Varios gatos en la calle

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Ya entró en vigor: la Ley de Bienestar Animal prohíbe llevar a los gatos callejeros no socializados a las protectoras

La normativa impide trasladar a protectoras a gatos callejeros no socializados y refuerza su protección en colonias felinas.

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Alicante
Publicada

La normativa de bienestar animal, en vigor desde 2023, deja claro que no se puede llevar a los gatos callejeros no socializados a protectoras o centros de acogida. La ley deja claro que estos animales deben permanecer en su entorno, salvo en casos muy concretos.

Los gatos callejeros forman parte de las llamadas colonias felinas, grupos que viven en libertad pero que, en muchos casos, dependen indirectamente de las personas para sobrevivir.

Es habitual que vecinos o amantes de los animales intenten ayudarles dándoles comida o, incluso, pensando que lo mejor es recogerlos y llevarlos a una protectora.

Sin embargo, esta idea, aunque bienintencionada, puede ser contraproducente. Muchos de estos gatos no están socializados con humanos, por lo que el contacto directo o el traslado a un entorno cerrado puede generarles un alto nivel de estrés e incluso afectar a su salud.

La recomendación general es ayudar con precaución, respetando su espacio y, siempre que sea posible, colaborando con programas de control de colonias felinas gestionados por ayuntamientos o asociaciones.

Qué dice la ley

La Ley 7/2023 de protección de los derechos y el bienestar de los animales recoge de forma expresa esta cuestión en su artículo 42, donde establece varias prohibiciones relacionadas con las colonias felinas.

Entre ellas, señala literalmente que queda prohibido "el confinamiento de los gatos no socializados con el ser humano, en centros de protección animal, residencias o similares", salvo en situaciones puntuales como intervenciones para su tratamiento o reubicación.

Además, la norma también prohíbe "la retirada de gatos comunitarios de su colonia", salvo excepciones muy concretas.

Por ejemplo, cuando se trate de animales enfermos que no puedan valerse por sí mismos, gatos que sí estén socializados y puedan ser adoptados, o cachorros en edad de socialización.

Excepciones

La ley contempla algunas situaciones en las que sí está permitido intervenir. Por ejemplo, cuando la ubicación de los gatos suponga un riesgo para su propia integridad, para la biodiversidad o incluso para la seguridad de las personas.

En estos casos, la normativa especifica que cualquier actuación debe hacerse bajo supervisión veterinaria y con un informe previo de la administración competente.

Además, se debe garantizar siempre el bienestar de los animales y valorar cuál es la mejor solución para ellos.

Otras claves

Más allá de esta cuestión, la ley introduce otros cambios importantes en la protección de los gatos callejeros.

Uno de los más relevantes es la prohibición de su sacrificio, salvo en situaciones excepcionales justificadas por motivos de salud.

En ese caso, debe realizarlo un veterinario y quedar debidamente certificado.

También se prohíbe abandonar gatos en colonias o trasladarlos a otras distintas, así como cualquier uso cinegético de estos animales. Con ello, la norma busca evitar prácticas que puedan alterar el equilibrio de las colonias o poner en riesgo a los propios gatos.