación llama a la movilización tras la firma del pacto UE-Mercosur como detonante y la defensa del Trasvase Tajo-Segura como factor determinante para la producción agrícola de la provincia.

Más información: La cara B del pacto de Mercosur: el vacuno, el arroz y los cítricos, los sectores más perjudicados, y más contaminación

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Asaja Alicante ha llamado a los agricultores y ganaderos de la provincia a tomar las calles de la capital el próximo jueves 22 de enero con una tractorada que recorrerá el centro de la ciudad bajo el lema “Menos mentiras, más soluciones para el campo”. La organización agraria pretende visibilizar, en un momento que califica de “delicadísimo” para el sector, el impacto de las políticas europeas, la amenaza sobre el Trasvase Tajo-Segura, el encarecimiento de los costes de producción y una burocracia que consideran asfixiante.

La movilización partirá sobre las 11-11,30 horas desde la avenida de Aguilera, donde se darán cita tractores y otros vehículos agrícolas procedentes de distintos puntos de la provincia. El convoy avanzará por la avenida de la Estación, la plaza de Luceros, las avenidas Federico Soto, Doctor Gadea y Maisonnave, la plaza de la Estrella, la avenida Óscar Esplá y la Explanada, hasta concluir en torno a las 13 horas con un acto de protesta en la plaza del Arquitecto Miguel López, frente a Casa Mediterráneo, institución elegida por su vinculación directa con el Ministerio de Asuntos Exteriores y la Unión Europea.

Como detonante inmediato de la protesta, Asaja señala la reciente firma del acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur, al que se opone frontalmente al considerarlo desequilibrado, falto de reciprocidad y generador de una “clara competencia desleal” para los productores europeos. La organización denuncia que el pacto permitirá la entrada masiva de alimentos procedentes de países terceros elaborados con sustancias prohibidas en la UE y con controles “insuficientes” en frontera, poniendo en cuestión tanto la seguridad alimentaria como la viabilidad de las explotaciones locales.

En este contexto, Asaja recuerda que el propio Gobierno de Brasil ha admitido públicamente su incapacidad para controlar de forma efectiva el uso de hormonas en la producción de carne, extremo que, a juicio de la entidad, invalida cualquier garantía sanitaria incluida en el acuerdo. Resulta inaceptable, subraya la asociación, que esos productos compitan en el mercado europeo con los alimentos cultivados bajo uno de los estándares de producción más exigentes del mundo, mientras los agricultores comunitarios asumen costes y restricciones mucho más elevadas.

El rechazo al acuerdo UE-Mercosur se entrelaza con otra reivindicación clave para el campo alicantino: la defensa del Trasvase Tajo-Segura como herramienta imprescindible para mantener la producción agrícola de regadío en la provincia. Asaja afirma que no está dispuesta a aceptar nuevos recortes en los caudales trasvasados mientras el Gobierno de España, presidido por Pedro Sánchez, financia proyectos de trasvases en Marruecos, y reclama una política hídrica estable que incluya infraestructuras urgentes para asegurar el suministro de agua.

“Sin agua no hay campo, ni empleo, ni futuro”, advierte la organización, que vincula directamente la continuidad de miles de explotaciones y puestos de trabajo a la garantía de recursos hídricos suficientes. Para la entidad, el debate sobre el Trasvase Tajo-Segura trasciende el plano técnico y se ha convertido en una cuestión estratégica para el mantenimiento del tejido socioeconómico rural en el sureste peninsular.

La PAC

Otro de los ejes de la protesta es la Política Agraria Común (PAC), que Asaja Alicante reclama “con un presupuesto fuerte” y centrada realmente en la producción agraria. La organización rechaza los posibles cambios a peor en el futuro marco financiero europeo, denuncia la falta de claridad en las cifras y alerta sobre lo que considera recortes encubiertos bajo la etiqueta del “medioambientalismo”, así como el riesgo de que los fondos terminen diluidos en conceptos genéricos ligados al mundo rural.

La entidad expresa también su descontento con unas políticas verdes que califica de “imposibles de cumplir” y que, lejos de garantizar la transición ecológica, comprometerían la rentabilidad de las explotaciones. La PAC, sostiene Asaja, debe servir para asegurar precios justos y estabilidad a agricultores y ganaderos, no para empujarlos al cierre mediante mayores cargas y exigencias normativas.

El incremento de los costes de producción se suma a esta lista de agravios y constituye otro de los motivos que empujan al sector a salir a la calle. Fertilizantes y energía se sitúan entre los capítulos de gasto que más se han encarecido, hasta el punto de abocar a muchos cultivos alicantinos a la “desaparición” si no se adoptan medidas específicas de apoyo, según advierte la organización.

A este escenario económico se añade una burocracia que Asaja califica de “creciente y asfixiante”, que en lugar de simplificar la gestión diaria de las explotaciones la complica y resta competitividad al sector. La asociación critica igualmente la presión fiscal que soportan agricultores y ganaderos, que se suma al resto de cargas y contribuye a estrechar aún más unos márgenes de rentabilidad ya muy mermados.

La tractorada del 22 de enero se concibe también como un toque de atención dirigido a los consumidores, cuya implicación Asaja considera imprescindible para cambiar el rumbo de las políticas agrarias y comerciales. La organización advierte de que permitir la entrada de alimentos producidos con normas menos exigentes supone un riesgo para la calidad, la trazabilidad y la seguridad alimentaria, así como para la soberanía alimentaria europea a medio y largo plazo.

Según la asociación, la “política de puertas abiertas” de la UE hará que los lineales de los supermercados se llenen de productos que no cumplen los estándares de calidad vigentes en España y que, en algunos casos, se cultivan con pesticidas prohibidos en el país desde hace más de treinta años. Frente a ello, Asaja defiende el valor de la producción local, sometida a controles estrictos y a una normativa ambiental y sanitaria que, insiste, no se exige con la misma intensidad a muchos de los competidores extracomunitarios.

Para reforzar la convocatoria, la organización ha articulado una logística que permitirá la llegada de tractores desde distintos puntos de la provincia hasta la capital. Los vehículos partirán principalmente desde Elche, con salida prevista en el estadio Manuel Martínez Valero, y desde Castalla, donde el punto de encuentro se ha fijado en la bodega cooperativa del municipio, para confluir en Alicante y sumarse al recorrido urbano.

Con esta movilización, Asaja Alicante busca trasladar a las administraciones, a las instituciones europeas y a la sociedad en su conjunto el mensaje de que el campo alicantino atraviesa una situación límite y necesita respuestas urgentes. La entidad insiste en que no se trata solo de reivindicar la supervivencia de los productores, sino también de defender el abastecimiento de alimentos seguros, de calidad y a precios razonables para el conjunto de la ciudadanía.