ETA

Estos son el puñado de etarras que le quedan a ETA tras la caída de Irastorza

La caída del enésimo jefe etarra obliga a la banda a buscar otro relevo, una tarea cada vez más difícil por el escaso número de pistoleros y su falta de galones.

Mikel Irastorza (i) y Maite Albistegi.

Mikel Irastorza (i) y Maite Albistegi. EFE

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La detención este sábado en el sur de Francia del enésimo ‘número uno’ de ETA Mikel Irastorza obliga a la banda a buscar otra vez un relevo al frente de la organización. La tarea es cada vez más difícil atendiendo a los pocos terroristas que le quedan a ETA, apenas un puñado de pistoleros que malviven en la clandestinidad. Algunos de ellos ni siquiera siguen en Francia y no abundan los candidatos con galones y experiencia suficiente para asumir las riendas de una famélica banda en vías de descomposición.

¿Qué queda de ETA y qué papel juega cada uno de sus miembros?

JOSU TERNERA

Por encima de todos sobresale un nombre, el de José Antonio Urrutikoetxea, ‘Josu Ternera’, el último gran líder que mantiene ETA en la clandestinidad. Los expertos en la lucha antiterrorista consultados por EL ESPAÑOL indican que a sus casi 66 años se encuentra desvinculado de las estructuras de la banda. Su último gran servicio lo prestó en la negociación con el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero en 2006.

También acompañó a la última cúpula etarra en Noruega en su intento de entablar un diálogo con el Gobierno del PP a principios del primer mandato de Rajoy. Aquella negociación no se llegó a producir y ‘Josu Ternera’ volvió a desaparecer. Escurridizo, ha estado cerca de ser detenido varias veces en los últimos años, pero siempre ha logrado escapar. En ETA desde los 20 años de edad, su arresto supondría un profundo golpe a la ya de por sí dañada moral de ETA.

ARAMBARRI ETXANIZ

En un rango mucho menos simbólico se encuentra Anartz Arambarri Etxaniz. Se le acusa de haber Integrado los comandos Kresala y Tontor, detrás de atentados contra instalaciones e infraestructuras. Seguían órdenes del que fuera jefe militar de la organización, Garikoitz Aspiazu, alias ,'Txeroki’. No se sabe nada de su ubicación. Huido desde 2010, las fuerzas de seguridad le incluyeron en la lista de los terroristas más buscados en 2012. Nacido en Ondarroa (Vizcaya) tiene 45 años de edad y un pasado en la política. En 1993 fue candidato de Herri Batasuna en las elecciones generales. La lista para aquellos comicios la encabezaba el ya fallecido Jon Idígoras y la abogada de Arnaldo Otegi, Jone Goirizelia.

EGUIDAZU BERNAS

Igualmente, Oier Eguidazu Bernas y Eneko Aguirresarobe -integrantes de los comandos Andalucía y Vizcaya, respectivamente- se encuentran en paradero desconocido. Se sospecha que ambos se encuentran dentro de la Unión Europea. Sobre ellos no pesan acusaciones de delitos de sangre aunque los investigadores acusan a Eguidazu de haberlo intentado en varias ocasiones. Nacido en Atxondo ( Vizcaya), tiene 40 años. Las fuerzas de seguridad consideran que formó parte del comando 'Larrano', desarticulado parcialmente por el Cuerpo Nacional de Policía en julio de 2007 en Santander (Cantabria). Su actividad en ETA como miembro legal de la organización (no fichado por la Policía) se remonta al año 1996, cuando apenas tenía 21 años.

De izquierda a derecha, arriba: Anartz Arambarri, José Luis Eciolaza, Eneko Aguirresarobe y Oier Eguidazu. Abajo:  Mikel Barrios, De Juana Chaos y Josu Ternera.

De izquierda a derecha, arriba: Anartz Arambarri, José Luis Eciolaza, Eneko Aguirresarobe y Oier Eguidazu. Abajo: Mikel Barrios, De Juana Chaos y Josu Ternera.

ENEKO AGUIRRESAROBE

Por su parte, Aguirresarobe nació hace 35 años en San Sebastián, es el único de los 14 huidos de Segi que se incorporaron a ETA en 2010 y que aún no ha sido detenido. Todos sus compañeros fueron cayendo sucesivamente en diferentes operaciones policiales practicadas a lo largo de estos últimos años. Algunos de ellos estaban escondidos en países como Bélgica o Italia, acogidos por movimientos radicales anarquistas.

MIKEL BARRIOS

Mikel Barrios Santamaría. Nacido en Pamplona hace 28 años e integrante de grupos de kale borroka. Una operación conjunta entre Francia y España propició su detención en junio de 2009. Miembro de la organización juvenil Segi -que integraba la estructura de ETA y, por tanto, ilegalizada-, fue trasladado al tribunal de Pau para que éste decidiese si lo entregaba a la Justicia española. Barrios aprovechó este paréntesis para escaparse y, desde entonces, permanece huido. Su figura es irrelevante actualmente dentro de la banda. Su captura se interpreta como el golpe definitivo al sector más duro dentro de las organizaciones juveniles que han dado su apoyo a ETA en las últimas décadas.

DE JUANA CHAOS

En las listas de los terroristas más buscados de la Policía y la Guardia Civil permanece otro histórico como Iñaki De Juana Chaos, actualmente reclamado por la Justicia española sólo por un presunto delito de enaltecimiento del terrorismo. Formó parte y lideró el comando Madrid en sus años más duros. En su currículum criminal hay al menos seis atentados mortales y 25 asesinatos. Cumplió 18 años de prisión de los más de 3.000 a los que fue condenado. Puesto en libertad en 2008 tras protagonizar una huelga de hambre. El periódico El Mundo lo localizó, en febrero de 2015, en la localidad venezolana de Chichiriviche, donde regenta una licorería.

‘DIENTEPUTO’

En los últimos años son muchos los terroristas de ETA que se encontraban repartidos en Sudamérica y que han regresado al País Vasco una vez han quedado prescritos los delitos por los que se les reclama. No obstante, como De Juana, hay más miembros de ETA huidos en esa parte del mundo, especialmente en Venezuela y en menor medida en Cuba. También en Venezuela se encontraría a juicio de los expertos antiterrorista otro etarra fugado con delitos de sangre, José Luis Eciolaza Galán, alias ‘Dienteputo’. Formó parte del comando Gohierri Kosta, vinculado con el asesinato de 22 personas.

Los expertos de la lucha antiterrorista advierten de que estos son los etarras ‘liberados’, es decir, fichados por las fuerzas de seguridad. Pero no obvian estas fuentes que ETA contó a su vez con una red de ‘legales’ (no fichados) que el cese de los atentados les hizo parar en sus actividades y actualmente llevan una vida normal sin haber pagado sus deudas con la Justicia.