Los talleres ocultan sus trajes hasta el último día.

Los talleres ocultan sus trajes hasta el último día. Jorge Verdú

Alicante

Así se crean paso a paso los trajes de los Moros y Cristianos de Villena: "Nos guiamos por la intuición"

El taller La Jaima confecciona cada año alrededor de 80 piezas que recorren las fiestas de la provincia.

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Las fiestas de Moros y Cristianos de Villena no son solo días de júbilo, música en la calle, eclosión de colores, sensaciones y emociones. También significan telas, colores, cortes, alfileres, broches y tejidos de la mano de diseñadores que con su maestría confeccionan la esencia de la fiesta con sus trajes.

Uno de los talleres que cada año reinventa la piel de los fiesteros es La Jaima, un taller tradicional donde se combinan nuevas tendencias con un estilo clásico donde todo lo que diseñan lo fabrican con sus manos.

Este año han confeccionado los trajes de cinco nuevas escuadras con diseños innovadores realizados con materiales selectos y el apoyo de una diseñadora especializada.

Aunque la mayoría de villenenses celebran esta semana sus días grandes, para Ángel Cristóbal Díaz, socio fundador de La Jaima, la fiesta y el proceso creativo comienza meses antes.

"En esta edición hemos realizado cinco escuadras nuevas. Tres de ellas se han estrenado directamente en Villena: una de mujer preciosa en blanco y morado, otra idéntica de hombre también en morado y blanco, y nuestra propia escuadra, los Tuarés, que se ha confeccionado en una combinación de verde y marrón que ha quedado espectacular", explica.

Para reinventarse después de más de 25 años combina el saber acumulado por los años y las tendencias actuales con pruebas directas sobre maniquíes para lograr resultados llamativos pero que mantengan la tradición que buscan representar.

"Para conseguir diseñar un buen traje de fiesta utilizamos varios métodos combinados. Uno de ellos es, sin duda, guiarnos por la intuición pura. Acudimos directamente a almacenes de tejidos de referencia, para ver qué telas nuevas se han lanzado al mercado, qué materiales han innovado y, a partir de ahí, empezamos a pensar en cómo podemos combinarlas", apunta.

Pero no se esconde en reconocer que utiliza redes sociales como Pinterest para buscar inspiración. "Es una herramienta extraordinaria que nos aporta muchísimas ideas; de ahí extraemos un pequeño detalle de aquí, otro de allá, y vamos hilando la idea", añade Díaz.

Una vez que tienen seleccionadas esas telas que intuyen que van a funcionar, las montan directamente sobre un maniquí en el taller.

"Sobre ese maniquí, nuestra diseñadora, una profesional colombiana que lleva muchísimos años en España y tiene una imaginación desbordante, va colocando los tejidos, quitando de un lado, poniendo en otro... va haciendo, por así decirlo, como un rompecabezas o un puzle. Si algo no convence, se retira y se prueba otra opción; y así se va dando vida al traje", sostiene.

Tras mucha prueba y error, el resultado de piezas únicas que se lucen la Gran Entrada y la Gran Cabalgata.

Con cada escuadra o filada con 16 trajes en su formación, la producción total se sitúa en torno a los 80 trajes confeccionados anuales en La Jaima.

El nivel de los talleres del municipio hace que sus trajes sean reclamados por otros pueblos y no paren de circular por la provincia y por el resto de fiestas de España desde el día siguiente en que acaba la fiesta. Convirtiendo así las calles de Villena en la pasarela de moda donde se estrenan las referencias que marcarán el estilo de las fiestas de Moros y Cristianos en gran parte del país.