Recreación de uno de los mensajes masivos que se envían en esta estafa que termina en extorsión.

Recreación de uno de los mensajes masivos que se envían en esta estafa que termina en extorsión. M.H.

Alicante

El aviso de la Policía: el gesto con el móvil que haces en persona y que también es delito

Los agentes alertan sobre la falsa sensación de impunidad al usar WhatsApp y detalla las graves consecuencias legales de un comportamiento muy extendido.

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Pensar que borrar un mensaje de WhatsApp elimina el rastro de un delito es el primer error. El segundo, y más peligroso, es creer que solo comete una ilegalidad quien graba o filtra una imagen íntima por primera vez. La Policía Nacional en Alicante alerta de las consecuencias legales que tiene la difusión de contenido sexual sin consentimiento. Y eso incluye más de lo que se piensa.

Existe una falsa creencia de seguridad: 'si no lo reenvío, no hay prueba'. Sin embargo, los expertos de la Policía Nacional alertan de que el simple hecho de enseñar la pantalla del móvil a un tercero para mostrar una fotografía íntima ajena ya constituye un delito. No hace falta que la imagen viaje para que exista una vulneración del derecho a la intimidad y una responsabilidad penal.

"Estamos hablando de la falta de consentimiento para difundir unas fotos que son íntimas", explica el portavoz de la Policía Nacional Cristian Plazas a EL ESPAÑOL. Y es que la autorización para ver un contenido se limita exclusivamente a la persona o personas a las que se ha enviado originalmente.

El problema surge cuando ese contenido sale de la conversación inicial, ya sea al guardar la imagen, hacer una captura de pantalla, y ponerla en un grupo. Según Plaza, "si eso trasciende a terceras personas que no están en ese grupo y por lo tanto no tienen autorización para verlas porque es algo íntimo nuestro, ahí es donde estamos transgrediendo el límite que marca el Código Penal".

Incluso en entornos de confianza como un grupo o la propia pareja, las reglas son claras. "Esas fotos, si se reciben, no se tienen que reenviar", subraya el portavoz, con la única excepción de que exista una "autorización expresa". Y eso incluye, otra vez, enseñar la pantalla del móvil: no se puede difundir nada de lo que se recibe de forma privada.

Plazas pone como ejemplo el envío de mensajes explícitos o sexting. "Esas fotos cuando uno las recibe son para ese destinatario, no son para que se envíen", insiste el portavoz de Alicante. La falta de autorización convierte un gesto privado en una posible detención.

Ni siquiera la fama exime de este derecho a la intimidad. A raíz de la difusión de imágenes íntimas de un intérprete del Benidorm Fest, Plazas es contundente: "Una persona famosa sigue teniendo el mismo derecho a que esas imágenes no se muevan".

Desde el punto de vista legal, se trata de un delito semipúblico. Esto implica que "si no hubiera denuncia del afectado, no se podría perseguir por la policía", explica Plaza. Cuando se realiza la denuncia es cuando se marca legalmente la ausencia de autorización a la difusión de imágenes íntimas.

La Policía Nacional realiza una intensa labor pedagógica en centros educativos, donde los agentes se encuentran con una respuesta común: la sorpresa. "Muchos de ellos no saben que eso llega a ser un delito", confiesa el portavoz sobre las charlas en institutos y universidades.

Las consecuencias de este desconocimiento son graves. Las penas por difundir imágenes sin permiso "podrían alcanzar incluso la prisión de tres meses a un año o multa", detalla Plaza. Al ser un delito menos grave, conlleva la detención por parte de los agentes.

El consejo de la Policía para los adultos que reciben este material en grupos de WhatsApp es tajante: no difundir, ni revelar, ni ceder. "Ceder es enseñar; no se pueden enseñar esos vídeos", aclara Plaza, quien recomienda acudir a la comisaría más cercana para informar si se sospecha que se está vulnerando un derecho.

Finalmente, el portavoz hace un llamamiento a la responsabilidad en el hogar. Plazas considera "importantísimo" que los padres eduquen a sus hijos sobre el control de los dispositivos, ya que "las nuevas tecnologías están avanzando muy rápido y se nos van de las manos".