Michal Malý junto a su hija y su familia.

Michal Malý junto a su hija y su familia. Cedida

Alicante

Michal, el exluchador checo silenciado a tiros en Torrevieja para tapar otro crimen: "Tenía miedo de la mafia irlandesa"

El hombre podría haber sido asesinado el pasado 1 de marzo por colaborar con la Guardia Civil en el homicidio de un norirlandés en Rojales en el que fue detenido como cómplice.

Más información: Jonny y Madison, 'el matrimonio homicida' tras la muerte de un británico en El Campello: él estaba de permiso por asesinato

Torrevieja
Publicada
Actualizada

Michal Malý, de 33 años, llevaba meses temiendo saber demasiado del crimen del norirlandés John George ocurrido en Rojales en 2024.

Sus peores pesadillas se terminaron haciendo realidad la madrugada del domingo 1 de marzo, cuando le tirotearon a unos metros de su casa de Punta Umbría, en Torrevieja.

El crimen de este expeleador de MMA y camionero originario de Liberec (República Checa) se produjo sobre la una de la madrugada al lado de unas rocas frente al mar y a pocos metros del aparcamiento de un conocido restaurante.

Malý fue encontrado tirado en el suelo por una persona que pasaba por la zona. Nadie escuchó los disparos ni vio a su asesino.

Llevaba cuatro años viviendo en Torrevieja junto a su mujer y a su hija, pero el último año lo había pasado solo tras despedirse de su familia, ya que regresaron a la República Checa por miedo a que la mafia irlandesa fuera tras ellas.

El motivo por el que Malý temía por su vida era haber colaborado con la Guardia Civil en el caso de homicidio de John George, un hombre de 37 años asesinado en Rojales en diciembre de 2024, en el que él fue señalado como cómplice.

Malý fue detenido por este caso y se encontraba en libertad condicional a la espera de juicio tras haber confesado que el cuerpo estaba escondido en un campo de limones de la localidad de la Vega Baja.

"Mi hijo testificó contra quienes asesinaron al norirlandés. La mafia no quería que testificara en el juicio, por eso lo mataron", señala el padre del hombre a EL ESPAÑOL de Alicante.

La zona donde asesinaron a Michal Malý en Punta Umbría (Torrevieja).

La zona donde asesinaron a Michal Malý en Punta Umbría (Torrevieja). Jorge Verdú

No obstante, fuentes cercanas al caso resaltan a este diario que Malý ya había revelado datos clave antes de ser silenciado.

La familia de Malý sabía que estaba bajo amenaza. "Tenía miedo, por eso le dijimos que volviera a casa. Pero no le fue permitido porque el juez se lo prohibió", lamenta su padre a través de una entrevista telefónica desde la República Checa.

Su crimen

Esteban, empleado colombiano de un restaurante que se encuentra a 30 metros del lugar del crimen, estaba trabajando en el momento en el que balearon al hombre.

"Todo transcurría con normalidad cuando vi que de repente llegaron la Policía, las ambulancias y la Guardia Civil. Lo vi normal, creía que alguien borracho se había golpeado en las rocas. Se demoraron una hora y se marcharon, y al día siguiente vinieron agentes a investigar", recuerda.

"En mi país estamos acostumbrados a estas cosas, pero aquí no", añade con normalidad mientras expulsa agua de lluvia de la terraza del establecimiento.

El dueño del bar contiguo asegura que ya estaban cerrados a esa hora y no supieron nada de lo que ocurrió hasta que a la mañana siguiente la Guardia Civil les solicitó las imágenes de sus cámaras de seguridad.

El asesinato ha pasado desapercibido incluso para los vecinos que viven en la calle Pleamar, donde ocurrió el crimen.

Una ambulancia a escasos metros de la zona del crimen y cercana a la residencia de la víctima en Torrevieja.

Una ambulancia a escasos metros de la zona del crimen y cercana a la residencia de la víctima en Torrevieja. Jorge Verdú

La mayoría de los residentes son extranjeros y no tenían conocimiento del suceso hasta ser preguntados por él.

La investigación sigue en marcha por parte del Equipo de Homicidios de la Guardia Civil de Alicante y hasta el momento no ha habido detenciones.

Un camionero necesitado de dinero

Malý había vivido durante unos años en Valencia antes de llegar a Alicante, donde trabajaba como camionero.

Sin embargo, como asegura su padre, en los últimos tiempos había tenido problemas de dinero.

"Mi hijo trabajaba como camionero. Amaba la libertad y la vida, a España y a su gente. Nunca haría daño a nadie", destaca su progenitor.

"Tuvo un accidente automovilístico y estuvo enfermo durante mucho tiempo y sin recursos económicos. Quería que regresara a la República Checa. Si hubiera regresado, definitivamente habría vivido. Ahora está muerto", lamenta.

Sus problemas económicos podrían haber hecho que se acercara a la mafia irlandesa que prolifera en la Vega Baja, y especialmente entre Torrevieja y Orihuela, para ganar un dinero extra con el que pagar las facturas.

Si bien su padre afirma que "nunca tuvo problemas legales", sostiene que sí era un hombre "confiado".

Así, recalca que, al contrario de lo que se ha publicado en medios de comunicación, nunca había estado en ningún ejército.

Una zona rocosa a unos metros del lugar donde encontraron el cuerpo del camionero checo.

Una zona rocosa a unos metros del lugar donde encontraron el cuerpo del camionero checo. Jorge Verdú

"Mi hijo nunca fue soldado. Yo fui soldado y le eduqué en los valores del respeto y la sinceridad", añade.

Expeleador de MMA

Su relación con la mafia irlandesa podría haberse forjado antes incluso de llegar a Alicante.

Malý fue peleador de MMA hace tres años, lo que le permitió viajar por el mundo y hablar checo, francés, inglés y español con fluidez.

El padre del hombre también reconoce que "conocía personalmente a Jonny Smyth", probablemente durante un viaje a Irlanda del Norte.

Smyth, natural de Irlanda del Norte, es el principal sospechoso del crimen de su compatriota John George, en el que Malý habría participado como cómplice en lo que su padre cree que fue "una trampa".

Por su parte, Jonny Smyth quedó en libertad condicional bajo fianza de 100.000 euros hace unos meses. Debe presentarse ante el juzgado todos los días y tiene prohibida la salida del territorio nacional.

Mafia irlandesa

"No trabajaba con la mafia, solo era un testigo. No sé qué relación tenía con ellos porque él nunca ha estado relacionado con drogas por ser deportista", apunta su padre a este diario.

"Tenía problemas de dinero, eso es cierto, pero eso no lo convierte en un asesino", subraya.

Y manifiesta que "si hubiera tenido la más mínima sospecha de que estaba relacionado con el asesinato de John, créame, sería el primero en haberle dicho a la Policía que mi hijo era el asesino. Me dijo que no lo hizo".

Antes de Malý, Dan McMeekin, un criminal reincidente de 29 años también de Irlanda del Norte y la persona que advirtió a John George del riesgo que corría su vida durante su última cena, fue apuñalado el 15 de junio de 2025 en Orihuela Costa y dado de alta días después.

La relación de este intento de homicidio con el caso de George no ha sido confirmada, pero los últimos acontecimientos hacen pensar en una persecución a los testigos clave de un crimen que tuvo gran repercusión en Reino Unido por la búsqueda desesperada del cadáver por parte de la familia George.

El cuerpo del hombre fue encontrado más de 20 días después de que fuera abandonado presuntamente por Jonny Smyth y Michal Malý en un campo de limones tras ser apuñalado en la pierna y tiroteado en el pecho y la cabeza la madrugada del 15 de diciembre de 2024.

Malý no podrá contar qué pasó aquella noche en el juicio y ahora su familia trata de borrar este oscuro capítulo con la repatriación de su cuerpo.

"Necesito recaudar 3.000 euros para la cremación y el transporte de los restos de mi hijo a la República Checa. Tengo que demostrar que no es el asesino y traerlo de vuelta a casa", concluye su padre.