El merodeador

La mala práctica contable de Ribera Salud

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Ribera Salud, el gigante de las concesiones sanitarias en España, lleva al menos desde 2009 haciendo ingeniería contable para ocultar a la Generalitat Valenciana las comisiones que obtiene de sus proveedores farmacéuticos a través de su central de compras. Esta estratagema ha permitido no computar estas ganancias de las concesionarias, que tienen estipulado con la administración autonómica un beneficio máximo del 7,5%.

Esta práctica, descubierta por el equipo de investigación de EL ESPAÑOL, tras indagar los contratos de Ribera Salud, debe dar pie a una auditoría a conciencia, pero no hay motivo alguno para poner en tela de juicio la externalización de unos servicios básicos que deben ser universales.

Hace siete años, el holding que gestiona los hospitales de Alzira, Torrevieja, Elche, Denia y Manises en la Comunidad Valenciana, así como de los servicios de laboratorio de Madrid, creó una central de compras para conseguir mejores precios en la adquisición de medicamentos. Hasta ahí, nada reprochable. El problema es que el holding dirigido por Alberto de Rosa pactaba un precio oficial y una rebaja sobre ventas de hasta el 25% que los proveedores devolvían en forma de comisión a la central sin que la rebaja lograda se registrase en la contabilidad de los distintos hospitales. Ribera Salud pactaba cláusulas de confidencialidad a las farmacéuticas, que se prestaban a cambio de preservar los contratos de distribución.

La empresa ha facturado en seis años 10,6 millones de euros sin que la Generalitat Valenciana tuviera conocimiento de que respondían a comisiones cobradas a farmacéuticas. Aunque esta evasión millonaria pone en la picota la relación de confianza y la exigencia de transparencia que debe regir la externalización de servicios públicos, no debe servir de pretexto para demonizar las concesiones sanitarias, educativas o de atención a la Tercera Edad. Es más, la propia Generalitat Valenciana debería darse por aludida porque la triquiñuela ha sido posible por su propia negligencia a la hora de auditar también a la central de compras, y no sólo a cada uno de los hospitales gestionados por Ribera Salud.