Humor

Tócate los huevos: el invento definitivo para aumentar tu productividad en el trabajo

En la jungla. Creativos españoles diseñan un accesorio que imita unos testículos para hacer más placenteros nuestros días de oficina. 

Las Niceballs te harán la jornada laboral mucho más llevadera.

Las Niceballs te harán la jornada laboral mucho más llevadera.

  1. Humor
  2. Creatividad
  3. Agencias de publicidad
  4. Trabajo
  5. Chupa Chups

Tocarse los huevos: acción o efecto de vaguear o estar ocioso, también utilizada en sus formatos ‘tocarse las pelotas’, ‘tocarse las bolas’ o ‘tocarse los cojones’, entre otras. Una expresión de lo más castiza que ya no tendremos que utilizar de manera figurada.

Si nos enorgullecíamos de que artilugios como la fregona o el chupa chups fuesen inventos patrios, nuestros rostros se iluminarán de alegría, gozo y cierta incredulidad cuando conozcamos la nueva creación made in Spain. “Un complemento protésico pendulante que se adhiere a tu mesa de trabajo de una manera sencilla, discreta y eficiente”, así son las Niceballs. El invento español que pone a disposición de todo el mundo la posibilidad de poder tocarnos las bolas cómo y cuándo queramos.

Imaginarte - Niceballs from Imaginarte on Vimeo.

Sin diferencias de género ni edades, los creativos de Imaginarte -empresa ideadora de este singular producto- han diseñado este curioso accesorio de oficina con el objetivo de hacernos más llevadera la vuelta al trabajo. “Queríamos conseguir que volver a la oficina fuese algo divertido, quitarle dramatismo al retorno. Gracias a las Niceballs regresas al trabajo sabiendo que ese día va a ser especial y que te vas a divertir. Digamos que hemos aportado ‘nuestras bolitas de arena’ para hacer más llevadera la vuelta”, explica Lucía de la Vega, Directora de Cuentas de Imaginarte, a EL ESPAÑOL.

Mejor tocarte que dejarte las pelotas

Como explican sus creadores, el índice de suspensión de las Niceballs genera una curva euclídea que “relaja y proporciona esos segundos de evasión que todos necesitamos de vez en cuando”. Una buena forma de convertir el agotador ‘dejarte las pelotas’ en el trabajo en un placentero y divertido ‘tocarte las pelotas’.

“Ahora durante nuestra jornada podemos hacer real algo que todos hacemos en un sentido figurado”, asegura Lucía, con quien bromeamos con la idea de que podrían haber enviado algún ejemplar al Congreso de los Diputados para hacer más llevadero el debate de investidura.

No es la primera vez que esta agencia de creativos buscan una salida para que la vuelta al trabajo se viva de una manera diferente. Desde hace algunos años empiezan el nuevo curso laboral con una iniciativa motivadora. Fue en 2005 cuando pensaron que convertir la oficina en una playa podía ser una buena idea, tanto, que al año siguiente se bajaron directamente con las mesas, sillas y ordenadores a trabajar en la mismísima orilla.

Ahora durante nuestra jornada podemos hacer real algo que todos hacemos en un sentido figurado

A estas ideas les siguió un viaje en barco, trabajar a lo 'Mad Men' incorporándose a la oficina como si viviesen en los años 50 trabajando sin ningún tipo de tecnología –eso sí, sin que faltase el whisky, el tabaco y los trajes de la época–, o el proyecto Worklovers en el que todos empezaron el primer día de trabajo cambiando de empleo: “Yo me fui a un vivero, el director a asar pollos, otro compañero a cuidar cabras, otra a una peluquería...”, recuerda Lucía. Esas fueron sus nuevas profesiones durante una jornada y al final del día un tutor evaluaba si eran o no aptos para aquellos trabajos. “Demostramos que con motivación y ganas cualquiera puede adaptarse a un trabajo”, se enorgullece la creativa.

Unos efectos especiales de huevos

Aunque algunos hayan pensado que es un sextoy más, este “complemento pendulante” es toda una obra de arte fabricada de forma artesanal con un molde de fibra de vidrio nada más y nada menos que por uno de los ingenieros de efectos visuales de la multioscarizada ‘Gravity’. “Vamos a hacer un prototipo que sea lo más real posible”, se planteó la plantilla de Imaginarte, y quién mejor que el experto en efectos especiales, inventor y diseñador de piezas en 3D Raúl Rodríguez Romeo.

Su “tacto juguetón”, como lo describe Lucía, es el resultado de muchas horas de trabajo para conseguir que el relleno, las dos bolas que nadan ligeramente en aceite, la textura e incluso mínimamente el color -solo disponibles en rosa- se asemejasen a unos testículos “sin ser excesivamente realistas en apariencia”.

Todos nos merecemos tocarnos los huevos

‘¡Necesito unas Niceballs!’. Si eso es lo primero que te ha venido a la cabeza tras ver el vídeo, no desesperes ante el aviso de “producto agotado” que puede verse en el original vídeo de presentación. Es posible hacernos con unas, pero tendremos que tener algo de paciencia.

Hemos aportado ‘nuestras bolitas de arena’ para hacer más llevadera la vuelta al trabajo

“Nacen agotadas porque no teníamos ningún un interés comercial en las Niceballs. “Son reales pero por ahora se las estamos enviando primero a gente que creemos trabaja de más”, puntualiza Lucía. Entres los privilegiados destacan nombres como Ferran Adrià, Mireia Belmonte, Amancio Ortega, Berto Romero, la Reina Letizia, Clara Lago… “Sabemos que hay mucha gente que se merece tocarse los huevos pero hemos empezado por los que deben estar especialmente cansados de ‘dejárselos’”.

Aseguran que irán fabricando unidades a la media que se demanden, aunque si la cosa sigue así les va a costar dar a basto. En apenas un día han recibido más de 100 prereservas de un producto que ni siquiera tiene un precio establecido. “Preguntaremos a quienes se apunten en la lista de espera cuánto estarían dispuestos a pagar y sacaremos un precio medio”, explica Lucía.

Que a partir de ahora no dejes de pensar en lo útiles que te resultarían en tu escritorio unas Niceballs no es una coincidencia. Numerosos estudios -en este caso, totalmente avalados por el sentido común- han demostrado que si nos lo pasamos bien mientras trabajamos somos mucho más eficientes y eficaces. Quién iba a decirnos que, al final, tocarnos los huevos iba a incrementar nuestra productividad y aumentar nuestras ganas de ir al trabajo.