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Este Barça es una obra de arte

La MSN se exhibe ante el Celta (6-1) con un recital de goles de otro planeta. Segunda parte brillante, dando otro golpe a la Liga.

Messi y Neymar se abrazan tras un gol al Celta

Messi y Neymar se abrazan tras un gol al Celta EFE

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Barcelona es una ciudad rica en arte. Tiene el parque Güell, la Sagrada Familia, el Barrio gótico, la casa Milá, la casa Batlló... y el Camp Nou. El estadio culé se ha convertido en otro de los lugares a visitar si se quiere ver arte. Porque Messi, Suárez y Neymar pintan con el pie un cuadro que parece no tener límite.

El Barça de Luis Enrique alcanzó el sobresaliente en el último partido en el Camp Nou, ante el Valencia, pero aquello le supo a poco. Había que crear otra página de fútbol total, de innovación en el deporte rey. Y ante un Celta valiente, que por momentos puso en peligro el dominio culé, se desató para regalar al fútbol una obra de arte.

Cuando el partido se oscurecía para el Barça, Messi se inventó una de esas genialidades a las que tanto está acostumbrado. Lanzamiento de falta del argentino en la frontal del área, da rosca al balón y para dentro. Simplemente Messi. Un gol muy suyo, que de tanto verlo, parece fácil. Siempre Messi. Era la primera obra de arte de un partido que traería otras tres.

Entre el recital artístico del Barça, Guidetti quiso también dejar su sello. No desentonó el sueco en este partido, porque también se inventó jugadas que dejaron al Camp Nou boquiabierto. Y eso que su gol, el que era del empate, llegó en un penalti, tras una jugada sin apenas peligro, en la que el propio crack del Celta se internó en el área y Jordi Alba pecó de lo que no es: novato. Estiró su pie y barrió a Guidetti, que anotó el penalti y puso patas arriba el partido.

Messi estaba enchufadísimo y en ese estado el argentino es imposible de parar. No hay quien le pare, porque hasta piensa más rápido que los demás. En la frontal del área se paró, disfrutó y vio a Luis Suárez. Ambos se miraron y, en San Valentín, el amor siguió latiendo. La conexión entre el argentino y el uruguayo acabó como casi siempre: en gol. El pase que mencionábamos de Messi acabó en el pie de Suárez. Éste no necesitó nada más. De primeras, a bote pronto, disparó. Gol. El tanto que desatascaba el partido. La segunda obra de arte.

No se cansó el Barça de brillar y en ese estado, Neymar se sintió protagonista. El brasileño se vistió de Ricardinho e imitó al portugués con una jugada de fútbol sala. Entró en el área, recortó a Sergio Álvarez, se pasó el balón de un pie a otro en un segundo y para dentro. El gol acabó siendo de Luis Suárez, porque llegó desde atrás para empujar un balón que botaba sobre la línea, pero el autor 'intelectual' del tanto fue de Neymar. La tercera pincelada.

Si alguien pensaba que la traca ya estaba acabada, bien se equivocaba. Faltaba otra genialidad, algo normal ya en un club que empieza a asustar por su calidad ilimitada. Se internó en el área Messi, volvió loco a Jonny y penalti. Hasta aquí, todo normal. Lo diferente fue la ejecución. Fue el argentino a disparar... y pasó. Sí, asistió. Toque flojo para que Luis Suárez, desde atrás, empujara el balón. En una palabra: impresionante. El Camp Nou se vino abajo. 

Entre tanta MSN, apareció Rakitic para reivindicarse y también unirse a la fiesta. Sin la exquisitez de sus compañeros, tampoco se quedó atrás el croata. Dentro del área, picó un balón y por encima de Sergio marcó el quinto. Era todo tan raro que también inventó Rakitic una manera de celebrar: cambiarse la camiseta sin quitársela. Se la dio la vuelta, se puso la parte de atrás delante y más locura en el Camp Nou.

Llegando al final, Neymar finiquitó el partido de las obras de arte con el tanto menos bonito. Llegó a tal punto de excelencia el Barça que cuando marca un buen gol, se convierte en uno normal. Supo a poco el tanto del cierre, el que hacía el 6-1, un resultado abultado que castigó a un Celta valiente.

Así completó el Barça un partido en el que inventó fútbol. Alcanzó el clímax para asustar a Europa, ahora que llega la Champions. Antes tendrán doble ración de Liga. Primero, visita a Gijón, en el partido aplazado desde diciembre. Después, al disfrutar del Carnaval en Las Palmas de Gran Canaria. Entre sidra y plátanos, el Barça seguirá bailando.