Rafa Benítez

La tormenta perfecta de Benítez

Con un torneo y medio perdido antes de navidades, el Madrid es un equipo millonario, cansado, sin estilo de juego, dividido, con líderes cuestionados y sin estadísticas que justifiquen al entrenador.

Rafa Benítez, durante el encuentro de Villarreal.

Rafa Benítez, durante el encuentro de Villarreal. Getty Images

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El 23 de septiembre, cuando el Real Madrid ganó en San Mamés al Athletic Club, el equipo de Benítez fue criticado por defensivo y poco vistoso. Los blancos eran líderes, superaban los registros de Ancelotti y Mourinho, pero no ilusionaban a su masa social. El técnico criado en Parla se refugiaba sistemáticamente en las estadísticas para sostener uno de los empleos más difíciles del mundo del deporte y visitaba las radios para mejorar su imagen pública: a pesar de ser un hombre de la casa, no caía bien ni a la afición ni al vestuario. Bastaba con que no calificase tajantemente a Ronaldo de “mejor futbolista del mundo” o reconociese un error defensivo de Ramos para que jugadores y prensa se le subieran a las barbas. “Evidentemente, los números son buenos, pero una carrera no se gana en la primera curva”, repetía para no meterse en más jardines.

Han llegado las Navidades y los números son francamente malos: pierde un punto por cada partido liguero y los 32 goles marcados en lo que llevamos de temporada suponen la peor marca del Real Madrid en la última década. El partido de Bilbao (1-2, goles de Benzema) ha terminado siendo el mejor de la temporada hasta el momento. Allí había perdido el liderato Carlo Ancelotti en marzo; la directiva estaba convencida de que José Ángel Sánchez, director general del club, había acertado al contratar a Benítez como encargado de regenerar una plantilla “deteriorada” (en palabras de Florentino Pérez); un vestuario con un rendimiento decreciente como consecuencia de la “blandura” de Ancelotti, el entrenador favorito de los futbolistas.

Un torneo y medio

Han llegado las Navidades y el Real Madrid está a cinco puntos del Barcelona y del Atlético. Ha sido eliminado de Copa del Rey por un incomprensible error adinistrativo. Benítez no tiene redención posible en las estadísticas: a estas alturas de temporada muestra cifras bastante peores que Ancelotti, Mou, Pellegrini o incluso Bernd Schuster en dos de sus tres temporadas. El ambiente se ha complicado varias veces con polémicas estériles (Cristiano, Ramos, James...). Los líderes del vestuario flaquean: Cristiano Ronaldo parece desconectado del equipo y naufraga en los partidos importantes. Sergio Ramos, renqueante de su hombro izquierdo, tiene ya una colección de errores impropios del capitán.

Pero el elemento más preocupante es la desunión del equipo. Comparado con el ejemplo de compromiso y solidaridad que exhibe el club vecino del Manzanares o la disciplina en la presión del FC Barcelona, el Real Madrid parece un grupo de 'cracks' que acaban de conocerse. La famosa 'BBC' no trabaja en defensa: cuando le falla la puntería, como en la segunda parte en Villarreal, sus sueldos millonarios irritan a la hinchada. Gareth Bale, la estrella galesa llamada a ser el próximo icono del florentinismo, se arriesga a ser otro fracaso deportivo y económico, empeñado y obligado a jugar en posiciones diferentes a su origen como lateral izquierdo. Benzema, excluido por Francia, ya no puede ser el favorito de Pérez.

Los "plenos poderes" de Benítez

El otro buen partido del Madrid esta temporada, 0-0 en el Parque de los Príncipes en París (21 de octubre), fue protagonizado por jugadores 'humanos': Lucas Vázquez, Casemiro, Jesé. Tras el destrozo del Barça en el Bernabéu, el presidente se vio obligado a organizar una rueda de prensa para dar “plenos poderes” a Benítez y recalcar, sobre todo, que tiene “libertad absoluta para poner a los jugadores que él considere oportuno”. En privado, Florentino Pérez se arrepiente de haberle dado a Ramos “todo lo que pidió” tras la emigración de Iker Casillas.

Todo conspira contra Benítez, al que sólo defienden la directiva y los miembros menos estelares de un vestuario que le apoda el '10' con sarcasmo y se queja constantemente de su obsesión por el fútbol. Hospedado en un hotel madrileño, con su familia en Inglaterra, el técnico madridista es mucho menos cool que Ancelotti, un caballero en los modales, un hombre que aprecia los placeres de la vida, un extraordinario gestor de egos.

La sombra de Ancelotti

La sombra del italiano persigue a Benítez desde el verano. “Cuando no sales convencido de lo que quieres, pasa lo que pasa”, afirmó Ramos (desnudado por Bakambu y Soldado) tras perder en Villarreal. Sin las estadísticas como colchón, Benítez sólo tiene la Champions como salvavidas. Si llega a febrero. El Madrid tiene el quinto partido difícil de la Liga el 3 de enero en Mestalla: hasta ahora ha perdido tres de los anteriores cuatro (Sevilla, Barcelona, Villarreal) y empatado uno (Atlético). Todavía no ha ganado a un 'grande'. Ni siquiera los elefantiásicos altavoces del Bernabéu podrían disfrazar el abucheo del público si sucede algo antes de esa fecha, contra el Rayo o la Real Sociedad. Dará exactamente igual que Benítez, el entrenador “defensivo”, lograse contra el Malmöe su segundo 8-0 de la historia de la Champions.