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Tribunales

Piden internar a una anciana que mató a su hijo porque no podía cuidarle

La mujer, de 83 años, quería evitar que sus otros hijos tuvieran que hacerse cargo de su hermano, de 64 años, discapacitado mental, inválido, ciego, sordo y mudo. Ella intentó suicidarse y morir junto a él.

María Peral

La Fiscalía de Alcalá de Henares (Madrid) ha presentado un escrito de acusación contra una mujer de 85 años que hace dos mató a su hijo discapacitado e intentó quitarse la vida junto a él ingiriendo altas dosis de pastillas.

El fiscal ha pedido seis años de prisión para la octogenaria por un delito de asesinato y una medida de seguridad consistente en su internamiento en un centro médico durante otros seis años, solicitando que el internamiento se cumpla antes que la pena privativa de libertad en la cárcel. El representante del Ministerio Público aprecia una circunstancia eximente incompleta de la responsabilidad penal por la alteración psíquica de la acusada y, a su vez, la agravante de parentesco.

María L. M. residía en la localidad de Torres de la Alameda, cercana a Arganda del Rey (Madrid). Tenía a su cargo a su hijo Tomás, que en el momento de los hechos tenía 64 años de edad y que “dependía de forma completa de su madre” porque contaba con una minusvalía metal y con falta de movilidad. Además, era ciego, sordo y mudo.

La madre, que según el fiscal tenía las facultades volitivas y cognitivas gravemente afectadas debido al empeoramiento de su estado de salud a consecuencia de su avanzada edad, se fue percatando de que sus capacidades físicas para seguir cuidando de Tomás se iban mermando. Como su hijo precisaba de cuidados, “y con el fin de evitar que sus otros hijos tuvieran que asumir la carga futura del mismo cuando ella faltase”, tomó la decisión de acabar con la vida de ambos.

El 26 de noviembre de 2015 vació en un recipiente 16 blísteres de medicamentos "que estaba acumulando desde hacia varios días" (Dafton, Trazadona Deprax, ibuprofeno, Tramadol, paracetamol, Urbason, Enantyum). Los trituró en una batidora vertió su contenido en dos vasos de cristal. Acto seguido le dijo a su hijo Tomás que se bebiera el primero de los vasos, “sin que el mismo tuviera posibilidad de conocer su contenido” y a continuación ella se bebió el segundo “entrando ambos en estado de inconsciencia por intoxicación”.

Horas más tarde una hija de la acusada les encontró tumbados en la cama del dormitorio. Fueron trasladados al hospital, donde Tomás falleció al día siguiente a consecuencia de una hemorragia cerebral debido a la ingesta medicamentosa.

María L. tiene otros tres hijos, uno de ellos con discapacidad física parcial, y todos han renunciado a cualquier tipo de indemnización que les pudieracorresponder.