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Den Bosch: viaje a la cuna del Bosco

La ciudad holandesa se viste de gala para conmemorar el quinto centenario de la muerte del genio de la pintura. 

15 abril, 2016 13:06

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Mientras uno pasea por las calles de la apacible Den Bosch (‘s-Hertogenbosch, en su denominación oficial) no tarda en hacerse la siguiente pregunta: ¿cómo es posible que El Bosco, el hijo más ilustre de esta bella localidad holandesa, imaginara y creara aquí sus obras, a menudo plagadas de monstruos, criaturas fantásticas y escenarios de pesadilla? La respuesta, sin duda, reside en la febril y prodigiosa imaginación del artista, pues la capital de Brabante septentrional –a unos 90 km de Ámsterdam– bien podría considerarse un “jardín de las delicias” gracias a sus numerosos atractivos que, entre otras cosas, le han valido el título de “ciudad más acogedora de Holanda” cuatro años consecutivos.

En 2016, además, Den Bosch tiene otro motivo para sentirse orgullosa. Este año se cumple el 500 aniversario de la muerte del artista, y la ciudad se ha engalanado para celebrar la efeméride por todo lo alto y recibir a los cientos de miles de visitantes que desean descubrir todos los secretos de la ciudad que vio nacer y morir a El Bosco. La localidad no ha cambiado mucho en estos cinco siglos y, de hecho, las guías oficiales aseguran que el pintor no tendría hoy muchos problemas para orientarse con facilidad en esta urbe medieval en la que pasó toda su vida. Una circunstancia que los responsables turísticos de Bolduque –ese es el nombre de la ciudad en castellano– han aprovechado para dar forma a la ‘Bosch Experience’, una iniciativa que permite descubrir las huellas del genio en la localidad holandesa.

LA CIUDAD DE LAS DELICIAS

No hay mejor lugar para comenzar la ruta que la plaza Markt, el rincón más antiguo de Den Bosch y uno de los lugares más vinculados con el artista. Este amplio espacio urbano, rodeado por coquetas viviendas típicamente holandesas, está presidido por una estatua de bronce en honor al pintor y en su trazado todavía se conservan dos de las casas en las que vivió y trabajó El Bosco. La primera de ellas se encuentra justo a espaldas de la estatua, y actualmente acoge una tienda de recuerdos (‘De Kleine Winst’); la segunda, que suele pasar desapercibida, es una casita blanca con balcones y grandes ventanales ubicada al norte de la plaza, a la que se mudó el pintor tras casarse con la joven Aleid van den Meervenne.

Además de estos hitos “boschianos”, el Markt goza de otros alicientes que obligan a disfrutar de ella con detenimiento. Las mañanas de miércoles y sábados, la plaza hace honor a su nombre y se convierte en un animado mercado en el que se pueden adquirir productos de todo tipo: alimentos típicos de la región, ropa, recuerdos o alguna de las preciosas y célebres flores de los Países Bajos. En un extremo de la plaza, en el número 79, descubrimos De Moriaan, la casa de ladrillo más antigua de los Países Bajos –al menos de eso presumen los vecinos de Den Bosch–, que ya llevaba tres siglos en pie cuando nació El Bosco. Además del interés arquitectónico, alberga una oficina de turismo y durante la noche la planta baja se convierte en protagonista gracias al bar ‘Plein 79’, donde es posible degustar alguna de las refrescantes cervezas locales.

A tan sólo cinco minutos a pie desde el Markt, la catedral de San Juan (Torenstraat, 94) es otro de los rincones que El Bosco frecuentó a menudo. Este bellísimo edificio gótico, en el que destaca su imponente torre de 73 metros de altura, cuenta con una extraordinaria decoración interior, y en su día albergó dos pinturas creadas por el maestro, un encargo para la Cofradía de Nuestra Señora, hermandad a la que él mismo perteneció y cuya sede también puede visitarse (Hinthamerstraat, 94). Durante este año, y como parte de la Bosch Experience, los visitantes pueden ascender a lo alto del templo, donde se conservan 96 esculturas de piedra que representan criaturas fantásticas, bufones y animales fabulosos, todo un bestiario fascinante que quizá inspiró algunas de las obras de El Bosco.

Uno de los platos fuertes de este quinto centenario es sin duda la exposición ‘Visiones de un genio’, que hasta el 8 de mayo podrá disfrutarse en el Noordbrants Museum de la ciudad (Verwersstraat, 41). La inmensa mayoría de las obras de El Bosco están actualmente repartidas en pinacotecas y museos de todo el mundo, así que el regreso (en préstamo) de gran parte de ellas a la ciudad en la que se crearon se ha convertido en todo un acontecimiento para el país. La retrospectiva ha conseguido reunir decenas de pinturas, dibujos y grabados del artista neerlandés –algunas restauradas recientemente–, creando una gran expectación, por lo que es recomendable reservar las entradas antes de visitar la ciudad.

PINTURAS QUE COBRAN VIDA

Si visitamos Den Bosch después del fin de la exposición, todavía podemos disfrutar de la magia creadora de El Bosco con una visita al Jheronimus Bosch Art Center (Hinthamerstraat, 175), un fascinante centro de interpretación ubicado en una antigua iglesia. El centro posee reproducciones a tamaño natural y altísima calidad de todas las pinturas del maestro de Brabante, y en sus salas se exponen también multitud de piezas, documentos y objetos que repasan la vida y la obra del artista. Además, el peculiar museo posee también otra grata sorpresa. Gracias a un ascensor acristalado, es posible ascender a la torre del edificio para disfrutar de una hermosa panorámica de la ciudad a 40 metros de altura.

En tierra firme, los guiños al hijo más ilustre de la ciudad sorprenden al visitante en cualquier rincón. En la tranquila orilla del río Dommel, por ejemplo, destaca una enorme reproducción de ‘El jardín de las delicias’. A primera vista el gigantesco panel llama la atención por su tamaño, pero pronto nos damos cuenta de una peculiaridad: el lienzo aparece vacío, sin los extravagantes y en ocasiones terroríficos personajes que lo pueblan. No tardaremos en encontrarlos, bajo las más diversas formas, en calles, plazas y jardines de la ciudad, bien convertidos en vistosas esculturas, bien plasmados en llamativos grafitis decorando los muros de algunas viviendas.

No faltan tampoco en otro de los escenarios más peculiares de Den Bosch, el Binnendieze, un canal que recorre las entrañas de la ciudad, entre casas y puentes, y que también puede descubrirse gracias a un singular crucero en barca que nos descubre la ciudad desde otro punto de vista. Los barqueros no se limitan a guiar las pequeñas embarcaciones a través de los sinuosos canales, sino que también son unos magníficos cicerones, pues acompañan el recorrido relatando multitud de anécdotas de su ciudad, convirtiendo este crucero en toda una aventura que nos sumerge en el cielo y el infierno de El Bosco.

Con la llegada de la noche, es hora de regresar al Markt para disfrutar de un magnífico broche final: el ‘Bosch by night’, un espectáculo nocturno en el que, hasta el mes de diciembre, las fachadas de la plaza se convierten en un lienzo gigantesco sobre el que se proyectan las inquietantes y fabulosas obras del que fuera uno de los genios más originales y enigmáticos de la historia del arte.

GUÍA PRÁCTICA

Cómo llegar. Den Bosch está situada en el centro de Holanda, a tan sólo una hora de viaje (en tren o coche) de ciudades como Ámsterdam, La Haya, Rotterdam o Amberes. El aeropuerto más cercano es el de Eindhoven, a unos 30 minutos de la ciudad, y cuenta con conexiones habituales con Madrid y Barcelona a través de compañías como Ryanair, Wizzair o Transavia. Las conexiones con el aeropuerto de Ámsterdam (Schiphol) y diferentes ciudades españolas son aún más numerosas.

Dónde dormir. El Hotel Central se encuentra junto a la céntrica plaza del Markt, y a sólo 5 minutos de la catedral y el Noordbrabant Museum. El Hotel ‘t Keershuys es un pequeño y acogedor establecimiento ubicado en un edificio histórico junto a las aguas del Binnendieze.

Dónde comer. Si los dulces son nuestra perdición, la visita al Salon Roosekrans (Hinthamerstraat 40) es imprescindible, pues en este local preparan sabrosos bossche bol, unos pastelillos típicos a base de nata y mucho, mucho chocolate. Para comer o cenar, la elección está clara: Sense (Verwersstraat 58) un restaurante con una estrella Michelin y una carta repleta de sabores sorprendentes.

Más información: Turismo de Holanda y Bosch 500.