LA PINZA NECESARIA

El CIS alienta la estrategia de Rajoy e Iglesias contra Pedro Sánchez

Podemos destaca que "crecen las ansias de cambio" y el PP recibe con alegría los datos de la encuesta. 

El líder del PSOE, este martes en el Congreso.

El líder del PSOE, este martes en el Congreso.

La encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) conocida este jueves no solo arroja datos objetivos sobre la intención de voto. También aporta argumentos de peso para los diferentes partidos en este escenario político de enorme incertidumbre. El resultado de la encuesta favorece, sin duda alguna, los intereses estratégicos del Partido Popular y de Podemos. Ambas formaciones son las que suben según el barómetro, y en sus filas no disimulan que les vendría de perlas un escenario de nuevas elecciones generales. Eso sí, para llegar a esa meta, necesitan el fracaso en la investidura de Pedro Sánchez. La duda estriba en hasta qué punto forzarán que eso ocurra.  

Los datos del CIS hablan por sí solos. Si hoy se celebrasen elecciones, Podemos y la suma de sus aliados territoriales lograrían el 21,9% de los votos, mientras que el PSOE pasaría a la segunda posición, al quedarse con el 20,5%, según esta estimación. En las generales del pasado 20 de diciembre, Podemos obtuvo el 20,6% y el Partido Socialista se quedó en el 22,1%. El PP también sube una décima hasta el 28,8% de los votos, según el CIS, después de haber obtenido el 28,7% en los comicios. Mientras, Ciudadanos caería ligeramente desde casi el 14% de las elecciones hasta el 13,3%. 

Optimismo en Podemos

Hacía muchos meses que la encuesta del CIS no situaba a Podemos por encima del PSOE. En el último barómetro antes de las generales, la formación liderada por Pablo Iglesias ocupaba el cuarto lugar. Tras la "remontada" hasta el tercer puesto que logró en las urnas, el resultado conocido este jueves coloca al partido morado en segunda posición.

Así, esta encuesta ha sido acogida con enorme optimismo en las filas de Podemos. Sin esconder su alegría, el propio Íñigo Errejón valoraba que "crecen las ansias de cambio" dado que "la voluntad popular de cambio es creciente". Y resumía que "hoy hay más gente con ganas de cambio que el 20 de diciembre". Además, destacaba que normalmente las encuestas siempre penalizan al partido, de forma que su intención de voto real sería superior a la que reflejan los sondeos. 

"Buenos datos" para el PP

En el Partido Popular han recibido con tanta alegría los resultados del CIS, que hasta Mariano Rajoy comentó que el PP seguía siendo la primera fuerza en intención de voto antes, incluso, de que se publicara. Según los últimos pronósticos electorales -tanto el CIS como otros sondeos-, el partido conservador se mantendría como el partido más votado y recuperaría una mínima parte del apoyo que el 20-D se fue a manos de Ciudadanos.

Con estos "buenos datos" encima de la mesa, el PP se encomienda ahora a que Pedro Sánchez no consiga la investidura y se convoquen nuevas elecciones. "Si el PSOE no llega a un acuerdo y se disuelven las Cortes, podremos arañar gran parte del voto que el 20-D se fue a manos de Albert Rivera". De momento, la estrategia del partido conservador pasa por presentar a Mariano Rajoy como un presidente de Gobierno en funciones con capacidad para poner orden en asuntos tan peliagudos como Cataluña, donde ha lanzado un primer mensaje: "El Gobierno estará en funciones, pero el Estado y la ley no".

¿Forzarán otras elecciones?

Los discursos oficiales del PP y Podemos son coincidentes en que no sería positivo que hubiera otras elecciones. El partido liderado por Rajoy sigue defendiendo su gran coalición con PSOE y Ciudadanos. Y la formación de Pablo Iglesias remarca sus intenciones de alumbrar un "gobierno de cambio y de progreso" junto a los socialistas y a Izquierda Unida. 

Sin embargo, más allá de las declaraciones públicas están las estrategias políticas de fondo. Y los resultados del CIS confirman un secreto a voces: Podemos y PSOE serían los grandes beneficiados si hubiera otras elecciones generales. La duda estriba ahora en saber si ambos partidos forzarán o no ese escenario con sus actos. Esta misma semana Iglesias y Rajoy se movieron en esa línea al intentar adelantar en el tiempo el pleno de investidura en que Sánchez se jugará su futuro político.